Tomar la decisión de pasar a la fase de “nueva normalidad” es un reto para cualquier sociedad. Un virus tan letal y perseverante no deja otra opción, él lucha contra el ser humano y a estos últimos no nos queda otra que buscar alternativas para combatirlo.

Si bien es aislamiento prolongado pero necesario, me permitió hacer muchas más cosas que requirieron de una disciplina personal, de autocontrol y perseverancia, tuve momentos de incertidumbre, desesperanzas e inercia, que por suerte fueron pocos, pues los compromisos sobre todo con mis “acompañadas”, mis adultas mayores de las que yo también soy parte, me sacaron lo mejor de mi para compartirlo con ellas y con mi familia.

Los impactos de la Covid-19 han llegado a todas las edades, sólo que los y las jóvenes por su naturaleza han estado en mejores condiciones de mostrar que constituyen una fuerza social muy valiosa que no siempre es reconocida por los adultos