Cuidar la democracia significa defender el derecho de las mujeres

No se trata solo de romantizar la figura de la trad wife o de reducirnos al papel de amas de casa. Aún no terminamos de comprender la importancia de poder votar y ser votadas. Si perdiéramos ese derecho, ningún hombre votaría para garantizar nuestra representación ni para asegurar nuestra participación en los espacios de poder. La historia demuestra que nuestros derechos han sido impulsados, defendidos y conquistados por mujeres organizadas. Nadie los ha protegido por nosotras.

La realidad es que las mujeres podemos votar y ser votadas, pero todavía no ocupamos todos los espacios donde se toman las decisiones. Por eso me parece importante que México tenga a su primera mujer presidenta. Sabemos que el ejercicio del poder implica acuerdos y negociaciones, pero también sabemos que ella ocupa el cargo de mayor responsabilidad política del país. Sin embargo, fuera de ese escenario, siguen siendo muy pocas las mujeres que pueden afirmar que toman decisiones únicamente desde sus convicciones. En la mayoría de los espacios, todavía navegamos contra corriente, incluso con quienes se dicen ser nuestros compañeros o camaradas. Aquí seguimos luchando por derechos que deberían ser incuestionables.

El voto no es un derecho aislado, es la herramienta que permite defender todos los demás. Aunque no siempre sea evidente, está presente en nuestro acceso a la educación, en la posibilidad de decidir sobre nuestro proyecto de vida, en nuestra autonomía económica, en nuestros derechos sexuales y reproductivos, en la libertad sobre nuestros cuerpos y en la posibilidad de elegir nuestro propio destino.

Seguimos viviendo en un país y en un estado profundamente violento para las mujeres. Encabezamos cifras alarmantes de violencia feminicida, violencia física contra niñas y mujeres, violencia sexual, violencia psicológica, explotación y pornografía infantil, entre muchas otras formas de violencia que siguen marcando la vida cotidiana de millones.

El problema no es únicamente que una gran cantidad de hombres abandonen sus responsabilidades familiares, no paguen pensión alimenticia o no participen en la crianza de sus hijas e hijos. También siguen golpeándonos, violentándonos y asesinándonos en la calle y en la casa.

Por eso tenemos que seguir alzando la voz. Aunque nos llamen locas, exageradas, inmaduras, tontas o inútiles. Aunque incomodemos. Aunque caigamos mal y digan que no sabemos hacer las cosas. Porque cada derecho que hoy tenemos existe precisamente porque hubo mujeres que se negaron a guardar silencio. Y porque, frente a quienes quieren devolvernos a un lugar de subordinación, cuidar la democracia también significa defender el derecho de las mujeres a participar plenamente en ella. No hay otra opción.

Fotografía tomada de: https://lacaderadeeva.com/investigaciones/a-70-anos-del-sufragio-femenino-en-mexico-existe-la-democracia-feminista/8505

Egresada de la Licenciatura en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán, actuamente trabaja en la investigación y defensa de los Derechos Humanos desde la organización UADY Sin Acoso y colaborando con diversas organizaciones del país como Racismo MX, Yaaj México, Global Fund For Children, México y Caribe Jóvenes A.C., Igualdad Sustantiva Yucatán, Fugitivas MX, Amnistía Internacional México, entre otras. Tambien es egresada del Diplomado "Historia, Antropología e Identidad Peninsular” por el Centro de Investigación y Difusión Humanística de Yucatán (CECIDHY), el Diplomado “Racismo y Xenofobia en México” por la Universidad Nacional Autónoma de México y el Diplomado “Liderazgo e Inclusión Social y Acceso a Derechos” por la Escuela de Gobierno de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Recientemente está desarrollando el proyecto de Investigación Documental titulado "Sentires", sobre mujeres cuidadoras en contextos de de violencia de género y racismo, apoyado por la organización Racismo MX y el Fondo Canadá para Iniciativas Locales en México. Desde el 2021 se encuentra bajo el Mecanismo de Protección para personas defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de México por su labor en el proyecto UADY Sin Acoso, en el cual se visibiliza la violencia sexual y discriminación que se ejerce dentro de los espacios de educación superior.