Ethel y Julius Rosenberg: héroes de la humanidad

El 19 de junio de 1953 los esposos Ethel y Julius ROSENBERG en la silla eléctrica, acusados de indagar y transferir información sobre el desarrollo nuclear estadounidense a la Unión Soviética, una clara manipulación típica del contexto macartista de aquella época en Estados Unidos cuyas huellas siguen presentes en la diplomacia actual de Washington. La influencia de la izquierda había crecido mucho en los difíciles tiempos de la crisis económica de los años treinta y durante la guerra contra el fascismo.

Concluida la II Guerra Mundial, el “establishment” (el sistema estadounidense) se esforzaba por hacer al capitalismo más fuerte y seguro en el país y construir un consenso de apoyo para que Estados Unidos, que emergía como la potencia menos afectada económicamente por el conflicto bélico y con las mejores condiciones para el desarrollo imperialista, asumiera la hegemonía capitalista efectiva en el planeta. A ese fin trataba de debilitar a la izquierda y aislarla, tanto globalmente como en lo interno.

Aunque los militantes del partido comunista probablemente eran menos de cien mil en los Estados Unidos, esa organización política constituía una fuerza poderosa en los sindicatos —que entonces reunían millones de miembros—, así como entre los científicos, artistas y la intelectualidad en general. Un crecido número ciudadanos afectados por el fracaso del sistema capitalista había asumido una actitud favorable al comunismo y el socialismo.

Al fuerte ambiente anticomunista y el miedo a un inminente enfrentamiento con la Unión Soviética estimulado por el macartismo en la sociedad estadounidense se unieron imputaciones de responsabilidad por el crecido número de bajas sufridas por Estados Unidos en la guerra que Washington libraba entonces contra Corea

Se fabricaron por la fiscalía estadounidense testimonios y pruebas obtenidas de personas acosadas por motivo de sus creencias políticas o por sus vínculos con determinadas asociaciones a cambio de rebajarles sus condenas u otras concesiones.

Ethel y Julius Rosenberg

Julius Rosenberg, había sido activista de la Liga de Jóvenes Comunistas y este fue el principal pretexto para vincularlo con la Unión Soviética. Posteriormente se pude conocer que Ethel fue apresada solo por haberse negado a cooperar con la fiscalía testificando contra Julius, a sabiendas de que ella no había participado activamente en los supuestos actos de espionaje de que era acusado su esposo.

Entre las muchas irregularidades del juicio estuvo la de que la condena a pena de muerte que les fue impuesta era la prevista en el Acta de Espionaje de 1917 para tiempo de guerra pese a que, al momento del supuesto espionaje, Estados Unidos no estaba en guerra con la Unión Soviética ni con ninguna otra nación.

Entre las imputaciones contra Julius estaba el mito de una supuesta “clave secreta de la bomba atómica” que Julius habría obtenido y facilitado a la Unión Soviética, falacia total creada por la Fiscalía como estrategia para justificar la pena de muerte. En la noche del viernes 19 de junio de 1953, en la sala de ejecución del penal de Sing Sing, el FBI mantuvo abierta una línea telefónica con Washington con la pretensión de que el matrimonio prefiriera confesar actividades de espionaje a cambo de sus vidas. Pero Julius y Ethel optaron por ratificar su inocencia aunque tuviera que ser al costo de su ejecución en silla eléctrica.

La campaña mundial de protesta contra la condena incluyó a personalidades como Albert Einstein, Jean-Paul Sartre, Pablo Picasso, entre otros de gran prestigio mundial que llamaron a los presidentes Truman y Eisenhower a evitar el crimen, pero todas las apelaciones fueron rechazadas.

Dibujo de Pablo Picasso

En el último momento, un juez concedió un aplazamiento de la ejecución. Pero enseguida otra instancia superior canceló ese acto y ordenó el envío de aviones especiales para traer de regreso a Washington a los jueces desde diversas partes del país donde vacacionaban a fin de que la ejecución se realizara el 19 de junio de 1953.

Fue un acto terrorista de Estado porque, si bien en medio de la campaña anticomunista imperante no eran muchos los que se identificaban con el matrimonio Rosenberg, la ciudadanía sabría a que tendrían que atenerse aquellos que el Gobierno considerara “traidores” en la Guerra Fría.

Ethel y Julius Rosenberg antes de su ejecución

Poco antes de ser electrocutada, Ethel declaró: «No estoy sola, y muero con honor y dignidad, sabiendo que mi esposo y yo seremos reivindicados por la historia». Sus dos pequeños hijos, de 6 y 9 años, blancos del odio del macartismo, fueron amenazados y expulsados de sus escuelas. Hoy ambos están vivos y son luchadores contra la pena de muerte y por los derechos humanos en su país. Ethel y Julius Rosemberg serán, por siempre, héroes de la Humanidad. 

Manuel Yepe Menéndez
Manuel Yepe Menéndez (La Habana 1936), desde 1954 fue combatiente insurreccional en La Habana como integrante de las Brigadas Juveniles de 26 de Julio en la Universidad de La Habana. Trabajó en la reproducción y distribución del alegato de defensa de Fidel Castro "La historia me absolverá". En 1958 dirigió la revista clandestina del M-26-7 ACCIÓN, que se editaba semanalmente en La Habana y se identificaba como Órgano de la Juventud Cubana. Es Licenciado en Derecho, en Dirección de la Economía y en Ciencias Sociales. Se ha desempeñó como Director de Protocolo en el Ministerio de Relaciones Exteriores, Embajador de Cuba en Rumanía. Fue Director General de agencia de noticias Prensa Latina; vicepresidente del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT); director del periódico Guerrillero de Pinar del Río, y Director Nacional (fundador en Cuba) del proyecto TIPS del PNUD. Desde 2000 hasta la actualidad es miembro del Secretariado del Movimiento Cubano por la Paz. Fue comentarista de temas internacionales de los diarios POR ESTO! (2008-junio 2020). Agosto 2020