La construcción masiva de vivienda ha propiciado el talado de montes donde normalmente el agua de lluvia se quedaba y se filtraba, ahora no hay árboles ni tierra que ayude a este proceso de filtración, por el contrario sólo hay firmes, pisos, pavimentos y concreto, en una extensión considerablemente amplia de suelo construido e impermeable.
La primera carretera que conectó desde Mérida hacia la ciudad de México, se inauguró por el año de 1960 (Nogales – Mérida iniciada en 1957), siendo, antes de ésta, las relaciones con el resto del país mayormente por vía férrea y barco; éramos una isla en el sureste de México, una península que surgió del mar como lo menciona (Morales: 2009), El Bloque Maya una colosal placa de rocas que nos soporta y nos sostiene, y que continúa moviéndose.
La Península de Yucatán es un fragmento o cratón de la antigua placa continental Pangea, cuyas rocas originarias fueron cubiertas por capas más recientes durante el tiempo en que permaneció sumergida. (Morales: 2009) ésta se caracteriza porque sus suelos son muy delgados y sólo alcanzan a cubrir en parte las duras rocas calcáreas sedimentarias de origen marino. Son suelos en su mayoría leptosoles, siendo una gruesa envoltura de piedra caliza, endurecida y convertida en roca (litificación); sedimentarias en su mayoría y de origen marino. Rocas casi en su totalidad de carbonato de calcio, las cuales en lengua maya se conoce como chaltún y en lenguaje coloquial como laja.
Estas rocas (Chaltún o laja) no forman una cubierta continua, ni homogénea sino que en muchos lugares se halla fragmentada, y en cuya porosidad radica el porcentaje de filtración del agua de lluvia, esto varía de un lugar a otro, creando en algunos sitios lo que se conoce como depresiones. Las aguadas creadas por los mayas son ejemplo de depresiones artificiales para retener el agua de lluvia, cubriendo el suelo con argamasas (probablemente de sascab y cal)
Debajo de la laja se encuentra una masa de arena gruesa conocida como sahacab o sascab, que es un material que permite la rápida y fácil filtración del agua de lluvia, y tiene la capacidad de retenerla y saturarse de agua, es un material que por su corto tiempo no logró convertirse en roca.
El terreno peninsular es totalmente permeable, aunque en algunas zonas existen hondonadas o depresiones naturales de cierta profundidad llamadas dolinas, con fondo impermeable, en las cuales surgen aguas del manto friático o hacia las cuales escurre el agua de lluvia de los alrededores.
En la planicie de este bloque maya se percibe un paisaje yucateco donde no existen ríos superficiales; la capa de piedra es tan porosa que no es capaz de contener agua en su superficie, de modo que la totalidad de las lluvias en algún punto se filtra al subsuelo, no obstante se presentan ciertas ondulaciones en la parte norte de la península debido principalmente al factor del proceso cárstico, en el cual, el agua paulatinamente erosiona determinados puntos de la superficie formando depresiones. (Rodríguez: 2013)
Debemos remarcar dos puntos importantes: 1.- El nivel de manto freático es ligeramente superior al del mar y por lo tanto el agua escurre hacia la costa; tiende a desplazarse de sur a norte (se calcula un aproximado de 200 mil millones de metros cúbicos anuales). 2.- la concentración subterránea del agua no es homogénea para todas las zonas de la península de Yucatán; en algunas comunidades que se encuentran a cincuenta metros por encima del nivel del manto freático se tienen pozos de agua que no tienen más de diez metros de profundidad. Esto se debe a que en estos lugares existen porciones de tierra y rocas con menos porosidad y pocas grietas que consiguen retener depósitos de agua subterránea la cual no se filtra hasta el manto principal o que lo hacen de manera lenta quedando el agua próxima a la superficie.
El agua que penetra desde la superficie hacia abajo es retenida por las rocas y materiales de la tierra que frenan u obstaculizan su descenso. La zona en la que se queda esta agua se llama zona de aereación. Debajo se encuentra la zona de saturación. El nivel freático limita la parte superior de la zona de saturación. Siendo este una superficie de contacto irregular entre las zonas de saturación y aereación, bajo el nivel freático se encuentra el agua subterránea; encima de él está el agua colgada (agua aún sin filtrar). (Chester: 1971)
Después de una torrencial lluvia el agua comienza a filtrarse lentamente hacia abajo llenando las aberturas y grietas a profundidad; desarrollando la zona de saturación; Mientras más agua se filtre continuará elevándose el límite superior de esta zona; (Lett, Judson: 1995). Como se aprecia en los dibujos A y en B, el nivel freático se eleva como un plano horizontal hasta que alcanza el nivel del fondo de los valles, a ambos lados de la loma. A medida que se filtra más agua en el terreno, ésta busca una salida hacia los valles. Si los materiales que conforman la loma no retardan el movimiento del agua, esta permanecería esencialmente horizontal; la fricción causada por el paso del agua resulta en el amontonamiento de agua bajo la loma, que alcanza su punto más alto debajo de la cresta y los niveles más bajos en los valles (C).

