Libros, lectura y disertaciones

Queridos lectámbulos:

Abril, mes del Día Internacional del Libro y también de la niñez, debería ser una celebración natural del encuentro entre ambos mundos. Sin embargo, la realidad nos muestra una distancia cada vez más evidente. Hoy es mucho más común ver a un niño con un celular o una tableta en las manos que con un libro. Y no se trata de condenar la tecnología ni de responsabilizarla por completo del alejamiento de la lectura; más bien, ha venido a sumarse a una serie de factores que, en conjunto, han desplazado al libro del centro de la vida cotidiana.

Vivimos en la era de la fragmentación y la inmediatez. La exposición constante a redes sociales, plataformas digitales e incluso a herramientas de inteligencia artificial genera la ilusión de que todo está al alcance, de que el control reside en nuestras manos. Pero la historia demuestra lo contrario: el control rara vez ha estado en las masas. Por ello, la única vía posible de resistencia sigue siendo el pensamiento crítico, la capacidad de discernir, de cuestionar y de seleccionar con conciencia la información que consumimos.

Más aún en tiempos en los que la comunicación se ha convertido en un campo de batalla. No es exagerado afirmar que hoy las narrativas mediáticas funcionan como armas de guerra. La desinformación, la manipulación y los intereses geopolíticos atraviesan los discursos que circulan a diario, moldeando percepciones y juicios colectivos.

En este contexto, hablar de lectura no es un asunto menor ni banal. Leer es abrir una puerta al diálogo con el conocimiento antiguo y contemporáneo; es encontrarse con otras voces, pero también con uno mismo. Es, en esencia, un acto de construcción del pensamiento propio.

Hoy, ante los conflictos internacionales que involucran a países como Venezuela, Cuba, Irán o Palestina, se vuelve urgente recuperar el valor del conocimiento histórico y cultural. ¿Cómo entender estos procesos sin contexto? ¿Cómo emitir juicios sin conocer las raíces? La ignorancia facilita el prejuicio, y el prejuicio, a su vez, alimenta discursos simplistas que suelen coincidir con los intereses de los grandes medios de comunicación y de las potencias que los respaldan.

En medio de esta incertidumbre global, valdría la pena hacernos preguntas fundamentales: ¿qué era Cuba antes de su revolución?, ¿qué significan conceptos como comunismo, sionismo o islam?, ¿por qué persisten los conflictos territoriales en Medio Oriente?, ¿qué elementos culturales de estas regiones han sido invisibilizados en Occidente? Preguntar es ya un acto de resistencia.

No es casual que, en los momentos más oscuros de la humanidad, los libros hayan sido perseguidos. Desde la quema de códices mayas en el auto de fe de Maní, con la intención de borrar una civilización, hasta las hogueras de libros en la Alemania nazi o la persecución de intelectuales durante la dictadura argentina, la historia confirma que el poder teme a la palabra escrita. Porque leer es pensar, y pensar es, inevitablemente, un acto de libertad.

Los libros han sido, y siguen siendo, refugio y trinchera. En ellos habita la memoria, la crítica y también la esperanza. No es casual que obras como El principito, escrita en tiempos de guerra, nos recuerden que lo esencial no es visible a los ojos, sino que se descubre en la profundidad de la mirada y del pensamiento.

Por eso, Lectámbulos dedica esta edición a los libros, lectura y disertaciones, porque quizá hoy, más que nunca, necesitamos devolver a los niños —y a nosotros mismos— ese encuentro con la lectura. No como una obligación escolar, sino como una posibilidad de comprender el mundo con mayor amplitud y sensibilidad. Porque en medio del ruido, la prisa y la confusión, abrir un libro sigue siendo un acto silencioso de rebeldía… y también una forma de esperanza.

Nació en Mérida, Yucatán el 3 de enero de 1978. Licenciada en Educación Secundaria con la especialidad en Español por la Escuela Normal Superior de Yucatán y Maestra en Cultura y Literatura Contemporánea de Hispanoamérica por la Universidad Modelo. Diplomada en Competencia Lectora: un Enfoque para la Vida y el Aula (Tecnológico de Monterrey, 2013); Investigación Literaria con enfoque de estudios culturales (Univ. Modelo, 2008); Periodismo, protocolo y Literatura (IECY, 2004-2005) y Literatura y Crítica Literaria (ICY-Santillana, 2002-2003). Actualmente, estudia el Doctorado en Ciencias Filosóficas en la Universidad de la Habana. Narradora, poeta y editora. Ha recibido el Premio Estatal de Cuento Corto El espíritu de las Letras (2015); el Segundo Lugar del Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa (2005); el Premio Estatal de Poesía Joven Jorge Lara (2005) y la beca del Programa Creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (FOECAY- 2004). Becaria en dos ocasiones del Programa de Fomento y Coinversiones Culturales del Fondo para la Cultura y las Artes en 2006 y 2016, la primera por su proyecto Palabra Viva (2005-2008) para mujeres internas, jóvenes acusados de delitos violentos y enfermos de VIH y SIDA internos en el Cereso de Mérida. La segunda, fue por el proyecto Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo que tejió un puente de memoria a partir de la palabra entre hijas, madres y abuelas de cuatro comunidades mayas de Yucatán. Es presidenta de Zedík, A. C., miembro del Centro Yucateco de Escritores, A. C. y miembro distinguido del Colegio de Profesores de Educación Básica de Yucatán, A. C. por su labor educativa dirigida generar estrategias de fomento a la lectura con niños, como el proyecto Kanules del Mundo Maya (2012-2018) y públicos vulnerables. Titular la cápsula radiofónica A salto de página, en Grupo Rivas dentro del noticiero Arcadio en la Radio, un breve espacio dedicado al placer de la lectura (2013-2016). Ha participado como ponente y conferencista en diversos encuentros y coloquios nacionales e internacionales de escritores y de educación. Coordinadora fundadora de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes y de su programa de formación (2008-2011), así como del programa Biblioteca Básica de Yucatán de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (2009-2013) y de la Unidad Editorial de la misma Secretaría de 2013 a 2018. Creadora y organizadora del Foro Regional Educación y Cultura, con el tema En los espacios que habitamos en octubre de 2014 y La filosofía y la imaginación en las lenguas originarias de América en 2016; asimismo del Coloquio Internacional de Filosofía de la Ciencia y de las Grandes Ideas en octubre de 2015 y que en su emisión del 2017 llevó el subtítulo Cosmogonías de los pueblos vivos de América; y el Seminario Internacional de Periodismo que reúne a colaboradores del periódico Por Esto!, evento que se realiza desde 2015. Directora editorial del suplemento infantil MUNDOS del periódico Por Esto! (2016-2020) donde también publica artículos periódicamente. Entre sus publicaciones se encuentran Cartas a Sofía, epistolario filosófico para niños publicado por entregas en el periódico Por Esto!, el libro digital Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo, hijas, madres y abuelas escribiendo la memoria (FONCA, SEGEY/2017), la colección infantil interactiva Kanules del Mundo maya (SEGEY/2012-2018), el libro de cuentos Vestido rojo y sin tacones (H. Ayuntamiento de Mérida/2008) y Memorias de mujeres en prisión y otros relatos (ICY, Zedík/2006), entre otros.