La etiqueta #SOSCuba no surgió en Cuba

En su conferencia del masado martes 13 de julio, el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba,  mostró a los medios de prensa, con apoyo de una pantalla, la copia de la certificación que, «curiosamente, ocurrió el 15 de junio de 2021, otorgada por la División de Corporaciones del Departamento de Estado de la Florida. El mismo día en que obtuvo la certificación para recibir fondos estaduales, la compañía lanzó la etiqueta #SOSCuba.

“La División de Corporaciones la acreditó formalmente, recibió el pago correspondiente y le dio validez jurídica para actuar en el estado de la Florida. Si quieren visitarla, aunque en este mundo prevalece lo virtual, su dirección es No. 1535, Lenox Avenue, apartamento 1, Miami Beach, código 33139”, precisó el Canciller.

“No fue una etiqueta surgida en Cuba, no es un movimiento surgido en Cuba”, recalcó y precisó que esa empresa, instrumental para la ejecución de la política del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, “funciona en la articulación de un grupo de compañías bien financiadas, con alta tecnología, que mueve, financia, sustenta desde el punto de vista tecnológico y de laboratorios de ciencias sociales, psicología, comunicación, un grupo limitado pero influyente en la Florida y en las redes digitales».

Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores de Cuba

Un puñado de medios controla el flujo de datos siempre manipuladores, políticamente motivados, mentirosos, mediante muchas ilegalidades y la violación de los códigos de las propias plataformas estadounidenses que los hospedan, y dan el discurso, manejan la narrativa, engañan a la gente, confunden, mueven a los ingenuos, influyen en quienes no tienen la capacidad de confirmar esa información o de obtener información independiente y veraz; aprovechan la ingenuidad o la juventud, la empatía emocional con la que las personas acceden a las redes digitales, añadió.

Y ese pequeño grupo de medios que estuvo articulado de una manera significativa en la campaña del presidente Donald Trump en la Florida (algunos de los cuales fueron operadores importantes en el propósito fallido de los republicanos de mover significativamente el voto de los cubanos en la Florida a su favor), reciben fondos federales y estaduales y manejan hoy el discurso en las redes digitales contra nuestro país, alientan la violencia, el desorden y la subversión, dijo Bruno.

“En esta campaña, y por parte de esta compañía, entre sus principales operadores políticos están directivos y colaboradores de ADN Cuba, que es un proyecto para la guerra comunicacional contra Cuba y financiado por la Usaid”, denunció y agregó que la propia empresa Proactivo Miami Inc. relaciona entre sus socios a Yaima Pardo, la jefa de información de ADN Cuba, y a Norge Rodríguez, un operador político vinculado a ADN Cuba (medio de prensa financiado desde Estados Unidos)

No son representantes de nuestro pueblo, no son ciudadanos cubanos que viven entre nosotros. Han participado en acciones de asedio, rayanas en el ejercicio de la violencia, contra nuestra embajada en Naciones Unidas y en Washington, precisó y expresó que los estuvieron físicamente el 23 de junio en el asedio a la embajada de Cuba en Naciones Unidas.

Estuvieron, también, entre los agitadores, prácticamente violentos, contra el equipo de Cuba en el torneo preolímpico de béisbol en la Florida y en el asedio dentro y fuera del estadio a nuestros peloteros.

“Es inocultable el vínculo entre los fondos y las operaciones del Gobierno de Estados Unidos y de estos operadores”, señaló y añadió que a partir del 5 de julio ese laboratorio mediático que opera desde la Florida lanzó la campaña en Twitter, de intervención humanitaria en Cuba.

“Todo el planeta sabe qué es una intervención humanitaria. Quienes piden hoy una intervención humanitaria en Cuba deben estar advertidos de que no sólo violan las leyes de los países desde donde realizan esos actos, sino que violan las nuestras. Pedir una intervención humanitaria en Cuba es pedir una intervención militar estadounidense, figura prevista en nuestros códigos y leyes», argumentó el Canciller.

Recordó que intervención humanitaria fue lo que ocurrió en Yugoslavia en 1999, los bombardeos de la OTAN contra los estudios de televisión, contra los objetivos civiles de Belgrado, fueron una intervención humanitaria sin autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La invasión a Granada fue también una intervención humanitaria.

Profundizó que el 5 de julio se lanzan fuertemente las etiquetas intervención humanitaria Cuba y canal humanitario Cuba. No sé si fue que alguien les aconsejo, no sé si fue el hecho irrebatible de que no tuvieron el menor impacto y fueron un fracaso, el 9 de julio activaron nuevas variantes. Las etiquetas del día 5 se movieron desde una decena de cuentas, pero con una gran capacidad tecnológica automatizada, inorgánica, robótica, con instrumentos de informatización. Es un puñado de cuentas, un grupo de cuentas líderes, prolíficas, que movían esas etiquetas y que saltan a SOSCuba, SOSMatanzas y Cuba Duele.

