Leer El libro de los dioses

No creo que podamos hablar de literatura de terror en México sin mencionar a Bernardo Esquinca, si bien grandes autores como Amparo Dávila, Alberto Chimal, Antonio Malpica, Guadalupe Dueñas, entre otros, han escrito relatos de terror, creo que actualmente no hay quien se dedique al género tan prolíferamente como Bernardo. Además de las novelas de la saga Casasola que mezclan lo sobrenatural con la novela negra, ha escrito cuatro libros de cuento: Los Niños de paja (2006), Demonia (2012), Mar negro (2014) y El libro de los dioses (2020) todos editados por Almadía.

No es nuevo que Esquinca rinda homenaje a sus autores favoritos, lo hizo a Stephen King en Los niños de paja y a Poe en Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe (Premio Nacional de Novela Negra 2017). En el libro de los dioses lo hace ahora a esos autores que lo formaron dedicándoselo especialmente a Thomas Ligotti y tiene la virtud de que no es indispensable haber leído a éste (doy fe de esto, aún no he leído al estadounidense), y se sostiene por sí mismo apoyándose en el imaginario colectivo de los autores de terror, dudo que haya alguien que no sepa de la existencia de Poe y Lovecraft, y aunque lo hubiera, su influencia ha llegado a permear tanto a la cultura popular en películas y series televisivas —los Simpson incluso— que nos son conocidos aún si no se les ha leído.  

El libro de los dioses recién publicado en septiembre de este año tiene todo lo que nos gusta de Esquinca: atmósferas opresivas, angustiosas, destinos ineludibles y sí, muchos dioses primigenios, anteriores a nosotros, seres Lovecraftianos y hasta al Dios Pan. El libro se divide en dos apartados: Las formas de los dioses que se compone de nueve relatos cortos y Las manos de los dioses compuesto por cuatro relatos un poco más largos en extensión. Aún si no todos los cuentos pudieran considerarse de terror y caen en lo que se consideraría literatura de lo extraño, todos son bastante inquietantes. La hora meridiana de Pan, cuento con el que cierra la antología, les va a encantar si les gustó la primera temporada de True Detective.

Me parece importante repetir lo que otros han dicho, la literatura de terror, y en este caso de Esquinca, no es acerca de los monstruos, trata los mismos temas que la tan bien vista literatura “realista”: la paternidad, las relaciones de pareja, el agobio ante las deudas y la presión de mantener un hogar, por decir algunas, simplemente elige otras formas para narrar. Así que sálganse un ratito de la ya tan explorada y demasiado frecuentada autoficción o literatura del yo para darle oportunidad a otros textos. Y si después de leer a Esquinca se quedan con ganas de más dioses antiguos, pueden probar con Arthur Machen, Lord Dunsany o Algernon BLackwod quienes acaban de ser reeditados en ediciones muy cuidadas, prologadas por personajes como Guillermo del toro, Neil Gaiman o el mismo Borges por la Editorial mexicana Perla Ediciones que demuestra que se pueden hacer proyectos muy buenos aún en plena pandemia.

Nacido en Mérida, Yucatán en 1992. Cursó una carrera técnica en Creación Literaria en la Escuela de creación literaria del Centro Estatal de Bellas Artes, pero cuando entró a la universidad decidió estudiar ingeniería química en la UADY ya que tiene la mala costumbre de comer tres veces al día (a veces más). Ha publicado dos libros de cuento, De regreso a la noche en 2010 por la Editorial Dante y El pozo en 2018 que fue seleccionado en la convocatoria que lanzó el gobierno del estado para integrar la colección SEGEY digital joven y que puede descargarse de manera gratuita en internet. Sus cuentos también han sido publicados en revistas digitales (Letralia, Penumbria e Ícaro). Le interesan las llamadas literaturas de género (horror, ciencia ficción y lo fantástico) y hacia allá va su escritura actualmente. Vive con su esposa, tres perros y tres gatos entre muchos libros (de él) y muchos zapatos (de ella).