Cuando veas las barbas del vecino cortar…

Invariablemente, y no es ningún descubrimiento, el desarrollo de la historia y los acontecimientos a nivel nacional e internacional de las últimas semanas nos muestran de manera contundente que el aprender de la historia se debe convertir en una habilidad fundamental para la sobrevivencia, no sólo de manera individual sino también a nivel político.

Como hemos podido percatarnos, el andamiaje político de la 4T ha sufrido diferentes impactos, que si bien no han dado de lleno en su línea de flotación —aún—, sí dan lugar a mostrar la realidad a todas luces degenerativa (conductual y quizás mental) de un mandatario cada vez más caprichoso, voluntarioso e incapaz de reconciliar a la sociedad y que basa su fuerza indudablemente en la confrontación.

Polarizar a la ciudadanía ha sido una práctica constante a lo largo de los cuatro años que van del presente sexenio y todo indica que así continuará hasta el último minuto de la presente administración, no sin antes, claro está, haber dejado la semilla en un grupúsculo partidista y en gobernadores, alcaldes y legisladores que enceguecidos por el adoctrinamiento, la ambición o el temor a perder privilegios, han dado y seguirán manteniendo la continuidad al cúmulo de ideas sin fundamento y cada vez más absurdas… perdón, reformulando, sí tienen fundamento: lo que diga el presidente.

Como muestra a nivel nacional, basta un botón de la forma en la que parece existir (sin querer leerme paranoico o partidario de la conspiración) una mente maestra detrás de las acciones llevadas a cabo por el presidente o precipitadas por él, las cuales observamos en los recientes sucesos: Después de la marcha a favor del INE, convocada a nivel ciudadano y con una gran participación, surge a manera de contestación la denominada “marcha de la revancha”. Con esto podemos sentir que a nivel del ejecutivo nos han hecho realizar un viaje en el tiempo (para aquellos incrédulos que decían que México no podía) y regresarnos a la década del presidencialismo setentero por la manera tan mesiánica o caciquil de dirigir al país por parte del actual inquilino de palacio nacional.

Marcha en defensa del INE. Mexico, 2022.

Pero, también fue palpable el “back in time” hacia la de los noventa, tras lo sucedido en la cámara de diputados, al haber aprobado en lo “oscurito” y en horas de la madrugada el llamado “plan B” del presidente, que al no conseguir la reforma integral electoral como deseaba, pone en marcha de la mano de sus adoctrinados legisladores un plan para arrinconar al arbitro electoral a nivel presupuestal, se reduce el número de colaboradores en los estados e incluso se le restringe el margen de maniobra operativo a la institución electoral aunque de manera perversa y con toda la mala intención se le seguirá exigiendo que cumpla cabalmente con sus compromisos como una forma soterrada a nivel federal y estatal en este afán maquiavélico de llevar a esta institución a la extinción ya sea en este o en el siguiente sexenio.

Y, entre el aleteo de la mariposa en Nueva York y el Tsunami en Tokio, algo que ha levantado ámpula en la esfera política ha sido lo ocurrido el pasado 7 de diciembre en Perú, donde Pedro Castillo, presidente llegado al poder en julio de 2021 y de corte populista, fue derrocado por su propio congreso tras el intento del mandatario de disolver el poder legislativo, quien terminó declarando su separación de la presidencia bajo el argumento de “incapacidad moral” y las fuerzas armadas se declararon del lado de la constitución, evitando así que se llevara a cabo el “estado de excepción” declarado por Castillo una noche antes y quedando con pronóstico reservado su situación legal, ya que de acuerdo a la información trascendida, hay acusaciones por corrupción y enriquecimiento ilegal en contra del ahora expresidente peruano.

¿Qué tendría que ver con nuestro país? Que lo antes ocurrido en la nación de los incas ha provocado una enorme ola de opiniones, análisis informativos, memes y sobre todo ha despertado la suspicacia entre quienes ven en México un “futuro probable” para quien hoy duerme en palacio nacional, pues al compartir ideología ambos mandatarios, se le augura un posible desenlace similar, toda vez que se pueden observar entre ambas administraciones acciones ejecutivas de un talante parecido.

Pedro Castillo, detenido tras ser destituido como presidente de Perú. Imagen: BBC

No obstante, y fungiendo de abogado del diablo, nuevamente, podemos hacer un análisis a bote pronto y siempre bajo una óptica subjetiva, respecto a que el resurgimiento de movimientos “revolucionarios-libertadores” en América Latina, ha devenido en un movimiento romántico añorando la década de los años 50-60 que no ven alcanzar los fines como una posibilidad real. Al día de hoy, ya no se vislumbra una toma de Sierra Maestra, ni un ataque al cuartel Moncada como seguramente espera el presidente para emular a sus héroes personales; sin embargo ha de anhelar una playa Girón que le permita alzarse como mártir y ocupar el lugar que se merece en la historia, aunque tal vez lo que quiera termine siendo muy distinto a lo que reciba.

Aclaro, ninguna de mis referencias al movimiento revolucionario cubano va en sentido peyorativo ni despectivo, por el contrario, como en todos los movimientos sociales, es posible hallar argumentos positivos y otro no tanto. La mención va en el sentido de que mientras una persona ha quedado suspendida en el tiempo a nivel ideológico creyendo alcanzar lo inalcanzable y sus acciones van en consecuencia; el mundo que rodea a ese personaje ya no es el mismo…

Realmente me parece admirable lo que puede lograr un pueblo cuando se decide a acabar con la opresión y una dictadura, pero es lamentable cuando salen de un sistema autoritario para caer en otro. En otras palabras: los pueblos sabemos lo que queremos, pero no lo que haremos después, cuando lo consigamos.

La sociedad no sólo es distinta a la de los años 70 sino que el fenómeno de la globalizacón ha permitido conocer, comparar y observar atentamente los movimientos sociales que se gestan en cualquier lugar o momento, generando conocimiento y, con ello, orillando a los ciudadanos a documentarse acerca de lo que es o no es posible en un mundo necesitado de democracia real y no de la que ofertan al consumismo electoral de “lo mismo de siempre” bajo otra bandera o colores partidistas.

Pedro Castillo y Andrés Manuel López Obrador

Regresando a lo ocurrido en Perú y su posible impacto en México, cabe resaltar que la posibilidad de una asonada por parte de alguna fuerza armada, de un estado de excepción o de la suspensión de los derechos civiles por mandato del ejecutivo se antoja cuando menos lejano e improbable, porque me atrevería a decir, tenemos una sociedad más consciente que la de las décadas arriba mencionadas.

Por tanto, no queda de momento otra alternativa que hacer uso de nuestra “revolución de consciencias y de intelecto” para no volver a caer con el canto de las sirenas y asumir las decisiones políticas futuras con total certidumbre, dejando de sufragar por la persona o el personaje y hacerlo por aquello que pueda generar un bien mayor a México, como mejorar las instituciones que funcionan —sin pretender someterlas o destruirlas— y construir otras de igual o mejor calidad que bien lo valemos los mexicanos. Hasta la próxima entrega.

Nacido en la ciudad de Campeche, México; con estudios de licenciatura y Maestría en Ciencias de la Comunicación por el Instituto Campechano; Maestría en Gestión Educativa por la Universidad Pedagógica Nacional. Productor y conductor de radio y televisión actualmente se desempeña como docente de nivel superior en el Instituto Tecnológico de Estudio Superiores “René Descartes” y como locutor en la radio de la Universidad Autónoma de Campeche; ha impartido conferencias y charlas a diversos organismos y empresas a nivel nacional.