Ser kanul a nivel adolescente no sólo conectó a los alumnos con su entorno natural recordando que somos selvas secas semihúmedas o manglares y tulares; ellos no nada más hicieron volver a escuchar al colibrí, el cardenal, al venado a la zarigüeya, al pulpo o al murciélago, sino también la escritura y la lectura que el kanul impulsó tuvo el poder de conectar con los misterios de la vida inconsciente de los pueblos o las comunidades indígenas que están al margen del pensamiento occidental, construyendo, a pesar de las dificultades impuestas, su conocimiento a través de los sueños.

Uno de los episodios más conmovedores en 2020 resultó, sin dudas, lo acontecido con el crucero inglés MS Braemar, de la línea Fred Olsen, el cual, con un pequeño número de viajeros afectados por el nuevo coronavirus, deambuló varias jornadas por aguas del Caribe y el Atlántico, en la búsqueda de alguna mano salvadora que les facilitara su repatriación por vía aérea.

En septiembre de 2017, una foto colgada en el muro que separa a Estados Unidos y México a la altura de Tecate, Baja California, le dio la vuelta al mundo. Las manos de un niño, de rostro vivaz y tierno, se posaban por encima de la valla como para facilitar la mirada con que escudriñaba lo que estaba del otro lado.