El ser humano se pierde sin cultura

Siempre ha habido analfabetos, pero la incultura y la ignorancia, antes se habían vivido como una vergüenza.

Nunca como ahora, la gente había presumido, como en las redes sociales, no haber leído un libro en toda su vida y hasta gracia le encuentran. Nunca como ahora, la gente se jacta de no importarle nada que pueda oler levemente a cultura o que exija una inteligencia mínimamente superior a la de un primate o un perro domesticado.

Los analfabetos de hoy son los peores, porque en la mayoría de los casos han tenido acceso a la educación, saben leer y escribir, pero no ejercen. Cada día son más y cada día las redes sociales los cuida y piensa por ellos a través de sus algoritmos.

Las redes hacen cada vez a nuestros niños más a su medida, compiten cada vez más en ofrecer a nuestros cerebros productos para que no analicen y que no entendamos que cada vez más nos sumergen en una red de atención psico adictiva, rápida, que solo te recompensa con dosis pequeñas lúdicas de dopaminas artificiales, que hacen que tu voluntad y tu tiempo les pertenezca, teniendo como resultado que nuestro sistema de vida y social sea completamente artificial como la propia inteligencia de algoritmos que la provocan, esto te robotiza.

El ser humano se pierde sin cultura: el analfabetismo, la incultura y la procrastinación, son bestias que gobiernan nuestras familias y curiosamente no es un problema de capacidad intelectual, solo estamos desenfocados, no sabemos que no sabemos. Tenemos muy baja responsabilidad unos con otros, porque ya a nadie le importamos, nadie nos observa o llama la atención por bajo desempeño, esto facilita la mediocridad, por eso da lo mismo hacer el bien o hacer el mal. Esto facilita la corrupción, ya nadie forma a nadie para bien, las redes son un nuevo sistema de analfabetismo y dominación.

De Armando Hart aprendí que:

  • Las personas no son eternas.
  • Dar todo no significa que recibas todo.
  • Lo que llega fácil, fácil se va.
  • Una buena siembra, no significa una buena cosecha.
  • La lealtad es una decisión.
  • Los momentos son cortos, por eso hay que disfrutarlos.
  • Las palabras hieren, pero los hechos sepultan.
  • Las lágrimas no las merece quien te hace llorar.
  • En el amor nada se puede forzar.
  • Es bueno retirarse a tiempo.
  • Hay amigos que son familia y familia que son desconocidos.
  • Dejar ir, también es amar.
  • Los años que tienes son los que te faltan por vivir, así que ¡vívelos!; defiende el honor, el hogar y la patria.
  • El ser solidario con los desvalidos.

¡Justicia, apoyo y causa hacia los pobres y los menesterosos!… Así hablaba Hart desde su corazón.

Alberto Lara Balzadúa
Nació en Reynosa Tamaulipas. Es Licenciado en Ciencias Jurídicas, egresado de la Universidad José Martí de Latinoamérica, donde también culmino su Maestría en Políticas Públicas, Campañas y Elecciones. Ha sido diputado local en Legislatura LXIV del H. Congreso del Estado de Tamaulipas, director fundador de la Biblioteca Armando Hart en Tamaulipas y director General del Proyecto de Arte y Cultura Rosa de Luxemburgo, donde se apoya a escultores, creativos de la plástica y artes teatrales. Miembro del colectivo Crónicas, colaborador del programa de restauración y construcción de la casa de estudios “Ernesto Che Guevara”, ambos en La Habana, Cuba. Actualmente, secretario general del Sindicato Industrial Autónomo de Empresas de Exportación de la República Mexicana y responsable a cargo de la restauración de los históricos murales del muralista Nicandro Puente en Tlatelolco, Ciudad de México