El papel de Bernie Sanders en el imperio

Aunque derrotado en las dos ocasiones anteriores en que ha intentado convertirse en candidato presidencial del Partido Demócrata de Estados Unidos, hay que reconocer que Bernie Sanders ha alcanzado un nivel de poder político sólo superado por aquellos que llegaron a ser presidentes de la nación.

La reciente aprobación de un proyecto de ley de estímulo de 1,9 billones de dólares – más del doble y de mayor alcance que la ley de estímulo aprobada en 2009- ha sido un triunfo no sólo del presidente Joe Biden, sino también de Sanders. El tamaño del proyecto de ley y su ambicioso enfoque en la reducción de la pobreza llevan su sello inconfundible.

Pero el proyecto de ley de estímulo muestra que Sanders es tanto un hábil parlamentario como uno de los políticos con orientación ideológica más consecuente de la actualidad estadounidense. A medida que el proyecto de ley de estímulo avanzaba en el Congreso, Sanders jugó un brillante papel al mantener unida el ala progresista del Partido Demócrata mientras presionaba a la administración de Biden para que fuera lo más inclusiva posible. Si bien decepcionó la supresión del incremento del salario mínimo, tal aspecto no fue rechazado definitivamente por los demócratas, sino pospuesto.

Para muchos, el mayor éxito de Sanders ha sido haber modificado hasta cierto punto la orientación del Partido Demócrata, haciéndolo más dispuesto a adoptar políticas económicas audaces.

La influencia de Sanders en la ley nacional más ambiciosa en una generación es evidente en varios puntos, en particular el programa de ingresos garantizados para los niños, los subsidios masivos para que la gente compre atención médica, el gran tamaño de la medida de 1,9 billones de dólares y la pieza central de la misma: los cheques directos a los trabajadores estadounidenses.

Pero los detalles de la ley sólo cuentan una parte de la historia. El cálculo con el que se elaboró y aprobó la legislación —la creencia de que los proyectos de leyes populares perduran más que los bipartidistas— es la esencia de los argumentos de Sanders y plantea una pregunta que invita a la reflexión: ¿Ha habido algún funcionario electo en la historia de Estados Unidos que haya tenido una influencia tan profunda en un partido político importante sin haberse unido formalmente a él?

Sin embargo, el poder de Sanders tiene sus límites. La esperanza más trascendente que queda abierta es si el veterano podrá extender sus éxitos en política interior y presionar a los demócratas hacia la izquierda en asuntos de política exterior. La política exterior, que recibió poca atención en las primarias demócratas de 2020, es un área en la que Sanders no ha sido capaz de reorientar el partido. Aunque se asegura que cuando Sanders renunció a presentarse en 2020 se le prometió que el gobierno de Joe Biden valoraría sus consejos, tanto en política interior como exterior, aunque hasta la fecha ha habido pocas pruebas de que Biden haya tenido en cuenta las ideas de Sanders en el ámbito de la diplomacia.

La nueva administración de Joe Biden ha decepcionado a los progresistas por su lentitud a la hora de reincorporarse al acuerdo nuclear con Irán.

Se asegura que lo que Sanders tiene que decir en política interior es oído por el presidente Biden; no así lo relativo a la política exterior. Incluso ahora que está en la cúspide del poder, Sanders tiene un serio problema que resolver: cómo mantener su posición en la coalición demócrata mientras expresa o impulsa sus críticas necesarias a la política exterior imperialista.

Reitero que la pregunta que queda abierta es si sería capaz de consolidar su reciente éxito en política interior y presionar a los demócratas hacia la izquierda en temas de política exterior en las circunstancias actuales rechazando el desempeño del papel de halcón imperialista que Estados Unidos, ha ejercido históricamente en el continente bajo la batuta de demócratas y republicanos indistintamente.

Manuel Yepe Menéndez
Manuel Yepe Menéndez (La Habana 1936), desde 1954 fue combatiente insurreccional en La Habana como integrante de las Brigadas Juveniles de 26 de Julio en la Universidad de La Habana. Trabajó en la reproducción y distribución del alegato de defensa de Fidel Castro "La historia me absolverá". En 1958 dirigió la revista clandestina del M-26-7 ACCIÓN, que se editaba semanalmente en La Habana y se identificaba como Órgano de la Juventud Cubana. Es Licenciado en Derecho, en Dirección de la Economía y en Ciencias Sociales. Se ha desempeñó como Director de Protocolo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Embajador de Cuba en Rumanía. Fue Director General de agencia de noticias Prensa Latina; vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT); director del periódico Guerrillero de Pinar del Río, y Director Nacional (fundador en Cuba) del proyecto TIPS del PNUD. Desde 2000 hasta la actualidad es miembro del Secretariado del Movimiento Cubano por la Paz. Fue comentarista de temas internacionales de los diarios POR ESTO! (2008-junio 2020). Agosto 2020