El doctor Alejandro Terry Zamora, colaborador habitual de Lectámbulos, estuvo 15 días ingresado en el hospital Julio Trigo, de La Habana, Cuba, afectado por la COVID-19. Aquí se recogen parte de sus vivencias durante el ingreso, procesos previos y posteriores. Ya de alta junto a su familia, su reflexión nos ayuda a meditar sobre lo que puede significar el verse coronado con la enfermedad del momento, que aún nos desafía pero que también nos deja una larga estela de cansancio y preocupaciones, sobre todo a aquellos que luchan substancialmente contra la misma .

a irrupción en nuestras vidas de la COVID-19, nos ha obligado a repensar cómo romper las barreras imaginarias de las fronteras y las formas de poder continuar la vida en medios de tantos sobresaltos. Desde hace ya más de un año hemos tenido que expandir la frontera de nuestro pensamiento, justamente para hacer desembocar muchas de nuestras ideas en otros planos.

¡Qué año este que está por concluir! Cada evento que ha sucedido ha marcado pauta de una manera especial en cada uno de nosotros. Pudiera pensarse en un sin fin de problemas no resueltos, en la calamidad de una pandemia que aun azota nuestros tejados o en la valentía de muchos que hoy son el escudo poderoso contra ese virus.

¿Es posible en los tiempos que corren educar fuera del entorno de las redes sociales en Internet? ¿Habrá oportunidades para la aplicación tradicional de la enseñanza en un contexto donde la expansión de la COVID-19 obligó al cierre obligatorio de centros educativos y a la paralización de las actividades docentes en múltiples lugares del planeta?

Hoy, en lo que para algunos es un fin de semana interminable, se hace útil y necesario ablandar el mundo, aprovechar la mal llamada y maltratada soledad, ofertando nuestra caricia informática, tecnológica, con un profundo nivel de compasión y amor.