En un intercambio sobre masculinidades, varios hombres manifestaron algunos de sus desafíos en los talleres de capacitación sobre masculinidades, desarrollados en diferentes territorios cubanos a partir de convocatorias realizadas por la Red de Masculinidades en Cuba.
Diversas confesiones confirmaron que muchos hombres sin proponerse ser violentos, lo han sido por desconocimiento y falta de sensibilidad en sus relaciones de pareja, en la educación de sus hijas/os, asumiendo que la mujer es la responsable de la crianza de las hijas/os y de las actividades doméstica, no importa si trabaja o no.
Lamentan haber vivido años sin percatarse que las mujeres en sus diferentes roles laborales, han desempeñado múltiples tareas con diferentes complejidades, que han llegado a su casa con ansiedades y angustias laborales, porque deben dar una respuesta o presentar un proyecto el cual requiere que dediquen tiempo extra y no lo tienen porque al llegar casa les aguardan hijos, esposo, padres, en fin, una familia que gira alrededor de ella en cuanto a higiene y alimentación, por solo poner dos ejemplos.
Increíblemente, luego varios talleres logran abrir su perspectiva de género y se percatan de que han sido protagonistas de muchas desigualdades que ocurren en torno al hogar y también en los espacios laborales.
Otros se dieron cuenta que las feministas cubanas con que han compartido, intentan llamar la atención sobre cómo los hombres también son víctimas de una sociedad machista que les sobre exige y les limita en muchas situaciones; en la oportunidad de expresar sus sentimientos y emociones como el llanto cuando lo necesitan o un abrazo y un beso, a un hermano, padre, hijo cuando sienten que ellos lo están solicitando sin palabras.
La formación de estos hombres en estos talleres les ha permitido crecer como hombres diversos y descubrir que expresar las emociones es parte de las capacidades afectivas que pueden manifestar todas las personas independientemente de su sexo. Manifestaron que se sienten muy bien cuando lo hacen, pues los hace más humanos, se sienten liberados de aquellas sobre exigencias que impone el machismo en nuestras sociedades.
Uno de esos hombres manifestó su satisfacción después de los talleres de formación, cuando realiza tareas domésticas en su casa sin temor a las críticas de otras mujeres, de amigos e incluso de su propia familia. Si, porque ellos transformaron su forma de pensar y se apropiaron ideas renovadoras que les permiten un comportamiento equitativo, actitudes que no violentan a sus parejas y que los hace más plenos asumiendo sus nuevas convicciones.
Por supuesto que sienten la necesidad de compartir con otros hombres y convocarlos a que participen, pues el debate sobre la igualdad se materializa y concreta en la participación inclusiva de todos y todas, en la percepción del género sin binarismos, ni hegemonías. En la verdadera equidad. En las dinámicas domésticas y laborales sin predominio del poder, sin desigualdades, estigmatismos ni preponderancias masculinas y subordinaciones femeninas.
Una de las luchas de las feministas en Cuba es armonizar las interrelaciones entre lo masculino y lo femenino desde una perspectiva de género equitativa, este posicionamiento avanza con lentitud, pero avanza. Muchos son los avances de la mujer cubana en el plano familiar y laboral, acompañada de los medios de comunicación masivos. Muestran a los hombres lo que se pierden al vivir sobre-exigidos en su rol de macho (novio, esposo, hijo, proveedor, directivo) y en su amplio espectro de masculinidades, en las que no han pensado. Así como en la sobre carga femenina en sus vidas cotidianas.
Fue interesante el testimonio de un hombre trans, es decir, un joven que un día confirmó que no se sentía bien ni satisfecho siendo mujer y asumió los procesos que implicaron su transformación corporal hacia una condición masculina. Este joven refirió cómo al venir de lo femenino se daba cuenta de lo mucho que hay que sensibilizar a las personas para que puedan entender que lo masculino y lo femenino. Compartir y manifestar todo lo que las personas en su condición humana les están dado por la naturaleza y que las creencias y distorsiones en torno al género solo han provocado discrepancias, desigualdades, protagonismos, donde el hombre se erige con el poder y excluye a quienes no responden a esos patrones que funcionan como omnipotentes y superiores.
Los hombres trans apenas son reconocidos en Cuba a pesar del gran esfuerzo ya histórico que se vienen haciendo desde la voluntad política del estado, incluso su reconocimiento jurídico. Esto tiene que ver con las enraizadas creencias que han coexistido históricamente y con las resistencias al cambio y las transformaciones mentales. La no aceptación de las evidencias científicas que han mostrado con objetividad cuán importante es incluir, integrar a todas las personas en cualquier condición de género.
El interesante debate me inspiró y necesité socializar lo escuchado. Claro que hay mucho más. Aunque las mujeres Trans (hombre que se sienten mujeres) también encuentran resistencias para ser aceptadas, al parecer existen más personas en esta condición. Vale significar que unos y otras reproducen los patrones tradicionales de hombres y mujeres, cuestión que requiere de las ciencias sociales en busca de continuar avanzado en sus etiologías.
Este intercambio evidenció que la naturaleza humana y en particular las masculinidades tienen que seguir siendo estudiadas, no solo en Cuba donde hay un interés constitucional de alcanzar la integración y justicia social de la población, sino en toda la región latinoamericana, en la que desde hace muchos años el tema ha formado parte de agendas internacionales, pero los avances han sido pocos, siendo este un problema social que daña a personas que tienen derecho a vivir su sexualidad plenamente. La sexualidad no es el centro de nuestras vidas, pero está presente en todos los humanos, negarlo o resistirse a resolver aquello que produce malestares, preocupaciones e infelicidad es inhumano y socialmente inaceptable.







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