Siempre es interesante conocer a profundidad el proceso creativo de un escritor o escritora, y más cuando se trata de una larga trayectoria, como es el caso de la autora chilena Isabel Allende, con más de 40 años de carrera literaria y más de 30 libros publicados, quien nos presenta en su más reciente obra La palabra mágica. Una vida escrita (2026), una serie de reflexiones en torno al oficio de escribir.
El acto de escribir ha definido su vida, ha sido la única manera en la que ha encontrado un lugar para resguardar sus memorias y experiencias. Una forma de transmutar la decepción, el dolor o el miedo en historias de esperanza, solidaridad y liberación. Desde joven inició su camino incursionando en el periodismo, hasta que se vio obligada a abandonar su país, exiliándose en Venezuela. Fue ahí, donde alejada de su familia y a raíz de la inminente partida de su abuelo, que inicia una carta de despedida que finalmente se convirtió en su primer libro La casa de los espíritus (1982), obra con la que cambiaría para siempre su existencia y la escritura se convertiría en una forma de vida.

La palabra mágica. Una vida escrita es un recorrido sobre su camino literario donde comparte sus motivos de escribir, la pasión que la mueve para contar historias y ponerlas en el papel, el poder de la palabra escrita para comunicar su posición ante la vida y evitar que sucesos del pasado queden olvidados, así como trucos de escritura que ha aprendido a lo largo de los años. Para Isabel el silencio y la soledad son dos aspectos fundamentales en el arte de escribir, a solas en una habitación es donde ocurre la magia de crear personajes, de darles vida sin querer controlarlos, en la calma se da el tiempo para escuchar las otras dimensiones del Universo, pues opina que su arma más poderosa es su instinto.
Con la ironía y el humor que la caracteriza, la autora nos cuenta que las desgracias de su vida con el tiempo se convierten en material para escribir; advierte a sus lectores que la inspiración es una musa caprichosa, que tiene que encontrarte trabajando e insistiendo, para Isabel Allende no hay arte sin disciplina, por eso cada 8 de enero se presenta ante su escritorio y la hoja en blanco para iniciar un nuevo proyecto, esa determinación le ha valido su lugar en la literatura.
Escribir ficción es una de sus pasiones, le basta alguna escena de la vida cotidiana para transformar el hecho, admite que tiene una imaginación rebelde porque afirma “no tengo escrúpulos en inventar y cambiar la historia”; asimismo, la investigación juega un papel importante, pues es el sustento de su trabajo, sobre todo en sus novelas históricas, así ha logrado atrapar a millones de lectores.
Este libro constituye una invitación para atreverse a escribir, brinda los elementos necesarios para iniciar a contar una historia, la autora comparte los recursos literarios que ha aprendido y aplicado en sus obras, con un lenguaje ameno, te lleva de la mano para perderle el miedo a la escritura.








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