En tan solo el siglo pasado, se articularon diversas intervenciones que desde la política alimentaria ─y, más recientemente, cultural─ continúan desmembrando procesos sistémicos que garantizaban el buen funcionamiento del cuerpo y de los ecosistemas.

La Educación para la Paz, desde luego, no se limita a la población infantil. Una parte importante de los cambios sociales está inmersa en el campo de los Derechos Humanos y las Leyes que tipifican y evidencian delitos en contra de la dignidad, el bienestar y la salud.