Retoman #SOSCuba porque es una etiqueta muy socorrida durante la pandemia, que se ha utilizado con fines humanitarios, solidarios, relacionados con propósitos de auxiliar enfermos y atender situaciones extremas que se han producido en diversos países. Ha sido usada como una etiqueta humanitaria. Y para engañar, confundir y manipular, se utiliza como si fuera una bandera de la cruz roja, para engañar a las personas contra Cuba.

Twitter en el centro de la agresión

Los operadores utilizaron lo que llaman granjas de trolls, que son usuarios coordinados que divulgan de manera automatizada mensajes en Twitter a través de cuentas falsas, o cuentas robotizadas, que utilizan los llamados robots o bots, y que se mueven a una velocidad tremenda que sólo puede ocurrir de manera automatizada.

“Algunos de los robots usados en esta campaña son de última generación, costosos, e indetectables a menos que se indague conscientemente con los sistemas regulares de auditoría de las plataformas de redes digitales. Por eso causa asombro y repugnancia escuchar a políticos y ver a medios de prensa repetir sin recato que en Cuba tiene lugar un estallido popular. Es una operación política, una agresión del Gobierno de Estados Unidos, que hoy no necesita misiles o marines, y que tiene una enorme capacidad para las acciones de guerra no convencional de manera informática, virtual, precisó Rodríguez Parrilla.

Recordó que Estados Unidos ha creado un comando especial para la guerra en el ciberespacio: “convierten herramientas fabulosas para el conocimiento en un arma de guerra y militarizan no sólo el espacio extraterrestre, sino el espacio digital”, denunció.

Como ejemplos, señaló que una mención realizada el 8 y el 9 de julio con la herramienta en línea #org. reveló que los usuarios más prolíficos de las etiquetas #canalhumanitarioCuba, #SOSCuba, #SOSMatanzas operan las tres y están coordinados por los directivos de Proactivo Miami Inc., Norges Rodríguez y Yaima Pardo.

Añadió que el 9 de julio desplegaron acciones coordinadas para dar volumen de manera inauténtica a la etiqueta #SOSCuba. Se produjo el abandono de la campaña de intervención humanitaria y se fijó como objetivo lograr altas magnitudes en la etiqueta #SOSCuba y, de manera secundaria, en #SOSMatanzas. El volumen de la etiqueta #SOSCuba es 16 veces superior, multiplica 16 veces las menciones a la etiqueta #Cuba, algo que no ocurre en redes digitales a menos que se estén desarrollando operaciones deliberadamente diseñadas, con alta tecnología, explicó.

Agregó que el hecho de que esta etiqueta haya alcanzado lugar mundial en las redes digitales es resultado de una acción inorgánica desde territorio estadounidense con el apoyo de trolls, medios digitales de Florida, activistas, sistemas automatizados utilizados deliberadamente con herramientas caras, precisamente para convertir un mensaje en tendencia mundial. Esto es una violación burda, grosera, de las políticas de comunidad, las regulaciones de Twitter, en particular las relativas a estos mensajes llamados spam, para impedir la manipulación de la plataforma.

Leyó que según su política, ‘no se pueden usar los servicios de Twitter con el propósito de amplificar o suprimir información de forma artificial, ni llevar a cabo acciones que obstaculicen la experiencia de los usuarios en Twitter’ y dijo que esa propia compañía sanciona, saca del aire, interrumpe cuentas legítimas de usuarios cubanos con menos pretextos, haciendo una interpretación caprichosa de estas regulaciones.

Sin embargo, ante el hecho de que usuarios cubanos legítimos que utilizan las redes denunciaron estas cuentas falsas, tuits falsos, incitadores a la violencia, mendaces, manipuladores de los usuarios de la red, Twitter no tomó ninguna medida al respecto, pese a que es muy eficaz cuando le conviene influir en determinadas cuentas.

Añadió Bruno que se produjo una manipulación tremenda no solo en redes, sino también en televisoras, algunas de ellas asentadas en Estados Unidos, en particular relacionadas con medios en español. Allí se produjeron noticias falsas, con determinada factura tecnológica, pero de una mendacidad extraordinaria.

Al respecto, mostró casos en los que se utilizaron imágenes de una concentración en Egipto, o de hechos ocurridos en otros lugares, como si estuvieran aconteciendo en La Habana el pasado domingo 11 de julio.

Son las llamadas noticias falsas, fake news, que tanto persiguen las plataformas que tan eficaces son cuando deciden actuar con apego a las regulaciones del mundo digital, que son bastante caprichosas e inclinadas a favorecer a los poderosos. Se saben los monopolios que funcionan en el mundo digital, se sabe cuáles son las compañías que controlan hoy el espacio digital, multimillonarias; se sabe cómo funcionan, en qué países están ancladas, cómo se regulan y se sabe cuánto de desregulación y de uso político hay.

La tolerancia del Gobierno de los Estados Unidos y la tolerancia de estas compañías con relación a esta campaña contra Cuba es escandalosa y cómplice. Y los emplazo a que adopten medidas para pararla en las redes que controlan. Es una réplica compulsiva, una amplificación artificial de la etiqueta #SOSCuba fundamentalmente, con sistemas combinados de altas tecnologías, de bots y trolls como hemos documentado en tiempo real desde el 9 de julio, declaró el ministro.

