Lectámbulos honra la “letra con género” de Isabelita Moya

Los 24 números de Lectámbulos demostraron que sus colaboradores, de una u otra manera, echaron mano a la propuesta de la profesora y periodista cubana Isabel Moya de escribir empleando la “letra con género”.

No me refiero sólo a quienes publicamos temas de mujer y relaciones de género. Todas y todos nos desprendimos de concepciones patriarcales y asumimos un pensamiento crítico para relatar hasta las cuestiones más pequeñas que forman nuestras identidades culturales nacionales, esas que las obstaculizan y las que las empujan a avanzar.

Lectámbulos no promovió ardides temáticos como son las “crónicas rojas”, la “prensa amarilla” o las banalidades de los mundos del entretenimiento para aumentar el número de sus lectores. Lo hizo sin rehuir cuestiones tan trágicas como la violencia de género, la omisión de los legados de las culturas aborígenes, el racismo, las desigualdades de todo tipo, las imposiciones de los poderes hegemónicos sobre nuestras naciones, la homofobia, las atrevidas manifestaciones artísticas que enfrentan la nueva colonización de la globalización cultural. Simplemente desenterró las raíces de los hechos de sangre, de quiénes son los verdaderos delincuentes y de los falsos oropeles de los influencers que están de moda en las redes digitales.

Isabel Moya enseñó que la estrategia comunicativa de la “letra con género” sigue tres reglas, que estimo que Lectámbulos siguió.

La primera radica en analizar las situaciones sociales concretas en que se manifiestan las cuestiones que relatamos. Esto permite descubrir con lujo de detalles los conflictos, diagnosticar sus causas y ofrecer soluciones posibles. Los textos de la revista mostraron que sus autores explicaron los escenarios que dieron vida a los eventos y a las personas sobre los que escribieron. Lograron que se parecieran a las personas casi tal y como son.

Así lo constaté con los artículos que comunicaron la riqueza de la identidad cultural maya en Yucatán. Lograron mi empatía cubana porque, antes de mi primer viaje a Mérida en 2013, la conocía demasiado superficialmente. Lectámbulos siempre dedicó espacios en los que descubrí más y más la universalidad de “lo maya”.  Reconozco que me queda el vacío de profundizar en las huellas mayas en Cuba, que son enormes.

La segunda regla de la “letra con género” sugiere que los mensajes deben contener las múltiples perspectivas que existen para llevar a la práctica los cambios necesarios para eliminar las discriminaciones que los comunicadores detectaron, con la ayuda de las ciencias sociales.

Quienes colaboramos en temas de mujer y género intentamos educar al auditorio de la revista para que identifiquen las discriminaciones patriarcales enraizadas en mujeres y hombres, tan difíciles de reconocer y, por tanto, de erradicar. No sólo sucedió en la revista sino también en los paneles que Lectámbulos organizó en línea.

La tercera regla promueve evaluar sistemáticamente cómo impactan las políticas referidas al género para constatar los errores y los beneficios cuando se implantan. Siempre estimé que esta sugerencia no sólo se adscribe a los temas de mujer y relaciones de género, sino que la prensa tiene que aplicarla en todo momento a cualquier tópico.

Lectámbulos lo hizo en sus dos primeros años en todos sus textos, ya fueran los de política internacional o doméstica, de crítica literaria, de la historia, de todas las manifestaciones culturales.

Hay otros dos valores de nuestra revista.

Las y los colaboradores somos “creyentes” porque tenemos fe en que la “letra con género” bendice a su manera lo que relatamos porque intentamos contar verdades con argumentos científicos o, simplemente, con el sentido común.

Por último, Lectámbulos rompe atrevidamente los dogmas porque no acentúa su “a”.

Marta Nuñez
Marta Núñez Sarmiento (Cuba, 1946) Es socióloga y profesora titular y consultante de la Universidad de La Habana, de donde se retiró recientemente. Investiga cómo influye el empleo femenino en las relaciones de género en Cuba, así como las relaciones Cuba-EEUU. Es Máster en Sociología (Facultad de Ciencias sociales –FLACSO-, Santiago de Chile, 1971) y Doctora en Ciencias Económicas (Academia de Ciencias de la URSS, Moscú, 1983). Fue profesora invitada en universidades de República Dominicana, Suiza, Suecia, Estados Unidos, Canadá, España y Argentina. Imparte la asignatura “Género, raza y desigualdades” a estudiantes norteamericanos matriculados en el Programa Cuba del Consorcio de estudios avanzados en el exterior (C.A.S.A.) en La Habana. Imparte conferencias sobre “Relaciones de género en Cuba” a estudiantes universitarios norteamericanos durante sus estancias en Cuba. Ha sido consultora de género para agencias de Naciones Unidas (1988-2015), para la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA) (2007-2009), para la Asociación de Estados del Caribe (1999) y para ONGs. Es fundadora de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana (1991) y del Casablanca Dream Group integrado por académicas feministas de países del Sur (2007). Fue experta del Consejo de Ayuda Económica (CAME) (Moscú 1978-1983) y consejera en la Embajada de Cuba en la Federación Rusa (1993-1997). Fue profesora invitada del David Rockefeller Center for Latin American Studies de Harvard (2010). Ha publicado en libros y revistas científicas de EEUU, Cuba, Canadá y otros países. Escribió la columna “Metodología de los por qué” en Unicornio de POR ESTO! (2018-junio 2020) Publicó el libro Yo sola me represento (2011). Ostenta la Orden por el Conjunto de su Obra Científica otorgada por el Rector de la Universidad de La Habana. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Agosto de 2020