Con Fidel, en la memoria y en la conciencia

En una feliz coincidencia de fechas importantes, escribo en LECTÁMBULOS: el año de fundada nuestra revista y el aniversario 95 del nacimiento de Fidel. Así es que puedo dar riendas sueltas a mis recuerdos y sentimientos al respecto de estos hechos.

Comienzo por recordar que México siempre ha estado junto a Cuba; y ha sido muy importante para Fidel y su lucha. México nunca ha abandonado a los cubanos en nuestras luchas. Ha sido abrigo y apoyo seguro; por eso tener a Fidel en la Memoria y en la conciencia, es no olvidar que México lo acogió en los momentos iniciales, cuando parecía que la Revolución de El Moncada iba a sucumbir.  En México se reorganizó, adquirió nuevas fuerzas y desde México partió para la lucha que logró la Revolución Triunfante de 1959.   

En otras ocasiones he explicado que nací en 1938, y tengo vivos recuerdos de mi niñez y de mi juventud que en estas circunstancias no puedo olvidar. No me olvido pues, de una canción melancólica que se repetía mucho en los años 40 y 50, con un estribillo nostálgico que expresaba que Martí no debió de morir.  Eran los sentimientos y frustraciones de una época pérdida con una República dominada desde el Norte Revuelto y Brutal que nos desprecia. Aquella canción me producía mucha tristeza porque con la muerte en Combate de cara al sol de José Martí, se había cerrado un ciclo. Además, la Revolución de 1930 se había ido a bolinas tal y como nos recordaba Raúl Roa.  

En aquellas aciagas circunstancias, fue que se formó Fidel; el mejor discípulo de Martí; que recogió las banderas de la lucha y le dio un nuevo impulso. Ya han pasado 95 años de su nacimiento; y desde su Roca en Santiago, junto a José Martí Fidel vive por siempre en la memoria y la conciencia de los cubanos; porque Fidel está vivo en la Revolución, que le ha dado continuidad a la lucha de José Martí. Aquella canción nostálgica de mi adolescencia y mi juventud, con Fidel había encontrado una respuesta de luz de aurora.

La vida humana es efímera y en la lucha de las generaciones se encuentra la supervivencia y la continuidad de las ideas del progreso y del avance de la Sociedad. Fidel ha sido pues un adelantado de la vida que trajo la continuidad de nuestras luchas por su identidad, por la que murió José Martí; y no lo puedo olvidar. He tenido el privilegio de vivir y actuar en su ápoca. Siempre lo he hecho desde la base del pueblo mismo, en donde Fidel es un ser de extraordinaria importancia existencial. Eso no lo puedo olvidar y me da ánimos de vida para continuar adelante mientras me quede un hálito de vida. Eso significan mis recuerdos de Fidel.

Ya en las postrimerías de mi peregrinaje terrenal quiero dejar constancia de que tenido un privilegio de vida que nunca podré olvidar. Reitero que el haber nacido en la época de Fidel, que ha sido la época que revivió para siempre a José Martí., en nuestra Revolución de equidad distributiva y justicia social.

Vivimos en estos momentos difíciles circunstancias con una Pandemia que está arrasando con la vida planetaria y con el oportunismo criminal del Imperio que se ha propuesto usar a la Covid 19, para dañar a la Revolución cubana. Le han negado al pueblo que dicen que van a salvar, las medicinas y los abastecimientos necesarios para la existencia. 

En estas circunstancias de nuevo México rompe lanzas a favor de Cuba y de su pueblo con el llamado de López Obrador y el envío de ayuda solidaria para que pueblo de Cuba sobreviva.

Esto en el aniversario de Fidel ha sido también un homenaje de México que no debemos olvidar. Quiero dejar constancia de mi agradecimiento solidario. Fidel rescató para siempre la dignidad de José Martí.

Los recuerdos en los aniversarios históricos tienen un papel movilizador; y, pienso que este cumpleaños de Fidel nunca deberíamos olvidar la audacia con que encabezó la Revolución cubana.

En esas aciagas circunstancias el ejemplo de Fidel nos trae vida y optimismo para continuar con la Revolución y salvar al país.

