Yo acababa de terminar un triatlón. De esos largos. De los que te dejan sin aire, con las piernas temblando, el cuerpo pidiendo agua y una cama.
Mi amigo y yo nos dejamos caer en un banco cerca de la meta. Los dos reventados. Botellones de agua en la mano. Las piernas estiradas. Tratando de que la sangre volviera a circular.
—No vuelvo a hacer esto —dijo él.
—Eso dijiste la última vez.
Nos reímos. Pero era risa de cansancio.
De pronto, un señor se acerca caminando hacia nosotros. Árabe. También había terminado de competir. Caminaba despacio, con las manos atrás.
Se detuvo frente a nosotros.
—Perdona —me dice en inglés—. ¿Eres cubano?
Levanté la vista.
—Sí… ¿Cómo sabes?
Señaló hacia el estacionamiento. Mi carro estaba cerca; y ahí, colgando del retrovisor, se veían los guantes de boxeo con la bandera cubana.
—Ah —dije—. Sí, soy cubano.
Sonrió.
—¿Puedo sentarme un momento?
Mi amigo y yo nos miramos.
—Claro.
Se sentó. Despacio. Se quedó callado unos segundos mirando al frente.
Entonces empezó a hablar.
—Yo conozco Cuba —me dice—. Sé la historia de tu país. Sé lo que han pasado.
Me quedé callado.
—He leído sobre la revolución. Sobre el embargo económico. Sobre Castro, sobre el Che. He leído cómo ustedes han sobrevivido décadas bajo presión internacional, sanciones, aislamiento. Y sigo sin entender algo.
—¿Qué cosa?
—Cómo sobreviven.
Me reí.
—Hermano, nosotros tampoco lo sabemos. Pero aquí estamos.
No se rió. Estaba serio.
—No es chiste. Ustedes los cubanos son de los pueblos más resilientes que he visto. Han enfrentado adversidades que tumbarían a cualquier nación. Y siguen de pie. Con música. Con alegría. Con orgullo.
Yo estaba frío, nadie me había dicho algo así antes. Menos un árabe, en medio de Dubai, después de un triatlón.
—Mira —le dije—, la cosa no es tan bonita como suena mi amigo. Allá la gente está sufriendo. No hay acceso fácil a la comida. No hay medicinas. La gente se va como puede. El gobierno…
Me detuvo con la mano.
—Sé del gobierno. Sé de las divisiones. Sé que hay cubanos que defienden la revolución y otros que la odian. He estado en Miami. Sé de las peleas entre el exilio y los de adentro. Lo sé todo.
—¿Y entonces?
—Entonces también sé que gran parte de lo que pasa en Cuba no es solo culpa de ustedes. Es culpa de factores externos. Potencias que no les han dejado desarrollarse en paz. Bloqueos que asfixian. A Cuba la han atacado desde afuera durante décadas.
Me quedé mirándolo.
—¿Tú estás defendiendo a Cuba?
—Estoy defendiendo la verdad.
Y ahí me di cuenta: este hombre había estudiado. Conocía datos. Fechas. Contextos.
Conversamos un rato más. Le conté mi perspectiva. Él la suya. No estábamos de acuerdo en todo, pero había respeto.
Miró el reloj.
—Los dejo descansar. Sé que están cansados.
Se paró. Le di la mano.
—Gracias por la conversación.
Empezó a caminar.
Pero a los pocos pasos, se detuvo. Se volteó.
—Una cosa más.
Caminó de regreso.
—Los pueblos merecen ser libres. Merecen decidir su propio destino. Sin intervenciones. Sin bloqueos. Sin que otros decidan por ellos. Cuba merece eso. Ustedes merecen eso.
Se quedó mirándome fijo.
—Y ustedes van a lograrlo. Porque si algo he aprendido de la historia, es que los pueblos fuertes siempre encuentran la forma.
Me dio la mano. La apreté fuerte.
—Cuídate.
Se fue caminando.
Mi amigo y yo nos quedamos ahí. En silencio. Una mezcla rara de emociones. Orgullo, tristeza, esperanza, todo junto.
Después de un rato caminamos hacia el carro.
Miré los guantes colgando del retrovisor. La bandera cubana balanceándose suave. Los rascacielos de Dubai reflejándose en el parabrisas.
Ser cubano no es nacer en una isla. Es despertar a miles de kilómetros preguntándote si tu gente tiene luz hoy. Si comieron. Si están bien. Es discutir de política y darte cuenta de que al final solo quieres una cosa: que Cuba viva bien. Sin bandos. Sin colores. Solo eso. Es cargar con la culpa de haber salido y la necesidad de haberlo hecho. Es querer volver y saber que no puedes.
Arranqué el carro.
Los guantes se balancearon con el movimiento. Y me quedé pensando en las palabras de ese hombre






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