Disonancia cognitiva ante la pandemia y las vacunas

¡Qué bueno si junto a ti es dicha la recta palabra, la que no causa daño!
Si la transmites, no le excedas ni le quites.
Pero cuídate de las observaciones distraídas, porque estas solo pervierten,
No son rectas, precipitan al hueco, y a la trampa.
Los huehuetlatolli

Para los toltecas existían dos fuerzas poderosas, la retórica y el equilibrio, acompañadas de una honda preocupación por educar a todos los niños y jóvenes. Las personas de entonces, nacían para forjar su entendimiento del Universo, y para comprender la obra creada por los dioses. Todas y todos eran educados con esmero, hombres y mujeres, ya que la ignorancia era considerada como algo vergonzoso y fuente de sufrimiento, algo que debía evitarse, por lo que siempre se inculcaba el ideal espiritual que las y los jóvenes necesitarían para gobernar y sustentar en el futuro a su hogar y a la comunidad.

En el Méshico prehispánico —“Lugar donde la luna y el sol se juntan”, también llamado “En el ombligo de la luna” (traducción náhuatl del nombre otomí, que habla del islote en el Lago de Texcoco)—, “Dialogar con el Propio Corazón” era un don precioso, una experiencia que los llevaba a una estrecha relación entre la mente y la palabra.

Entonces, resulta que este poder de manejar nuestro propio pensamiento, nos es propio, está en nuestra memoria colectiva, y forma parte de nuestro ADN mexicano, y nos ha sido entregada como una fortaleza personal que nos indica claramente cómo lograr el equilibrio, ese poder, que requiere de una fuerza precisa para conservarse, y que pudiendo ser muy precario, nos dice como caminar “en el filo de la navaja”.

Para los mayas, por otro lado, que recibieron fuerte influencia tolteca, se volvió asimismo un imperativo, poder dominar tanto el equilibrio como la retórica,y ellos, en la formación de sus jóvenes, hombres y mujeres, constituyeron un grupo de élite llamados Kinámes, o sea Guerreros del Equilibrio, quienes, al igual que los toltecas, tenían el sagrado deber de mantener sus vidas equilibradamente, y de aprender, a través de los libros llamados Los Huehuetlatolli (la antigua palabra)  las palabras argumentativas correctas para que, usando una fina retórica pudieran aconsejar y educar. Fue a través de estos magníficos textos, conservados hasta hoy, que esos hombres y mujeres, encontraron los discursos que los viejos decían a los jóvenes, los maestros a los estudiantes y los padres a los hijos, y fueron estos abuelos los que se convirtieron en los antiguos Tlatoanis, o maestros, y que en maya se llamaron Jalach winic, quienes tuvieron como tarea principal formar en la palabra a sus hijas e hijos y a sus descendientes, cuidando que la información perdurara de generación en generación.

Los Huehuetlatolli, contienen las normas de conducta, la visión moral y las creencias de éste nuestro pueblo originario, y su importancia radica, tanto por su valor literario e histórico, como por el hecho—comprobable al día de hoy—, que nosotros mexicanos del año 2021, tenemos la posibilidad retórica y de equilibrio interior que traemos en el ADN de nuestra memoria histórica, para resolver las respuestas correctas que nos aquejan en días como hoy, en que estamos luchando por sobrevivir.

Nuestro equilibrio y nuestra retórica actual, nos permite reconocernos cuán fuertes somos culturalmente hablando, y cuán responsables de ser y hacer cosas que muestren que somos educados y respetuosos, y claro que podríamos hacerlo ¡Lo traemos en la sangre, pues!Como ya dije, está en nuestro ADN colectivo.

Aunque haya chapulines en los alambres que traten de hacernos dudar, nosotros estamos habilitados para analizar. Así que ¡Analicemos, pues! Nuestra mexicanidad, no sólo se debe mostrar portando penachos aztecas en shows folclóricos o siendo capaces de insultar sin ton ni son. Nuestra verdadera mexicanidad, nos debe convertir en personas capaces de visualizar que estamos al borde de un precipicio, donde debemos tomar verdaderas decisiones —que por increíble que parezca, es absoluta verdad que somos capaces—, decisiones, que si son tomadas a la ligera, pueden mantener a nuestro Méshico en la arena fangosa del desmadre, la crítica malsana, la corrupción, la violencia o el valemadrismo de “…me importa un pepino lo que los demás digan… hago lo que se me pegue la gana ¿Y qué?”  Pero, si entramos en un verdadero diálogo con nuestro propio corazón, como nos enseñaron los abuelos toltecas y mayas, podríamos llenarnos de orgullo, superior mil veces al orgullo futbolero, y lograr llevar a nuestro amado país a un estado de equilibrio y verdadero bienestar, que hoy día nos urge para, simplemente, mantenernos vivos.

Los textos descritos, los libros llamados Los Huehuetlatolli son de carácter retórico, o sea de persuasión, misma que instruye en el arte de argumentar por diferentes caminos. Este rico legado de la literatura náhuatl, nos debería poder acompañar, en este momento tan importante, a tener palabras dignas para persuadir a nuestros prójimos más cercanos a que usemos nuestro pensamiento y nuestro corazón para tomar una decisión acertada.

