Fue una experiencia inolvidable. Al volver a la unidad, L. me dijo “Llevo once años preso y es la primera vez que puedo hacer algo que me gusta.”

La Educación para la Paz, desde luego, no se limita a la población infantil. Una parte importante de los cambios sociales está inmersa en el campo de los Derechos Humanos y las Leyes que tipifican y evidencian delitos en contra de la dignidad, el bienestar y la salud.