“La guerra que los norteamericanos pensaron que luchaban contra el Talibán, no era la guerra que los aliados afganos peleaban. Esto hizo que la guerra de EEUU, como cualquier otra aventura neocolonial similar, estuviera condenada desde su inicio”.

El presidente de EEUU condenó a Cuba como un “estado fallido” que provocó “el estallido social” del domingo 11 de julio. Dijo estar dispuesto a despachar vacunas a Cuba sólo a través de una organización internacional que asegure administrarlas a la población. Mantuvo así las puertas abiertas para un “corredor humanitario” que desembocaría en un “cambio de régimen”. Omitió el siempre presente bloqueo.

Durante estos 17 meses la vacuna cubana contra la homofobia continuó administrándose a toda la población. No tiene la eficacia de 92.28% del candidato vacunal Abadala, porque la proporción de contagiados con el virus homofóbico ronda un 25% de los cubanos.

En tiempos de vacunas, Cuba emprendió un nuevo “ciclo en la vacunación” contra las discriminaciones hacia la mujer y la igualdad de género con el Programa Nacional para el Avance de la Mujer.

OXFAM empleó la perspectiva de género en El virus de la desigualdad[1] para argumentar que la globalización neoliberal creó las condiciones para que la pandemia multiplicara las desigualdades en el planeta.

La Covid-19 alteró inesperadamente las fronteras de la enseñanza superior presencial en marzo de 2020 y obligó a emplear sólo métodos virtuales para concluir el semestre. Profesores y directivos reconsideran aún cómo continuar la docencia bajo esta pandemia infinita.

“Para legitimar una recuperación democrática, la sociedad estadunidense tendrá que identificarse a la larga con valores que definen el socialismo. Porque la autenticidad del socialismo se origina en valores democráticos, y sus mayores deformaciones se han dado por alejarse de ellos.

Cuando la humanidad se encerró obligatoria e inesperadamente en sus hogares durante este pandémico 2020, muchas personas arrastraron conductas que quebrantaron la concordancia familiar. La violencia de género, especialmente hacia las mujeres y las niñas, explotó mundialmente. Instituciones y personalidades convocaron a educar para frenarla, pero, ¿cómo hacerlo con tantas adversidades?

Los encierros para dominar las pandemias acompañaron a la humanidad durante siglos, pero la Covid-19 los extendió a todos los países porque los infectó simultáneamente. La OMS recomendó aplicar un enfoque de género para conocer las manifestaciones específicas de esta pandemia. Esto me motivó a estudiar algunos comportamientos de las asalariadas cubanas durante los seis meses en que el aislamiento social y físico asumió distintas gradaciones, para identificar los obstáculos que enfrentaron al compaginar sus empleos con la atención a sus familias en escenarios prácticamente inéditos.