En cuanto a las cuentas inauténticas, Bruno Rodríguez señaló que podían ser el paraíso de cualquier internauta, capaces de generar miles de réplicas de las etiquetas en menos de un minuto.

Tenemos la evidencia completa, podemos mostrarle imágenes en tiempo real de cómo se mueven estas cuentas e invitó a los corresponsales presentes, conocedores de las redes y hábiles técnicamente y que tienen los pulgares habituados a actuar con rapidez, a que traten de reproducir esos ritmos, y tendrán que reconocer que es imposible hacerlo con una mano humana, que son sistemas de inteligencia artificial, manifestó.

Rodríguez denunció a la compañía Twitter, que nunca activó, a pesar de las denuncias que recibió, sus sistemas antispam, ni ha bloqueado hasta este minuto una sola de estas cuentas, a pesar de las denuncias de múltiples usuarios.

Una sola cuenta, localizada en España −y se sabe que el mundo virtual no se mueve en las fronteras territoriales−, manejada desde intereses en Estados Unidos, puso más de 1 000 tuits, tanto el 10 de julio como el 11, a razón de cinco retuits por segundo. Prueben a hacerlo ustedes en un teléfono. Los invito a retuitear dos en un segundo, conminó a los presentes.

Es evidente que son sistemas informatizados, que son, además, caros. Se organizó además el acoso coordinado a los llamados influencers, que encabezan el mayor número de listas en Twitter. Sufrieron presión, acoso, una parte de ellos, los mismos artistas reconocidos, periodistas reconocidos, en distintas latitudes sufrieron acoso.

Esta táctica ha sido documentada, disponemos de la evidencia, y fue denunciada por usuarios cubanos en Twitter, que tampoco actuó, ni ha actuado hasta este minuto, frente a las infracciones de lo que llaman ellos políticas de comunidad de la plataforma.

Agregó que al mismo tiempo decenas de usuarios que se activaron de manera normal, orgánica, actuando con sus propios dispositivos, lo hicieron sin saber que estaban siendo manipulados por empresas estadounidenses. Y esto lo conoce bien el Gobierno de los Estados Unidos y a veces lo organiza. Fueron manipulados por empresas norteamericanas que participan de la guerra informativa contra Cuba.

Fueron convocados estas decenas de usuarios, que funcionan orgánicamente, a cambiar en el perfil de su cuenta, a hacer modificaciones, para modificar la geolocalización desde donde estaban actuando, para indicar que estaban actuando desde Cuba, para engañar a la gente, a la opinión pública, a la comunidad de las redes.

Fueron convocados a cambiar el perfil de geolocalización para aparentar que eran ciudadanos que estaban tuiteando desde Cuba, enfatizó el canciller y añadió que para generar en la red la mentira, la fantasía de que se estaba expresando en el ámbito digital un estallido social que en realidad no ocurría en Cuba, sino en las computadoras muy caras y los servidores carísimos de compañías norteamericanas que amparan con propósito político estas operaciones digitales contra Cuba.

El Canciller cubano afirmó que disponía de la evidencia irrebatible para hacerlo, que la mayoría de los usuarios que participaron en esta campaña estaban ubicados en Estado Unidos, y emplazó a Twitter a que lo desmienta o lo confirme, al tiempo que le solicitó que actúe en prevención de ello, en cumplimiento de las propias políticas y reglas que declara.

Reiteró que fueron manipuladas las herramientas de geolocalización de Twitter “para indicar falsamente que el 60% de los usuarios estaban en Cuba y La Habana. Afirmo que mienten, que es falso y que manipularon los sistemas de geolocalización”, señaló categóricamente.

Pelayo Terry
Pelayo Terry Cuervo es Licenciado en Periodismo y Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana. Fue Corresponsal de Guerra en Etiopía entre 1988 y 1989. Reportero y Corresponsal Jefe en La Habana de la Agencia de Información Nacional (actualmente Agencia Cubana de Noticias), subdirector del semanario Tribuna de La Habana (1997-2000), subdirector del diario Juventud Rebelde (2000-2009), Director de Juventud Rebelde (2009-2013) y Director del diario Granma (2013-2017). Actualmente es editor del sitio web Cubaperiodistas, de la Unión de Periodistas de Cuba. Ha sido conferencista y tribunal de tesis en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y presidente y miembro de varios jurados de la UPEC, entre ellos el Nacional de Periodismo José Martí, por la obra de la vida, el Juan Gualberto Gómez, por la obra del año, y el Premio Nacional de Periodismo 26 de Julio, del cual ha sido presidente en los dos últimos años. Fue premiado en varios concursos periodísticos en Cuba y consultor en temas de Periodismo y Comunicación. Fue colaborador de los diarios Por Esto! (diciembre 2017-junio 2020) en el tratamiento del tema Cuba, tanto en reportes informativos como en artículos de Opinión.