Queridos lectámbulos:
El pasado 28 de junio se conmemoró, como cada año, el Día Mundial de la Diversidad Sexual y fuimos testigos de manifestaciones en muchos países que exigen el respeto a los derechos de la comunidad LGBTI+, entre los que se encuentra la legalización de los matrimonios igualitarios y familias homoparentales, entre otros.
Así también, un despliegue de comentarios en las redes sociales y en las calles cargados de censura y rechazo, por una parte, provocados, quizá, por el desconocimiento de la problemática social y legal que viven día a día estas personas y sus familias, así como por prejuicios sembrados y alentados por años de una cultura heteronormativa.
En realidad, la diversidad nos atañe a todos los seres humanos, ya que no hay ninguno que sea igual a otro; sin embargo, el sistema patriarcal ha querido encontrar elementos comunes que nos clasifiquen de forma inamovible.
Lo cierto es, que muchas veces el género asignado por la comunidad, se contrapone con el género con el que nos identificamos, que tiene que ver con los gustos, deseos y necesidades que van marcando las decisiones y el rumbo de nuestra vida, así como las preferencias sexuales y nuestras relaciones.
Los últimos años nos han demostrado que hablar de diversidad no es hablar de una minoría, ni mucho menos de condescendencia sobre una condición especial, es hablar de derechos humanos y políticas públicas que sean incluyentes a todos los ciudadanos.
Por eso, en Lectámbulos, en esta edición de julio, decidimos hablar sobre Género y diversidad, poner el tema en la mesa, para que desde diferentes perspectivas sigamos disertando y contribuyendo al conocimiento de aspectos —de los múltiples—, que abarcan estas dos palabras.
| Verónica García Rodríguez Mérida, Yucatán, México Julio, 2021 |










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