Iniciamos este año con la firme convicción que la arquitectura y sus diseños crearían nuevos referentes históricos y tecnológicos, que los espacios a nivel individual y colectivo conformarían una mejora en las condiciones de habitabilidad y estabilidad emocional, creíamos, como humanidad, que estábamos preparados para sobrevivir a este mundo.

¡Qué año este que está por concluir! Cada evento que ha sucedido ha marcado pauta de una manera especial en cada uno de nosotros. Pudiera pensarse en un sin fin de problemas no resueltos, en la calamidad de una pandemia que aun azota nuestros tejados o en la valentía de muchos que hoy son el escudo poderoso contra ese virus.

Hoy, en lo que para algunos es un fin de semana interminable, se hace útil y necesario ablandar el mundo, aprovechar la mal llamada y maltratada soledad, ofertando nuestra caricia informática, tecnológica, con un profundo nivel de compasión y amor.