En este sentido quiero reiterar algo que considero muy importante tener en cuenta, sobre lo que ya he escrito al respecto. Estamos en un momento en que todos deberíamos dejar a un lado los conceptos del yo de cada cual, para actuar decididamente con el nosotros de todos a una como nos lo enseñó Fidel. No es la suerte de un sistema y un Gobierno lo que simplemente está en juego; es la vida misma de la nación cubana. Y eso, debe removernos en lo más profundo de nuestra conciencia de todos a una, para hacer lo que tenemos que hacer bien sin resquicios ni mezquindades porque es la nación de todos lo que puede sucumbir. 

En las actuales circunstancias, las negligencias, los errores y las faltas de calidad en lo que hacemos están aumentando el peligro de sobre pasar los límites de nuestras posibilidades. No debe haber descanso ni cansancio estamos en medio del fragor de la batalla y la unidad esencial con el Estado Mayor que la está enfrentando, es lo decisivo. En una guerra como la que estamos librando con la Pandemia de marras el apoyo decisivo a quienes encabezan el combate es un factor de triunfo.  Cerrar filas es la palabra de orden.  Es importante tener en cuenta que la dirección del país es la que está enfrentando la situación que atravesamos y necesita del apoyo de todos. No tenemos otra salida y como tal debemos actuar en concreto. 

El mejor homenaje que podemos hacerle a Fidel en su 95 cumpleaños es enfrentando a la Pandemia y al Bloqueo que nos niegan la vida. Así lo pienso y así lo expreso en mi derecho a opinar con mis respetos para el pensamiento diferente y sin querer ofender a nadie en particular.

Félix Sautié Mederos
Licenciado en Ciencias Sociales, especializado en Economía, y licenciado en Estudios Bíblicos y Teológicos. Corresponsal Permanente en Cuba de la Revista Tiempo de Paz de la cual es miembro de su Consejo de Redacción. Publicación trimestral del Movimiento por la Paz, el Desarme y la Libertad (MPDL de España). Sociólogo, teólogo laico y periodista, con múltiples crónicas y artículos periodísticos publicados en diversos órganos de prensa de Cuba y otros países, principalmente España. Ha colaborado con publicaciones del Sur en Andalucía España; ha colaborado con el periódico POR ESTO!, Mérida, Yucatán y su suplemento cultural Unicornio, en donde publicó sus memorias por entregas semanal con el título La Espiritualidad Prohibida. Además, colabora también con las revistas católicas en Cuba tales como VITRAL de la Diócesis de Pinar del Río y Laboren Voz del Movimiento de Trabajadores Cristianos. Cuba. MTC; La Agenda Latinoamericana de la Teología de la Liberación. APIC Alternativa. Agencia de Prensa Continental. Missione Oggi del Centro Saveriano de Animación Misionera de Roma. Tiene publicados varios libros en España: Sin Tiempo para Morir (novela testimonio) 1999; Evangelio y Revolución, en colectivo de autores con Pedro Casaldáliga y Benjamín Forcano, 2000; Cuba: Problemas y Retos, 2001; Palabras de Esperanza, 2005; Futuro del Socialismo y la Religión Cristiana en Cuba en colectivo de autores 2001; todos en la Editorial Nueva Utopía de Madrid; Curso de Administración y Gestión de Proyectos ISEBIT La Habana. Socialismo y reconciliación en Cuba. Una mirada desde adentro, Editorial los Libros de la Catarata, Madrid 2007. Tiene terminados y pendientes de publicación los textos: Ética Política Cristiana y Revolucionaria, Periodista Soy, no puedo negarlo; Militante soy, no puedo negarlo; y Cristiano Soy, no puedo negarlo. Ha trabajado en actividades políticas, de prevención social y preservación de la Paz en instancias intermedias y nacionales de Cuba. Es militante fundador del Partido Comunista de Cuba y miembro de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, ACRC. Fue director del Semanario Mella 1964, del periódico Juventud Rebelde 1965-1966, La Habana; director de la revista cultural El Caimán Barbudo (1966), La Habana; director del periódico “El Bayardo” de Camagüey 1970; Director Nacional de Escuelas de Arte y Vicepresidente del Consejo Nacional de Cultura de Cuba (1972), Vicepresidente del Poder Popular en la Isla de la Juventud (1975), Director fundador de la Editorial José Martí de Publicaciones en Lenguas Extranjeras (1982), La Habana, así como profesor de Cooperación al Desarrollo y de Ética Cristiana en el desaparecido Instituto Superior de Estudios Bíblicos y Teológicos La Habana.