Es por tanto inconsistente, por decir lo menos, ante esta magnificencia de historia, saber que, teniendo en la sangre el bagaje cultural de esta retórica, algunos  conciudadanos nefastos,  nos sigan tratando de convencer —con lenguajes llanos y simples, y sin ningún viso de conocimientos, inclusive manipulando cifras, diciendo medias verdades y profiriendo agresiones—, a que no nos apliquemos las vacunas anti COVID que se están otorgando en todo el país, en la medida en que ha ido siendo posible otorgarlas, por el simple hecho de crear un ambiente político desagradable. Cientos de memes, videos de ida y vuelta, chismes en el WhatsApp, publicaciones en Twitter y Facebook van planteando “información” falsificada, literales Fake News, que nos empujan literalmente a una disonancia cognitiva.  

Ya sé, seguro que van a decir: íbamos bien, y ¿nos sales con esas palabritas “domingueras? Calma, ahora las explico, las pensé, primero porque cuando escribí este artículo era domingo y segundo, porque estoy asombrada y alterada, al ver que algunos de mis compatriotas estén “tan contentitos” desinformando a las personas que no pueden controlar el terrible miedo, que nos cala hasta los huesos —ya desde hace un año—, y que los está poniendo a tronarse los dedos, ante la duda de saber si se deben vacunar o no.

Sí, señor, leyeron bien. Es increíble cómo, la infodemia logra tener absortos a millones de mexicanos, que ahora, rodeados de maldad, desmemoria e indiferencia, van siendo asustados con el tucho, de que la vacuna es peligrosa y los va dejando a merced de poner su vida en peligro por estar atrapados en la tal disonancia cognitiva.

Y, pues bien, para mis escasos tres lectores, que ya eran como seis, pero que ahora cuatro de ellos están ocupados saliendo en la foto de las precampañas, haré la aclaración de lo que esto significa, y las implicaciones que tienen estas palabritas en la crucial temporada actual, para mi verdadero México.

“La disonancia cognitiva es un proceso donde las acciones de una persona, que se gobierna por sus “cogniciones”, se ve confrontado entre el deseo de mantener el equilibrio o armonía, de lo que cree interiormente, y lo que le dicen de fuera de sí mismo”.

Explico, cuando una de esas “cogniciones” —léase el conocimiento de algún tema—, entra en conflicto con otro pensamiento, se produce un estado de descontento o desequilibrio, entonces, inmediatamente, el inconsciente tiende a eliminar “la disonancia”, es decir un ruido interior desagradable causado por la inconformidad de lo que está sucediendo, ya sea cambiando las ideas, eliminándolas, o bien, cambiando su propia conducta.

Las disonancias más frecuentes se deben sobre todo a dos causas: tener que tomar decisiones cuando existen varias alternativas, y no todas nos gustan; y la existencia de inconformidades que nos hagan dudar entre nuestras creencias, y las acciones o las conductas que debemos tomar.

La disonancia cognitiva es por tanto, un estado de tensión y ansiedad que se produce cuando alguna decisión, o un comportamiento propio, resultan incomodos y se contradicen con alguna otra creencia al respecto. Esta tensión nos hace sentir alterados con la contradicción y tendemos a recuperar el equilibrio y la tranquilidad, buscando como bajar la ansiedad.

Pondré el ejemplo que nos concierne: en menos de ocho días debemos ir a ponernos la mentada vacuna, nos han dicho que será “la salvación de nuestra vida”, pero también los “parásitos Infodémicos”, nos han mandado 30 mensajes diarios, diciendo que la vacuna es nociva, que te dejará estéril, que ya ha matado a varias personas (1 en 3 millones de aplicaciones) “¿Pero, y si yo soy el segundo?” y entonces, esta pura idea de tener “un poder de decisión” y de tener una “responsabilidad que tomar”, nos “apanica”, nos paraliza y nos lleva a negar lo correcto.

Todas nuestras creencias morales, políticas y hasta religiosas, esas, las que traemos en la sangre desde nuestros abuelos maya-toltecas, nos dicen que no debemos mentir ni traicionar, que no debemos robar ni desear a la mujer de nuestro prójimo, pero no hay ninguna maldita lección de los abuelos maya-toltecas, que me diga ¿Qué hago, salgo? ¿Me formo? ¿Me la aplico? No, ni siquiera mi abuelita, ni el padrecito, tienen la retórica y el argumento suficiente para convencerme, porque Loretito y Brozo, y cuates que los acompañan, ya dijeron que es obra del diablo y que me van a poner un chip para anular mi cerebro, y que la vacuna va a anular mi sexualidad. ¡Diooooossss, qué hagoooo! ¿Cómo puedo mantener el equilibrio entre lo que se debe y lo que no se debe hacer? Asi es exactamente como aparece el ruido disonante.

Entonces, ¿qué hacer con esa contradicción que nos produce un elevado nivel de tensión y malestar y que nos quitará el sueño? Súper fácil, reflexionemos con tranquilidad hasta que logremos uno de dos caminos.

