Llegó diciembre con lluvia de estrellas: Las Gemínidas

Foto: Josh Willink

Maravilloso espectáculo astronómico, que no vas a querer perderte. Se trata de una lluvia de meteoros o como también se les conoce: estrellas fugaces, que alcanzarán su máxima plenitud el 14 de diciembre.

Una estrella fugaz en realidad constituye un fenómeno astronómico que se produce cuando partículas de polvo procedentes de un cometa o asteroide entran en contacto con la atmósfera terrestre a gran velocidad, generando un trazo lumínico denominado meteoro.

Seguramente te preguntarás ¿Cuál es la diferencia entre un cuerpo celeste y otro? Los cometas se distinguen de los asteroides por una gran cantidad de agua helada en su superficie, mientras que en los asteroides sobresale la roca. En el caso de las lluvias de estrellas de meteoros de diciembre: las Gemínidas (visibles entre el 7 al 17 de diciembre) junto con las Cuadránticas (visibles desde el 18 de diciembre al 12 de enero) provienen de un asteroide y no de un cometa, como la mayoría de las lluvias de meteoros; aunque se piensa que ambos son cometas extintos.

Cuando un cometa se encuentra cercano al Sol, parte del hielo de su superficie se sublima, es decir, pasan de sólido a vapor directamente, arrastrando y acumulando en su órbita polvo y pequeñas rocas, que se denominan meteoroides. Si su órbita se cruza con la de la Tierra, estos meteoroides, penetran en nuestra atmósfera desintegrándose y dejando a su paso un efecto luminoso. Esta intersección en sus órbitas es periódicas y predecible, por lo que durante el año podemos calendarizar su visualización en el cielo nocturno.

En el caso de las Gemínidas su cuerpo progenitor es el asteroide (3200) Faetón, que puede ser visto con telescopios pequeños, mide 5,10 km de ancho y se acerca al Sol cada año y medio a unos 3 millones de kilómetros de la Tierra aproximadamente. Se cree que dicho asteroide era un cometa extinto y que sus partículas fueron eyectadas hace siglos.

Algo de historia

Las Gemínidas fueron observadas por primera vez en 1862, siendo un popular fenómeno con un misterioso origen por más de 100 años, no fue sino hasta el año de 1983, que el asteroide de la cual provienen: 3200 Faetón, fue descubierto por John Davies y Simón Green, astrónomos de la Universidad de Leicester (Inglaterra), mientras trabajaban con el telescopio del Satélite Astronómico Infrarrojo (IRAS).

Te preguntarás, entonces ¿A qué se debe el nombre de esta lluvia de meteoros? Al igual que cuando se observa una carretera recta en el horizonte donde las líneas parecen unirse en sus bordes, los meteoroides entran en la atmosfera paralelos entre sí. Sin embargo, por efecto de la perspectiva, observamos todos los meteoros naciendo de un punto común, que los astrónomos llaman radiante. Este punto es el que normalmente le da nombre a la lluvia de meteoros. Así, la lluvia de las Gemínidas tiene su punto radiante en la constelación de Gémini (los mellizos) y de allí deriva su nombre, específicamente cerca de la brillante estrella Castor, que representa la cabeza de uno de los gemelos. Por su puesto, su alineación es aparente, ya que mientras que estos meteoros se queman en la atmósfera superior, a unos 100 km sobre la superficie terrestre, la estrella binaria Castor se encuentra a unos 51 años luz de distancia.

Aunque se trata de la lluvia de meteoros más activa del año, ya que pueden verse entre 120 a 160 meteoros por hora bajo condiciones óptimas. Los meteoros de esta lluvia tienen un movimiento lento y pueden ser observados durante la mayor parte del mes de diciembre, usualmente desde el 7 al 17, con un pico de mayor actividad el día 14 de diciembre.

Normalmente los astrónomos hacen una predicción del número de meteoros que se espera ver por hora, o también denominada la THZ (Tasa Horaria Zenital) basados en la experiencia de cómo se comportó la lluvia el año anterior, sin embargo, cada determinado número de años la intensidad puede aumentar o disminuir.

¿Dónde y cómo verlas?

Las Gemínidas son maravillosas porque se pueden observar desde los dos hemisferios del planeta, aunque sean más visibles en el hemisferio norte. La hora más recomendada para verlas es en la madrugada, entre las 2 y 4 am, cuando se haya puesto la luna.

Observar este espectáculo astronómico es algo sencillo. Para su observación no se requiere de ningún instrumento óptico, como binoculares o telescopios, sino simplemente del ojo humano y la disposición de esperar pacientemente la hora adecuada. Sin embargo, te recomiendo tomar en cuenta lo siguientes detalles:

Lo primero para tener en cuenta es ubicar un lugar alejado de la luz de las ciudades, ya que las luces ahogan el brillo de las estrellas. Así mismo, recuerda que requieres que tus ojos se acostumbren a la oscuridad, por lo que es recomendable no usar el celular u otro dispositivo entre 20 a 30 minutos antes de la observación, en caso de necesitar usarlo será necesario que bajes toda la intensidad de la pantalla y cubrir la pantalla con un papel celofán rojo o bien utilizar una aplicación que ponga de color rojo la pantalla.

La mayoría de las lluvias se observan hacia el cenit, es decir, el punto más alto de la esfera celeste, por lo que es muy recomendable tener un lugar en el cual recostarse para evitar dolores de cuello y recuerda ir bien abrigado para evitar perder la oportunidad de disfrutar la observación por el frío característico de diciembre.

Otro punto importante para tomar en cuenta es la fase de la Luna, pues cuando ésta se encuentra en su fase de Luna llena es muy difícil poder apreciar los meteoros. Afortunadamente, entre el 7 y 17 de diciembre de 2020 tendremos una luna en cuarto menguante y el 14 de diciembre será luna nueva, favoreciendo así la observación.

Así que los invito a recibir este mes y despedir el año ¡Observando esta hermosa lluvia de estrellas!

Foto: Felipe Helfstein
Nally Díaz
Astrónoma aficionada, integrante del equipo de Urania y miembro del Club Astronómico de Querétaro José Franco. Madre de dos niños naturalmente curiosos, quienes le inspiran a aprender y compartir información sobre ciencia, finanzas y astronomía entre los niños y jóvenes.