Resistiendo en la disyuntiva

En un contexto cultural que suele medir la producción cultural por su visibilidad inmediata y su capacidad de insertarse en los circuitos de legitimación habituales, la aparición y persistencia de publicaciones como “Disyuntivas”. Cuaderno de pensamiento y cultura obliga a reflexionar sobre nuestra cultural local. Su volumen más reciente, el quinto, fue presentado en la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (FILEY) 2026, en el stand de la Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán. Este evento fue la confirmación de una resistencia silenciosa.

“Disyuntivas” se inscribe en una tradición que, aunque marginal en términos de popularidad, ha sido fundamental para el pensamiento regional y latinoamericano: la de las publicaciones autogestivas. En ellas, la autogestión no es solo una condición de origen, sino también un punto de partida para la reflexión. Es decir, pensar desde la disyuntiva implica existir a pesar de las formas dominantes de producción del conocimiento.

El valor de este cuaderno radica, en buena medida, en la variedad de su composición. La convivencia entre textos académicos, crónica, narrativa y poesía es una apuesta por desdibujar las fronteras entre las muchas maneras que tenemos para explorar nuestro contexto, escribir y compartir.

Sin embargo, lo verdaderamente significativo de “Disyuntivas” no es su diversidad formal, sino su orientación. En un país donde la centralización cultural sigue marcando el pulso editorial, resulta notable que desde Yucatán se articule una mirada que no busca validarse en el centro, sino conectarse con América Latina. Esta decisión no es menor: implica reconocer que la experiencia yucateca, con su historia, sus tensiones y su riqueza cultural, forma parte de un entramado mayor de preguntas y respuestas compartidas.

En este sentido, la cercanía y colaboración con la revista “Lectámbulos” resulta reveladora. Ambas publicaciones parecen apostar por un mismo horizonte: situar a Yucatán dentro de una cartografía latinoamericana del pensamiento crítico.

Hay, por supuesto, una paradoja inevitable. Este tipo de proyectos suele operar con recursos limitados y con un capital humano que, aunque comprometido, es reducido. “Pocas voluntades”, se diría. Pero tal vez ahí reside su potencia. En un ecosistema cultural donde abundan las iniciativas efímeras, “Disyuntivas” ha logrado sostenerse, atravesando incluso el periodo más crítico de la pandemia. Su permanencia no es un dato anecdótico: es una forma de posicionamiento.

Reconocer en “Disyuntivas” una orientación latinoamericana no es una exageración, sino una lectura atenta a lo que ha querido construir en sus cinco volúmenes. En el último que se ha presentado se dialoga sobre el feminismo de Yucatán y América Latina, apareciendo en un contexto que demanda reflexiones que superen nuestra visión local y nos permitan insertar las luchas locales en una región mucho más amplia.

Quizá el tiempo será quien determine el alcance de este proyecto. Pero si algo ha quedado claro es ya ocupa un lugar en la historia editorial de la región, no necesariamente en los grandes escaparates, pero sí en esa zona más discreta y, a menudo, más fértil: la de quienes siguen creyendo que pensar desde la periferia no es una desventaja, sino una forma distinta y urgente de mirar el mundo.

Nació en Yaxcabá, Yucatán, México, en 1987. Es licenciado en Historia por la Universidad Autónoma de Yucatán y maestro en bibliotecología e información por la Universidad de Oriente. Desarrolla investigación sobre historia de los intelectuales y las bibliotecas en Yucatán. Es colaborador del periódico Novedades, miembro del Colectivo Disyuntivas y del Capítulo Yucatán de la ADHILAC. Actualmente es profesor de Tiempo Completo y Coordinador de biblioteca en la Universidad de Oriente, Valladolid.