  1. Podemos argumentar que “el objetivo” de vacunarnos, es defender nuestra propia vida, y por lo tanto, todo se vale, aún arriesgarse, y quizá podamos sobrevivir al dolorcito de tres dias en el brazo, quizá un poquito de malestar o dolor de cabeza, con lo cual sabremos que hemos protegido nuestra vida, y habremos reducido el conflicto y la contradicción.
  2. O bien, eliminaremos la disonancia, resolviendo con tranquilidad lo que nuestro diálogo con el corazón nos haya indicado como camino correcto e iremos sonrientes y esperanzados a aplicarnos la vacuna, la que sea, la que nos toque; y al eliminar la contradicción, eliminaremos el conflicto, y resolveremos la fuerte necesidad interior de asegurarnos que nuestra conducta fue coherente.

Resolver este diálogo interior abre la puerta a mi verdadero poder de decidir por mí mismo y permite darle las gracias a mis abuelos maya-toltecas, por haberme convertido en un Guerrero del Equilibrio, ahora protegido contra ese seudo ser, “bicho inmundo” que ni ser vivo es realmente, pero que ha fregado a la humanidad.

Es válido decir que, quizá en el fondo, me haya inquietado equivocarme y siga teniendo miedo, pero haber dado el paso nos permitirá hincarnos de rodillas y dar gracias por haber logrado permanecer vivos hasta este mágico momento de tener una esperanza de derrotar al mentado virus, regresando a casa con una sonrisa y una sensación de paz interior y alegría que reforzará, además, nuestro sistema inmunológico.

¡Listo! Nos habremos deshecho de la disonancia cognitiva de los spots, y las “guerras sucias” y nos habremos convertido en Guerreros Kinam, dueños de nuestro propio equilibrio interior, habremos hecho un esfuerzo que nos pondrá a la altura de las circunstancias y estaremos haciendo honor a nuestros abuelos maya-toltecas cuando enseñaban: Que no te caigas sobre la tierra, que puedas conservar el equilibrio interior.

Yo soy Sylvia Zenteno Ruano, Tlatoani, portadora de la palabra, de la mano de una Jalach Winic, “hombre/mujer verdaderamente hombre/mujer de conocimiento”, mi respetada y querida amiga y directora de Lectámbulos, Verónica García, hoy más Meshicanas que nunca, asomándonos a un cambio trascendente para nuestro país y para nuestro planeta. Tenemos en la mano el poder de seguir con vida. Somos muy afortunadas y afortunados, salgamos tranquilos, la vida nos da una segunda oportunidad, seamos congruentes, no disonantes. Si quieres contactarme ya sabes cómo, manda tus comentarios en el Facebook de Lectámbulos, o directo a Sylvia Zenteno, o en el 9992 71 38 92 a través de WhatsApp, donde te estaré esperando agradeciendo de antemano tus atenciones. Tres besos si llegaste hasta aquí.

Médico Cirujano y Partero por la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional en la Ciudad de México D.F. Diplomada en Derechos Humanos y Políticas Públicas y diplomada en Biomusicoterápia y en Psicología Transpersonal, áreas que han sido fundamentales para conocer la naturaleza de la condición humana. Fue Directora General del Centro de Salud con Hospital Materno Infantil de Mérida (1992), Responsable Jurisdiccional de los Programas de Prevención del VIH/Sida, Desastres Naturales, y del Programa de Atención Amigable para las y los Adolescentes (1994), Directora de la Unidad de Salud “Melitón Salazar” del Ayuntamiento de Mérida en el marco del Programa UNI-Mérida, programa líder en la Educación de los Profesionales de la Salud que prioriza a la comunidad, patrocinado por la Fundación W.K. Kellogg (1995) y Directora General del Centro De Atención Integral Para Menores En Desamparo CAIMEDE, DIF Yucatán. Ha tenido también presencia en los medios de comunicación como locutora durante 9 años en el Programa Radiofónico “La Barra Ciudadana” en Cadena RASA, y también fue conocida la “Doctora Corazón” en el programa “El Gurú del Amor”, del Grupo SIPSE, en la estación 100.1 de FM “La Nueva Amor”. Asimismo, fue conductora y productora del programa “Sabiduría del Corazón”, en Cadena RASA, diseñado para aconsejar sobre el amor verdadero, el bien común y la justicia social. De 2004 a 2020, fue editorialista de la columna “Alerta Ciudadana” en el periódico Por Esto!. Actualmente Coordinadora del Departamento de Innovación y Calidad del Hospital General Dr. Agustín O’Horan, turno vespertino, como capacitadora y supervisora de Calidad en la atención hospitalaria y en la aplicación de las Normas Oficiales en salud y es Presidenta Fundadora de Kairóz Asesores en Salud AC. (Asociación que desarrolla estrategias de planeación y coordinación operativa en acciones de prevención y protección, en favor de los Derechos Humanos, especialmente para los y las niñas, Adolescente y Mujeres, en Prevención de la Violencia).