¡Si que fue un año diferente el 2020!

Soy una mujer que está viviendo su sexta década con intensidad, como viví las anteriores, muy ágil, soy alta, más bien delgada, negra, profesional, esposa, madre y abuela. Así inicié el 2020 convaleciente de una operación necesaria e inesperada de la cual salí ilesa, sin dificultad alguna y totalmente recuperada. Tan pronto como me incorporé, después de la recuperación, volví a casa esta vez bajo la estrategia de aislamiento en la modalidad de teletrabajo, justo cuando me reiniciaba con muchos bríos y deseos de continuar y concluir las tareas que había dejado en “pausa”.

Como tenía instalada la capacidad del teletrabajo no me resultó difícil y de inmediato me organicé, sólo tuve que reajustar los horarios, pues no vivo sola; la presencia diaria de mi nieta y esposo me hicieron priorizar el horario de la mañana (6:00 am – 12:00 m) como el estelar para contar con mayor tranquilidad y concentración.

¡Desempeñé diferentes roles y tareas que constituyeron desafío!

Como profesional adelanté mi diseño de investigación sobre aborto en la adolescencia y, concluí junto a otra querida psicóloga un folleto contentivo de preguntas y respuestas sobre sexualidad, que realizaron un grupo de púberes durante una experiencia de Educación Integral de la Sexualidad, que se propuso ampliar su alcance a otros adolescentes y familias, ofreciéndole un material educativo muy bien pensado.

Acepté el reto de grabar los programas de radio correspondientes a una sección fija que comparto con la misma psicóloga mencionada, modalidad que asumíamos por primera vez, descubriendo que resultaba más efectiva y reducía los tiempos dedicados a esta hermosa actividad que es la orientación psicológica. Esta alternativa no la había experimentado ni siquiera en momentos que nos era imposible asistir a la emisora.

Así mismo grabé para la televisión cubana en horario estelar del mediodía una capsula de orientación psicológica sobre la Covid-19 que me costó muchas tensiones, pero lo logré con ayuda de mi nieta y esposo, ¡eso fue tremendo! Hoy lo recordamos sonrientes por haber tenido la oportunidad de grabarme y enviar un producto de calidad.

Incursioné en un seminario y curso virtuales sobre Feminismos Negros y Cuidados respectivamente, eso también fue un reto que me ha llevado a superarme en nuevos temas que se relacionan con los que trabajo cotidianamente, desarrollé nuevas habilidades tecnológicas, ¡recuerden que estoy en mi sexta década! Me inicié en el uso del WhatsApp, del Transfermóvil y de las plataformas para participar en eventos Online.

Como abuela acompañé a mi nieta en sus teleclases y luego en su estudio individual, conversamos mucho, jugamos y también nos molestamos, sintiendo la necesidad de repensarnos en un escenario reducido al hogar, tuvimos que revisar las reglas de convivencia sobre todo yo, para lidiar con una adolescente encerrada por más de siete meses, felizmente crecimos todos, nos conocemos más, y podemos poner límites cuando ha sido necesario.

La actividad doméstica se hizo intensiva, asumiendo una estrategia para reinventar formas de preparación de alimentos, poner en práctica nuevas recetas, enseñar a la nieta lo esencial para que gane independencia en la cocina, pues en breve inicia la Enseñanza Media. Tuve momentos de obsesión con la limpieza, lo cual califico de actividad devastadora, que nos quita brillo, pero se disfruta del resultado;  limpieza y organización del hogar, para lo cual dispongo de poco tiempo.

Tuve una experiencia profesional que nunca olvidaré, pues me llamaron para participar en un proyecto de orientación psicológica conocido como “Acompáñame” que se realizó por vía telefónica, dirigido a mujeres mayores de 60 años que viven solas, atendí a siete mujeres y me sentí muy útil, porque creo haberlas acompañado durante todo el aislamiento, nos hicimos casi amigas, crecieron los afectos y al volver a la nueva normalidad, estamos coordinando encuentros para conocernos, con ellas aprendí a ser mejor persona, a valorar mucho la vida y a las personas mayores, por sus saberes, sus estrategias de sostenibilidad y sobrevivencias, ¡fue lo mejor que me ocurrió!

Si bien es aislamiento prolongado pero necesario, me permitió hacer muchas más cosas que requirieron de una disciplina personal, de autocontrol y perseverancia, tuve momentos de incertidumbre, desesperanzas e inercia, que por suerte fueron pocos, pues los compromisos sobre todo con mis “acompañadas”, mis adultas mayores de las que yo también soy parte, me sacaron lo mejor de mi para compartirlo con ellas y con mi familia.

Nuestra familia que no es grande, pero nos unimos más, intercambiamos más por teléfono y las pocas visitas en la nueva normalidad, son más añoradas y afectivas, como si nos descubriéramos nuevamente. Los vecinos, a la distancia fueron importantes para paliar la soledad. Otros recursos como ver series, filmes, acceder a internet, también fueron vías alternativas para ocupar el tiempo.

Mi 2020, nuestro 2020 porque me refiero a mi familia con la que compartí todo este largo tiempo, me alcanzó para reflexionar sobre la vida, sobre la familia, las prioridades, lo que es realmente valioso, sobre el futuro inmediato, sobre lo que quiero para mí y los míos. Intercambiamos mucho sobre el mundo, sobre nuestra Cuba, sobre política, bienestar, sobre las necesidades básicas y su jerarquía.

Siento orgullo en sentido general con las estrategias esenciales que tomó la dirección del país para atenuar las consecuencias de la pandemia, siento admiración por todos los que estuvieron en la “línea roja”, los que cuidaron el orden público, garantizaron los servicios esenciales para la sobrevivencia.

Siento angustia por los que no entendieron o no entienden que la Covid-19 está al acecho de quienes no cumplan las orientaciones sanitarias divulgadas, de quienes desafíen irresponsablemente este implacable enemigo invisible, pero real, de quienes no comprendan que se impone el autocuidado para vencerlo.

A mí me tocó quedarme en casa y me costó adaptarme a no salir a nada, ni siquiera a las colas, pero al mismo tiempo me compulsó a ser más creativa, a planificarme mejor, a ser productiva en la distancia, a superarme y habilitarme en capacidades como ser más paciente, más asertiva, y sobre todo más resiliente.

Natividad Guerrero Borrego
Es Licenciada en Psicología, Master en Sexología, Doctora en Ciencias Psicológicas, Profesora Titular e Investigadora. Es autora de varios libros y numerosos artículos en revistas cubanas y algunas extranjeras. Es miembro de la Comisión de Grados Científicos de Salud Pública y de varias Asociaciones Científicas cubanas. Actualmente conduce una sección fija sobre orientación psicológica y sexológica de la Emisora Habana Radio, de la Oficina del Historiador de La Habana. Dirigió por muchos años el Centro de Estudios sobre la Juventud (CESJ), perteneciente a la Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba, fue jefa del Departamento de investigación y Docencia del Centro Nacional de Educación Sexual CENESEX, donde se desempeña en la actualidad como especialista de esa institución, abanderada de la inclusión social en Cuba. Es miembro de varias Asociaciones Científicas (Psicología, Pediatría, SOCUMES y SOCUDEF). Ha recibido varios reconocimientos, entre ellos, la Orden “Carlos J. Finlay”, otorgada por el Consejo de Estado de la República de Cuba y Reconocimiento especial “Ángel Custodio Arce” otorgado por la Cátedra de Género, Salud y Educación Sexual de la Universidad de Ciencias Pedagógicas de la Habana.