La Nueva Escuela Mexicana y la búsqueda de la nueva utopía educativa

La Nueva Escuela Mexicana (NEM) es una realidad innegable en el País. Especialmente, después de los procesos electorales de 2024, que ratificaron el Proyecto Político, y por ende el de política educativa para los siguientes seis años.

El ciclo escolar 2023-24 fue atípico para todos los maestros de educación básica del país. Especialmente porque fue el primer año que se operaron los programas de Estudio de la NEM.

Sin duda la implementación de un nuevo plan de estudios y por ende novedosos programas no es algo que sea una sorpresa para el gremio docente de México. Las reformas educativas han sido casi una constante desde el 2004, cuando surgió la Reforma de la Educación Preescolar y como una vorágine fueron surgiendo una tras otra (2006 de la Educación Secundaria, 2009 y 2011 la Reforma Integral de la Educación Básica, 2017 de los Aprendizajes Clave, para llegar al 2022, la Nueva Escuela Mexicana).

Para los docentes noveles, tal vez esta sea la primera o segunda reforma educativa que vivirán, pero para quienes tienen más de 20 años en funciones han experimentado varias modificaciones curriculares.

Cada que hay una reforma educativa es común escuchar opiniones como “es lo mismo de siempre, solo le cambian algunas cosas” o percepciones como “cada que entra un nuevo gobierno cambian, así que no te preocupes”.

Ciertamente con la NEM hay planteamientos curriculares que no son novedosos comparado con planes de estudio anteriores, principalmente en el tema de la evaluación formativa. El concepto de evaluación formativa se menciona en el Plan de Estudios 2011, conceptualizando el mismo como el tipo de evaluación que el profesor hace durante el proceso educativo, sin embargo, uno de los principios pedagógicos que sustentaba ese plan era el de Evaluar para Aprender, donde presenta una conceptualización que es muy congruente con el que incorpora la NEM, ya que dice que la evaluación debe permitir a las y los profesores obtener evidencias del aprendizaje de los alumnos, elaborar juicios y dar retroalimentación a sus alumnos con el fin de que se generen procesos metacognitivos que permitan a los estudiantes potenciar sus aprendizajes. En el plan de estudios 2022 se establece que la evaluación “tiene como función principal retroalimentar el proceso educativo a través del diálogo entre el profesorado y las y los estudiantes, que desencadene procesos de autorreflexión de ambas partes para identificar los logros y elementos por trabajar” (p. 92). Se aprecia que existe una congruencia entre ambos planteamientos. Sin embargo, aunque aparentemente el concepto no sea nuevo, es importante reflexionar sobre el motivo por el que se retoma y existe preocupación por enfatizarlo; ya que el plan 2022 dice que se ha privilegiado el concepto de calificación sobre el de evaluación, y es muy claro que el planteamiento teórico no es así. Entonces habría que valorar por qué no se han visto reflejados en las aulas los procesos de evaluación formativa al que, desde el 2011 aspira el Sistema Educativo Nacional. Habría que analizar si es responsabilidad de los docentes en las aulas o del mismo Sistema que sigue formalizando los aprendizajes por medio de calificaciones numéricas requeridas para la acreditación y promoción de los alumnos en las escuelas del país. Interesante debate.

La realidad es que esta reforma curricular sí tiene una base filosófica que la convierte en un parteaguas en la historia de la educación del país y que tiene aspiraciones que pueden ser elementos de transformaciones profundas en la sociedad mexicana; pero existe un alto riesgo para alcanzar esta deseada utopía: que las profesoras y profesores puedan pensar que es lo mismo de siempre y que solo les cambiaron los nombres a los elementos curriculares y se pretenda trabajar de la misma manera que han trabajado en los años previos.

De inicio la NEM no será un programa sexenal, sino que habrá continuidad del mismo con la nueva administración federal, lo cual es una bondad, ya que habrá tiempo de consolidar lo que apenas está en ciernes en las escuelas del país.

Tras el primer año de implementación de la NEM hay conceptos que parecen quedar claros ya entre las profesoras y los profesores de educación básica en México. Hablar de Contenidos y Procesos de Desarrollo de Aprendizaje es cosa común en las escuelas. De igual manera el concepto de codiseño y sobre todo los de Programas sintéticos y programas analíticos.