La forma del manto freático puede ser alterada: al bombear agua de un pozo (D) el agua fluye hacia esta salida para formar un cono de depresión. Si el pozo es en la parte baja creará una salida de agua tratando de buscar el nivel de lo más alto del manto freático.

De este recorrido del agua, y tratando de trasladarlo a nuestro contexto inmediato, tenemos que la mayor parte de la ciudad de Mérida (desde el centro, los barrios y colonias circundantes hasta antes del periférico) se podría encontrar lo que llamaríamos la loma de los dibujos anteriores, y los fraccionamientos después de periférico se encontrarían en lo que son los valles. Esto supondría que están en zonas inundables, sin embargo hay que investigar para confirmar y verificar.
La construcción masiva de vivienda ha propiciado el talado de montes donde normalmente el agua de lluvia se quedaba y se filtraba, ahora no hay árboles ni tierra que ayude a este proceso de filtración, por el contrario sólo hay firmes, pisos, pavimentos y concreto, en una extensión considerablemente amplia de suelo construido e impermeable. Así mismo los habitantes han propiciado que del 40% de área verde y filtrable que exige el Reglamento de construcciones del Municipio de Mérida se reduzca a una pequeña parte, en su mayoría lo han utilizado para construir, ampliar o simplemente colocar una plancha de concreto como piso donde no habrá filtración de agua hacia el subsuelo.
Otro punto importante es que los pozos pluviales y sanitarios se azolvan por los sólidos, ya que estos se traspasan y al tapar las grietas aledañas el agua se deja de absorber, esto genera la poca velocidad de flujo dentro del acuífero. Así como se obstruyen los pozos también pasa lo mismo con las grietas de todo el subsuelo, además están las depresiones naturales del terreno, la porosidad del material y la excesiva cantidad de agua que ha caído.
Si además consideramos que los fraccionamientos realizan una capa de compactación similar a como los mayas realizaban sus aguadas, creo que nos da un panorama más acertado de las posibles situaciones que han generado el actual problema de inundaciones.
Es importante considerar todas las variables del problema de las inundaciones, teniendo siempre conocimiento de las características del agua en la Península, así como la arquitectura de la vivienda que propicie áreas que ayuden al mejor desalojo, manejo y filtración del agua, tanto de lluvia como del uso habitacional y proponer plantas de tratamiento de aguas residuales como parte de este manejo.
…” la mamá de mi abuela vendía una cubeta de agua de lluvia en ₡20”
Bibliografía
- Morales, Juan José,(2009) La península que surgió del mar, Mérida. Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán.
- Rodríguez Alemán, Ricardo,(2013) Las raíces del agua; el agua como paisaje en Yucatán. No. 1, Colección festival internacional de la cultura maya; Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán.
- Lett, Judson. (1995) Fundamentos de Geología física. Ed. Limusa. México.
- Chester R. Longwell, Richard F. Flint, (1971) Geología Física, ed. Limusa Willey. México.









Interesante artículo.