Investigación de la ONU ha demostrado desde el 7 de octubre de 2023 hasta el 31 de marzo de 2026, de forma premeditada y totalmente inhumana el ejército de ocupación israelí ha desarrollado estrategias de genocidio de madera muy particular contras las infancias palestinas.  

Al menos 15 integrantes de la Flotilla fueron víctimas de violencia sexual, y decenas más sufrieron violencia física y psicológica, siendo torturados, lesionados y humillados por soldados del ejército sionista israelí.

...quisiera decir que parece increíble el silencio generalizado por las naciones occidentales ante la atroz decisión del parlamento israelí, pero la realidad es que solo es reflejo de lo que ha acontecido durante estos años de genocidio.

El imperialismo estadounidense y el sionismo israelí son la amenaza actual más peligrosa para la humanidad; el riesgo es latente, ya que la deshumanización vivida y transmitida en tiempo real del genocidio en Palestina, ha puesto a prueba nuestra capacidad de sentir dolor y activarnos, o de alienarnos para mirar sin sentir y quedar callados; otra vez “la banalidad del mal” está rondando el mundo. Pero, ante este panorama desolador, la solidaridad internacionalista es la fuerza de los pueblos que unidos se defienden de la barbarie: la humanidad depende de sí misma para sobreponerse de estos tiempos oscuros.

En ese silencio, en ese frío que cala, entre escombros y destrucción, ahí, en lo profundo, donde las bombas del sionismo y el imperio no logran penetrar, donde la vida se renueva con la esperanza y las y los palestinos de todas las edades resisten, ahí están las voces que no callan y combaten el silencio genocida, ahí está, a pesar de todo, la Navidad palestina, y esa sí la debemos celebrar.