Uno de los grandes avances que trae la NEM es la revalorización del magisterio y el énfasis que pone en la autonomía profesional docente. Esto se refleja en la formalización de la posibilidad de que los colectivos docentes de cada una de las escuelas del país puedan contextualizar sus propias realidades y hacer ajustes a los contenidos nacionales. Si bien esto no es nuevo, ya que históricamente los programas de estudio estaban conceptualizados para ser flexibles, la realidad es que, hasta ahora de manera formal y normativa una escuela puede hacer los ajustes, definir sobre la organización curricular y tomar decisiones sobre cómo abordar los contenidos y establecer sugerencias de evaluación, y plasmarlos de manera formal en un documento que se convierte en oficial para la escuela, que es lo que a fin de cuentas es el llamado programa analítico. La formalización de cómo se adapta el programa nacional a la realidad de la escuela, y con ello la posibilidad de que cualquiera que llegue a la escuela (llámese supervisor, ATP, autoridad educativa, o bien docentes nuevos en la institución) pueda tener el referente de cómo se están desarrollando los procesos educativos en el plantel. Este logro es un primer avance, que si bien en el primer año que se implementó dejó más dudas que certezas, poco a poco se fortalecerá. El primer gran reto es que a supervisores y autoridades locales les quede clara la riqueza de la diversidad y no pretendan homogeneizar los programas analíticos dentro de una zona escolar o región.

Este primer acercamiento a la posibilidad de tomar decisiones en relación con la construcción de los programas individualizados a las escuelas ha llevado una transición favorable, sin embargo, no es suficiente si en la construcción de los programas analíticos se pierde de vista el motivo superior al que aspira la NEM: su base filosófica inherente. Justamente esto es la que hace diferente esta Reforma Educativa a las otras que la anteceden. Y es importante que todos los profesores tengan conciencia en qué consiste.

De inicio parte de la importancia de reconocer que en el mundo de hoy se han ido perdiendo las identidades locales, regionales e incluso las nacionales en aras de una mal comprendida globalización. Se retoma el concepto del colonialismo, y no se trata de la colonialidad en el término más literal que implica una dependencia económica y política hacia otro país, sino entender que hoy día se privilegia lo que Walsh (2005) presenta como una tendencia dominante para adoptar y reinstalar perspectivas eurocéntricas y norteamericanas del saber. Partiendo desde aquí, se busca favorecer un sentido crítico de pensamiento que permita decolonizar los saberes latinoamericanos, para que como la misma autora menciona, se puedan incluir perspectivas críticas que provengan de distintas perspectivas epistémicas subalternas, incluyendo, pero no limitando a las de indígenas y afro, como también a las de otras regiones del mundo. En otras palabras, se busca revalorizar lo local, partiendo desde los saberes, las costumbres, las tradiciones, para visibilizarlas y reconocer que son tan válidas como cualquier otra. No se trata de desconocer ni desestimar los conocimientos científicos ni las manifestaciones culturales de otros pueblos, sino de reconocer y valorar lo propio. Se trata de redignificar los conocimientos y saberes ancestrales y culturales, y de la misma forma reconocer que hay más de una manera de entender el mundo, tan válida y respetuosa como cualquier otra.  El mismo programa establece que se conceptualiza la decolonialidad más que descolonización entendiéndola como la construcción y creación de nuevas subjetividades. Justo lo que se busca por medio de las diferentes lecturas de la realidad de donde están insertas las escuelas y buscando la revaloración del territorio.

Otro elemento filosófico que sustenta el plan de estudios de la NEM son las epistemologías del sur, conceptualizadas por Sousa Santos, quien dice que las entiende como el reclamo de nuevos procesos de producción y de valoración de conocimientos científicos y no científicos, y de nuevas relaciones entre diferentes tipos de conocimiento, a partir de las prácticas de las clases y grupos sociales que han sufrido de manera sistemática las injustas desigualdades y discriminaciones causadas por el capitalismo y el colonialismo (Sousa, 2011, citado por Arguello y Anctil, 2019). Este pensamiento busca empoderar a las clases que históricamente se han visto segregadas y discriminadas. Tenemos que reconocer que en nuestro país la valoración de los pueblos indígenas es una asignatura pendiente, que en el papel y el discurso se ha enarbolado, a veces como un elemento mediático, pero que en la realidad se mantienen las injusticias ante esta población que, siendo mayoría, muchas veces son tratados como una minoría. Entonces las epistemologías del sur buscan darles valor a todas y cada una de las culturas de nuestros países latinoamericanos, sus valores, conocimientos, creencias, tradiciones y demás que pueden aportar al mundo.

