Acuerdos por la unidad de Nuestra América

Nuestra América atraviesa momentos de importancia toral por los procesos políticos y económicos que están en curso, justo en ese contexto complejo, el pasado 27 de mayo del año corriente se dio a conocer la Declaración de la XXI Cumbre de jefes de Estado y Gobierno de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), emitida en La Habana, Cuba. El documento integrado por 12 puntos resalta la necesidad de continuar con la integración de las naciones de Nuestra América frente a la incesante agresión imperialista de los Estados Unidos y países aliados, cuyo esencia neocolonizadora está expuesta a toda luz.

La ALBA-TCP, surgida bajo el impulso y renacimiento del bolivarismo en Venezuela, acompañado del esfuerzo permanente por la unidad e integración latinoamericana y caribeña proyectada por José Martí, enfrenta ahora una nueva serie de agresiones imperialistas y exclusiones injustificadas que únicamente sirven para reafirmar lo ya conocido: el interés de los pueblos y la satisfacción de sus necesidades nunca jamás podrá cumplirse mientras existan los imperios, por eso, el carácter irrenunciable de la resistencia en Nuestra América es ante todo antiimperialista.

Entre los acuerdos tomados por las naciones integrantes de la ALBA, deben destacarse los siguientes: se ratifica el fortalecimiento de la unidad sustentada en principios de solidaridad, justicia social, cooperación y complementariedad económica, se busca una verdadera integración regional; se respaldan los reclamos de los países de Nuestra América de materializar un cambio en las relaciones hemisféricas, con base en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, incluyendo los principios de igualdad soberana, no injerencia, no uso ni amenaza del uso de la fuerza, solución pacífica de controversias y libre determinación de los pueblos; se reafirma el apoyo al multilateralismo como instrumento para hacer frente a los complejos desafíos globales mediante la acción colectiva; Se denuncian las intensiones de dominación imperialista sobre los pueblos de América Latina y el Caribe; Se rechaza la exclusión de países de la llamada Cumbre de las Américas, la cual se efectuará en junio próximo en los Estados Unidos; se respalda el derecho de todas las naciones de América a participar en dicha Cumbre en igualdad de condiciones, el imperio estadunidense no tiene ningún derecho a excluir ni condicionar las soberanías ni las independencias de los países; se denuncia el trato discriminatorio de Estados Unidos, como país anfitrión de la denominada Cumbre, contra numerosos representantes de la genuina sociedad civil de nuestro continente.

Asimismo; se denuncian y rechazan las acciones coercitivas unilaterales tomadas por el imperialismo estadunidense contra Venezuela y Nicaragua, y el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, medidas violatorias de todos los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional; se reivindica la dignidad de las naciones y de nuestros pueblos, establecida y sustentada en el respeto al ideario de los próceres y padres fundadores de Nuestra América; Se reconocen los esfuerzos y la voluntad honesta de diversos actores por el diálogo, la tolerancia y la convivencia pacífica en cooperación entre los países de las Américas, sin exclusión, con el fin de encontrar soluciones a los problemas del continente.

Recientemente, en su acostumbrada “mañanera”, el presidente mexicano, indicó que si se concreta la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua en la Cumbre del próximo mes, el mandatario, Alberto Fernández, denunciará esa política en nombre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), organización de la cual es presidente pro témpore, además de la posibilidad de realizar una “contracumbre”. Estas consideraciones y otras acciones pueden contribuir a un nuevo periódico de integración y unidad que tanto necesitamos los pueblos de Nuestra América.

Cristóbal León Campos
Cristóbal León Campos es Licenciado en Ciencias Antropológicas con Especialidad en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán. Integrante fundador de la Red Literaria del Sureste México-Nuestra América. Es editor de Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura. Colaborador de Por Esto!, La Jornada Maya, Novedades de Yucatán, De Peso y diversos medios impresos y digitales. Coautor del libro Héctor Victoria Aguilar. Esbozo para una biografía (SEGEY. 2015), coeditor del libro Migración cubana y educación en Yucatán. Actores, procesos y aportaciones (SEGEY, 2015), autor de En voz íntima (Disyuntivas ediciones, 2017). Miembro de la Asociación Mexicana de Estudios de la Caribe (AMEC) y del equipo de promoción de Archipiélago. Revista cultural de Nuestra América (UNAM-UNESCO), miembro de la Asociación de Historiadores Latinoamericanos y del Caribe (ADHILAC). Fue coordinador académico de la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán de 2010 a 2019. Actualmente es Coordinador de la Cátedra Libre de Pensamiento Latinoamericano «Ernesto Che Guevara».