La comunicación fluye en todas las direcciones, y las distancias se acortan de forma significativa, pero hay una frontera invisible y tremenda en el mundo digital. Existe entre los conectados y los desconectados.

Las fronteras dividen naciones pero no delimitan identidades, la configuración imaginaria de los seres humanos traspasa cualquier esquema rígido, ya sea de pensamiento o de algún sistema político, los muros pueden ser barreras mentales, pueden impedir físicamente los cruces materiales, mas no logran frenar las ideas.

a irrupción en nuestras vidas de la COVID-19, nos ha obligado a repensar cómo romper las barreras imaginarias de las fronteras y las formas de poder continuar la vida en medios de tantos sobresaltos. Desde hace ya más de un año hemos tenido que expandir la frontera de nuestro pensamiento, justamente para hacer desembocar muchas de nuestras ideas en otros planos.