Ante esto, Arguello y Anctil (2019) afirman que la educación, por medio del enfoque decolonial requerido para que las epistemologías del sur puedan emerger, requiere cultivar el reto de la coexistencia de lo múltiple, sin tratar ni intentar jerarquizar, para fortalecer la diversidad de conocimientos y saberes que existen en el mundo.

Los mismos autores afirman que para que se logre la decolonización es necesario que las prácticas de enseñanza convencionales o las estructuras escolares repetitivas se vean afectadas, y de igual manera es imprescindible que los colegiados docentes generen espacios de autoreflexión sobre su práctica diaria.

Estos planteamientos filosóficos se deberían de ver muy claramente reflejados en las etapas cuando los colectivos hacen esas lecturas de la realidad de cada uno de los centros educativos, y toman decisiones conociendo a profundidad los contextos y las particularidades, para que, mediante los procesos de codiseño, se permitan adaptar los PDA o incluso agregar nuevos que puedan revalorar justamente lo local, lo regional.

De igual manera, se permite que los profesores tengan estos espacios de autoreflexión sobre su práctica y con base en la autonomía profesional, tomen decisiones para romper con esas prácticas convencionales en las aulas.

Y finalmente, aunque no se menciona explícitamente, es muy claro que está permeado el pensamiento libertador de Paulo Freire, donde la educación es el camino para la liberación, donde se busca una transformación de las conciencias en la que los ideológicamente oprimidos levanten la voz para convertirse en agentes de cambio desde las comunidades a través de la educación. Freire era un convencido de que la educación tenía que generar esta libertad, primero de conciencia, para luego generar cambios estructurales para el beneficio de las comunidades. Es claro que la NEM busca una transformación que genere dejar de pensar en el yo y comenzar a pensar en el nosotros, que busca que desde las aulas se generen procesos de búsqueda de beneficios colectivos y se fomente el pensamiento crítico para que las niñas, niños y adolescentes cuestionen y no acepten lo que reciben, que puedan analizar y tomar la decisión de la manera más ética posible buscando el beneficio de la comunidad, que se valore lo local y lo regional reconociendo que es tan válido un conocimiento como el otro.

Entonces el gran reto que la NEM enfrenta es justo que los procesos que se llevan en las escuelas y en las aulas tengan esta intencionalidad y que busquen generar estos cambios de una manera sistemática y consciente por medio de los procesos educativos, guiados por las profesoras y los profesores de todo el país.

Evidentemente no solo es un cambio de nombre de los elementos curriculares, no solo es incorporar las metodologías sugeridas, no es solo conocer la diferencia entre un programa sintético y uno analítico, no solo es utilizar los Nuevos Libros de Texto Gratuitos en las aulas… la NEM es un cambio en la forma de pensar, en la forma de vivir, en la forma de convivir en nuestro país. Pero no es un cambio que se logre por decreto, ni de la noche a la mañana. Sin duda es un proceso bastante complejo y representa un reto para todo el sistema educativo y todos los actores que intervienen en el día a día en las escuelas.

Pero todo gran trayecto tiene que iniciar con el primer paso. Les invito a que demos juntos este primer paso a la búsqueda de la Utopía y que todos sepamos hacia dónde vamos para poder entre todos la construyamos.

Referencias

Argüello, A. y Anctyl, P. (2019) Decolonialidad y educación: epistemologías y experiencias desde el sur global. Sinéctica. Revista electrónica de educación. Consultado en: https://sinectica.iteso.mx/index.php/SINECTICA/article/view/937/1048

Secretaría de Educación Pública (2011) Plan de estudios 2011 para la educación básica.

Secretaría de Educación Pública (2024) Plan de estudios para la educación preescolar, primaria y secundaria 2022

Walsh, C. (2005) Pensamiento Crítico y Matiz (de) colonial. Reflexiones latinoamericanas. Ediciones Universidad Andina Simón Bolivar y Abya Yala.

Doctor en Ciencias de la Educación con más de 25 años de experiencia en educación. Asesor Técnico Pedagógico de Secundarias en Yucatán, México y catedrático de los programas de Licenciatura, Maestría y Doctorado en el ámbito educativo en diferentes Instituciones del Sureste de México. Integrante de equipos Nacionales y Estatales en el proceso de la Reforma de la Educación Secundaria en el 2006 e integrante de mesas técnicas estatales del nivel de secundaria. Capacitador Nacional y Estatal en los procesos de reformas educativas en el 2006 y 2011. Tallerista y ponente en Congresos Internacionales, nacionales y locales del ámbito educativo y de la lectura y la escritura.