Los niños de la pandemia

Queridos lectámbulos:

El mes de abril nos hace inevitable detenernos a pensar en los niños y niñas que durante dos años estuvieron lejos de las escuelas, recibiendo el ensayo y error de las políticas educativas implantadas durante la pandemia.

Fue a finales de marzo del 2020 que recibimos, al menos en México, la noticia de que éramos parte de esta crisis mundial de salud, la cual veníamos escuchando meses atrás, desde el cierre las fronteras de la ciudad china de Wuhan y, después, Tailandia, Korea, Taiwan, Italia, España, Francia. Sin embargo, la pandemia se hizo una realidad cercana cuando, además de los vuelos, se suspendieron las clases regulares en las escuelas, y más tarde, cuando esta medida se fue extendiendo a finales del curso escolar.

En ese momento, las prioridades eran la insuficiencia hospitalaria, la vulnerabilidad de los adultos mayores, las muertes que se daban a nuestro alrededor y, con el confinamiento, el desempleo, la escases de servicios y el golpe económico; sobre todo, a la clase trabajadora, dependiente de las pequeñas y medianas empresas de servicios no indispensables, como restaurantes, bares, tiendas de ropa, cines, entre otras.

Era momento de reinventarse para sobrevivir, de tratar de entender los cambios que nos exigía una experiencia inédita para estas generaciones, donde el miedo, la incertidumbre y el dolor se apoderó de los adultos.

¿Y los niños? En aquellos días sólo pensamos en resguardarlos, pero difícilmente nos detuvimos en observar que ellos también sentían incertidumbre ante todo lo que veían y escuchaban, más allá de las noticias, veían la angustia de sus padres y madres, tuvieron miedo de quedarse solos a consecuencia del nuevo virus.

Los niños y las niñas se convirtieron en guardias de la salud de sus casas, aprendieron antes que todos a usar el cubrebocas, a lavarse las manos y a acatar las disposiciones y restricciones. Aprendieron a estudiar y a jugar con los recursos con los que contaban en casa.

Los niños de la pandemia son una generación que se adaptó a socializar mediante la virtualidad y que al mismo tiempo se enfrentó a la muerte, a su propio miedo y al de una sociedad que los vio de la noche a la mañana como una amenaza por ser posibles vectores del SARS-CoV-2, alatamente peligrosos por ser asintomáticos.

Ahora, en la post-pandemia hemos vuelto a las escuelas, casi en su totalidad, y empezamos a ver los estragos del confinamiento infantil y adolescente, que se reflejan en el incrementado la deserción y rezago escolar, el trabajo infantil, los embarazos adolescentes, el abuso sexual y consumo de sustancias. La escuela está siendo receptora de las primeras señales de los efectos emocionales y psicológicos de la pandemia en nuestros niños y niñas. Por eso, Lectámbulos, en su edición de abril Los niños de la pandemia, abre esta disertación, aunque, sin duda, el verdadero recuento de los daños, como ha sucedido históricamente, lo experimentaremos en el futuro.

Verónica García Rodríguez
Mérida, Yucatán, México

Nació en Mérida, Yucatán el 3 de enero de 1978. Licenciada en Educación Secundaria con la especialidad en Español por la Escuela Normal Superior de Yucatán y Maestra en Cultura y Literatura Contemporánea de Hispanoamérica por la Universidad Modelo. Diplomada en Competencia Lectora: un Enfoque para la Vida y el Aula (Tecnológico de Monterrey, 2013); Investigación Literaria con enfoque de estudios culturales (Univ. Modelo, 2008); Periodismo, protocolo y Literatura (IECY, 2004-2005) y Literatura y Crítica Literaria (ICY-Santillana, 2002-2003). Actualmente, estudia el Doctorado en Ciencias Filosóficas en la Universidad de la Habana. Narradora, poeta y editora. Ha recibido el Premio Estatal de Cuento Corto El espíritu de las Letras (2015); el Segundo Lugar del Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa (2005); el Premio Estatal de Poesía Joven Jorge Lara (2005) y la beca del Programa Creadores del Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Yucatán (FOECAY- 2004). Becaria en dos ocasiones del Programa de Fomento y Coinversiones Culturales del Fondo para la Cultura y las Artes en 2006 y 2016, la primera por su proyecto Palabra Viva (2005-2008) para mujeres internas, jóvenes acusados de delitos violentos y enfermos de VIH y SIDA internos en el Cereso de Mérida. La segunda, fue por el proyecto Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo que tejió un puente de memoria a partir de la palabra entre hijas, madres y abuelas de cuatro comunidades mayas de Yucatán. Es presidenta de Zedík, A. C., miembro del Centro Yucateco de Escritores, A. C. y miembro distinguido del Colegio de Profesores de Educación Básica de Yucatán, A. C. por su labor educativa dirigida generar estrategias de fomento a la lectura con niños, como el proyecto Kanules del Mundo Maya (2012-2018) y públicos vulnerables. Titular la cápsula radiofónica A salto de página, en Grupo Rivas dentro del noticiero Arcadio en la Radio, un breve espacio dedicado al placer de la lectura (2013-2016). Ha participado como ponente y conferencista en diversos encuentros y coloquios nacionales e internacionales de escritores y de educación. Coordinadora fundadora de la Escuela de Creación Literaria del Centro Estatal de Bellas Artes y de su programa de formación (2008-2011), así como del programa Biblioteca Básica de Yucatán de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (2009-2013) y de la Unidad Editorial de la misma Secretaría de 2013 a 2018. Creadora y organizadora del Foro Regional Educación y Cultura, con el tema En los espacios que habitamos en octubre de 2014 y La filosofía y la imaginación en las lenguas originarias de América en 2016; asimismo del Coloquio Internacional de Filosofía de la Ciencia y de las Grandes Ideas en octubre de 2015 y que en su emisión del 2017 llevó el subtítulo Cosmogonías de los pueblos vivos de América; y el Seminario Internacional de Periodismo que reúne a colaboradores del periódico Por Esto!, evento que se realiza desde 2015. Directora editorial del suplemento infantil MUNDOS del periódico Por Esto! (2016-2020) donde también publica artículos periódicamente. Entre sus publicaciones se encuentran Cartas a Sofía, epistolario filosófico para niños publicado por entregas en el periódico Por Esto!, el libro digital Ko’olelo’ob, migrantes del tiempo, hijas, madres y abuelas escribiendo la memoria (FONCA, SEGEY/2017), la colección infantil interactiva Kanules del Mundo maya (SEGEY/2012-2018), el libro de cuentos Vestido rojo y sin tacones (H. Ayuntamiento de Mérida/2008) y Memorias de mujeres en prisión y otros relatos (ICY, Zedík/2006), entre otros.