El 26 de julio de 1953 fue un hito en la historia de Cuba; hoy es un símbolo claro en el imaginario de la dignidad en Latinoamérica.

REFRENDAMOS nuestro irrestricto apoyo y solidaridad internacionalista con la Revolución y el pueblo cubano, defendiendo desde nuestras trincheras las conquistas de la revolución y el socialismo, alzando la voz contra las agresiones y tergiversaciones imperialistas, y siempre a favor de la profundización del proyecto socialista-revolucionario en Cuba y el mundo.

Hoy, a 72 años de esos hechos, la Revolución cubana continua su proceso revolucionario de construcción del socialismo, resistiendo con dignidad al imperialismo-colonialismo y dejando en claro que no existe forma de renunciar a la libertad y a la soberanía cuando las bases ideológicas están firmes en el pueblo, y esa luz sigue iluminando procesos emancipatorios a lo largo del orbe. Para nosotros, como para ellos, ¡siempre es 26!, porque la esperanza que nos han enseñado ha calado en lo profundo de nuestros sueños por construir sociedades justas, independientes, emancipadas de toda opresión; y el socialismo sigue siendo ese ideal por alcanzar.