Basta de lamentos

Fidel Castro, en una de sus más brillantes ideas pronunciadas en las Naciones Unidas mencionó, en el contexto de su discurso, tres palabras que a tantos años de pronunciadas son la clave del triunfo sobre la maldad y la injusticia que sufre la humanidad. Dijo: HACEN FALTA HECHOS. Claramente que sí, y ahora mucho más si tenemos en cuenta que el deterioro de la convivencia humana ha mantenido, y mantiene, una escalada de sufrimiento que nos parece prácticamente imposible.

Y todo se lo debemos al egoísmo desenfrenado, todo vale, ¡hasta guerras de conquista y despojo para, a fuerza de bombas, sojuzgar el mundo e implantar le ley de la selva y su dirección unipolar representada por el león imbatible: ¡Un emperador!, ¡a estas alturas!

Genocidios, caprichos de un presidente convertidos en leyes para continuar masacrando a pueblos en su loca carrera por dominar el mundo; hambre que corroe a muchos lugares del orbe; analfabetismo ya endémico en grandes comunidades; epidemias y pandemias; enorme peligro ante la posibilidad de utilizar el arma nuclear para desembocar en una catástrofe mundial.  

Y mucho más, como ejemplos, abuso incontrolado contra la naturaleza, que muy bien puede ser una de las causas de fenómenos como sequías, huracanes, desertificación, terremotos, y otras desgracias; y, por supuesto no debo excluir el enorme daño que hoy se le hace a nuestros menores, que un día nacieron y al otro enfrentando inauditos abusos, desde la explotación laboral y sexual hasta encontrarlos bajo los escombros producidos por una guerra; es decir, modo escalofriante de destruir lo más puro del ser humano.

Y ante tanta injusticia y desgracia se nos presenta, como en una obra de teatro malvada, un protagonista inescrupuloso que quiere dirigir el mundo según su cerebrito enfermo, y adopta las decisiones más inverosímiles, como pueden ser, entre muchas otras, querer adueñarse de naciones enteras para beneficio exclusivo de Estados Unidos, cambiar el nombre del Golfo de México, intervenir en países para robarse sus recursos a costa de miles de muertos, irrespetar culturas milenarias, y un sinfín de atropellos.

Vea usted un ejemplo verdaderamente bochornoso: muy recientemente y eufórico, le ha anunciado al mundo que Venezuela está muy feliz, porque corre el dinero y la gente en estos momentos disfruta de la gran cantidad de dinero que dispone; que hay fiesta y gente feliz. Es lo que ha dicho en medio de las labores de rescate que acontece en ese pueblo hermano, como son los terremotos que ya han causado, hasta el momento, una cantidad enorme de muertos, heridos y desaparecidos. ¿Usted puede concebir algo tan aberrante y bochornoso y más aún cuando lo afirma este emperador de turno?

Me pregunto cuántos más ejemplos se requieren para que el mundo reaccione ante tanta maldad. ¿Será que hemos llegado ya al punto insondable de la aniquilación humana? ¿Volveremos conscientemente a las cavernas? ¿Por qué no reaccionan las organizaciones de derechos humanos? ¿Por qué no denuncian al verdadero o verdaderos culpables? Estas preguntas quedan sin respuesta, pero martirizan la mente de los pueblos que sufren tanto.

Y pregunto para concluir estas ideas: ¿Qué papel tiene en este martirio las Naciones Unidas? ¿Qué hace el Vaticano? ¿Por qué no actúan? Veamos: el primer caso: entre varias razones porque está actuando la economía, sabemos que EE.UU. es gran contribuyente a ella y, en consecuencia, entiende que son los que mandan en este mundo; si se retiran de la organización se afectarían planes globales que contribuyen al bienestar, y eso, sencillamente, a Estados Unidos no le importa. Es la razón por la que su Secretario General se ve impedido de fustigar al culpable y prefiere pedir “que haya entendimiento”, “que cesen los conflictos”, “e invitar a las mesas de negociaciones”.

Respecto al Vaticano: me resulta imprescindible afirmar que, obviamente,  mucho respeto a los creyentes honestos, sean de una u otra religión. Pero a fuerza de la razón y el sentido humanista que nos debe caracterizar para enfrentar tanta alevosía a esta humanidad que sufre, me permito reseñar unas pocas ideas: una parte significativa de la enorme riqueza que ese Estado tiene debía ser donada a las Naciones Unidas para aliviar significativamente el hambre y un sin número de problemas que agobian al tercer mundo.

¿Es que el mundo necesita la riqueza concentrada más que la distribución ordenada y decidida de ella? En otras palabras: quiero que se cuiden celosamente las obras de extraordinario valor artístico cultural que posee el Vaticano,  pero sin perder el sentido humanista, ni el valor de la fraternidad humana y solidaridad, y mucho menos el valor de venerar a un Dios de todos, como nos enseñaron desde niños, que es lo contrario a la acumulación insensata de la riqueza. Como soy orgulloso de ser martiano, siempre pienso en unas palabras del Maestro: “Dios es la idea del bien”.

Definitivamente. “HACEN FALTA HECHOS”.

Es originario de la La Habana, Cuba, con 48 años de experiencia en los medios de comunicación, fundamentalmente en la radio. Periodista, escritor, analista de programación, asesor de primer nivel, director de programas, entre otros. Es colaborador habitual del Portal de la Radio Cubana, y antes del periódico Tribuna de La Habana. Ha recibido diversas distinciones, entre ellas, la Medalla “Félix Elmuza” de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba); Medalla “Raúl Gómez García” del Ministerio de Cultura de Cuba; Premio Ramal de Periodismo Radial por la Obra de la Vida en la Radio “Juan Emilio Friguls”; Reconocimiento al Mérito Periodístico por sus aportes al Periodismo radial y la Excelencia del Trabajo Realizado; Sellos conmemorativos de 60 Aniversario de la UPEC y 85 Aniversario de la Radio Cubana. Por otra parte, a solicitud del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión), ejerció funciones de Jurado Nacional del Festival Nacional de la Radio, a cargo de las actividades de propaganda y programas informativos, durante ocho años consecutivos. De manera autodidacta y con el apoyo de prestigiosas figuras logrado un considerable conocimiento de la Comunicación Social. Igualmente, diseñó metodologías que han sido implantadas en el Sistema Nacional de la Radio cubana. Por otra parte, es autor de tres libros: “Los programas informativos en la Radio”; “La Radio, Arte, Técnica y Magia” y “Una Mirada a las Tinieblas”; este último aprobado y en proceso para su publicación. Además, ha impartido cursos y talleres a periodistas del Sistema Nacional de la Radio en Cuba.