Kanules del Mundo Maya un proyecto que impulsó la vinculación comunitaria en el estado de Yucatán

Los Kanules del Mundo Maya fue un programa puesto en marcha por la Unidad Editorial de la Secretaria de Educación del Estado de Yucatán a cargo de la Mtra. Verónica García Rodríguez, su Coordinadora, en los años 2012-2018 cuyo objetivo primordial fue el de inspirar a niños y jóvenes a potenciar lo mejor de sí mismos a través de la lectura y la escritura creativa teniendo como punto de inspiración a los señores mayas guardianes del universo, encargados de proteger los cuatro puntos cardinales, las estrellas, el viento y todo aquello que mantiene el equilibrio de la vida con la finalidad de rescatar los valores de protección a la naturaleza, el patrimonio cultural y el sentido de identidad hacía las raíces mayas, algunas, tristemente olvidadas.

El programa integrado por diversas actividades y talleres varios, abonó mucho en programas de enfoque intercultural en la educación media superior, específicamente, en el Telebachillerato Comunitario del Estado de Yucatán, en la asignatura titulada “Desarrollo Comunitario” en la que los alumnos bachilleres tienen que elaborar un diagnóstico de la comunidad con la finalidad de encontrar las muchas áreas de oportunidad todavía dormidas en las comunidades rurales yucatecas, siendo, los kanules, linternas que ayudaron a alcanzar el objetivo porque al ser la palabra la herramienta que permite explorar y crear o recrear otros mundos, la actividad ayudó a ver las múltiples fronteras que conforman un diagnóstico comunitario. Ser kanul a nivel adolescente no sólo conectó a los alumnos con su entorno natural recordando que somos selvas secas semihúmedas o manglares y tulares;  ellos no nada más hicieron volver a escuchar al colibrí, el cardenal, al venado a la zarigüeya, al pulpo o al murciélago, sino también la escritura y la lectura que el kanul  impulsó tuvo el poder de conectar con los misterios de la vida inconsciente de los pueblos o las comunidades indígenas que están al margen del pensamiento occidental, construyendo, a pesar de las dificultades impuestas, su conocimiento a través de los sueños.  

El nombre que se eligió para el kanul abrió la posibilidad de interpretar a la comunidad a la cual se pertenece de manera diferente, porque resucitó narraciones orales de la gente mayor, como las chichís (abuelas), relatos en los que los sueños son la vida real permitiendo la entrada a ese mundo onírico en cualquier momento, experiencias de una realidad paralela de este mundo que sabemos y del otro espiritual vinculado con seres de la naturaleza que poco a poco hemos sepultado con el olvido. El nombre escogido por los alumnos para su kanul ayudó a incursionar en ese mundo paralelo entre vivos y muertos cuyas soluciones para mejorar el medio ambiente o los problemas que enfrenta la comunidad en la que se habita parten de un equilibrio entre la naturaleza, lo social y todo lo bueno que la modernidad aporta sin olvidar lo que ya fue.

El proyecto de los Kanules del Mundo Maya sumó en temas como la concientización de crear fuentes de empleo dentro de las comunidades y así evitar la migración al espacio urbano o ciudades cercanas dejando  en soledad a padres, casa y lugar en el que se nació y creció, y sí, los kanules fueron un pilar importante porque fortalecieron la visión que se tiene de trabajo en las comunidades rurales muy diferente a la concebida dentro de lo urbano en donde el concepto se define a partir de una aceptación meramente económica de participación de un individuo en la cadena productiva o de valor, concepción distinta a la del espacio rural en el que la palabra trabajo se sitúa en el centro de las actividades sociales, estando íntimamente ligado con las otras prácticas para crear y recrear el mundo, actividad cuyo principal objetivo es ligar personas y familias en el espacio comunal, los kanules al dibujar y escribir el diseño del mapa del tesoro que guarda la comunidad para después identificar un problema que precisa ser solucionado, forzosamente recordó que el área de oportunidad detectada debe servir para todos, es decir, lo logrado debe fungir como objeto de intercambio constante de una reciprocidad que genere “relaciones sólidas entre las personas que han habitado ancestralmente un espacio en propiedad comunal” con las del presente.

Ser kanul fue no dejar pasar desapercibido el sol, el agua, el aire, el fuego y la tierra, elementos fundamentales de la filosofía indígena que permiten detectar lo que debe permanecer o bien, evolucionar, y con ese proyecto  los alumnos voltearon a ver al albañil, al panadero, al artesano o al productor del campo que trabaja directamente su tierra como parte de una comunidad apoyado por los miembros de la misma, compartiendo una misma forma de enfrentar la vida y concebir el mundo con las demás gentes de esa población, fue el proyecto de los Kanules del Mundo Maya el que impulsó en el Telebachillerato Comunitario de manera indirecta la visión del trabajo como interacción social con la naturaleza, recordando que la fortaleza de la identidad comunitaria no radica en su aislamiento, sino en el desarrollo de la capacidad de interacción con el exterior desde el desarrollo interno de su potencial propio.

El poder que el proyecto dio al alumno al convertirse en kanul y escribir su realidad, su comunidad, la problemática, el poder y la misión ayudó a que el estudiante acogiera la asignatura con mayor compromiso, permitiéndole a su vez apreciar la riqueza del tipo de trabajo que puede realizar para con la comunidad, a construir una visión en conjunto del proceso de trabajo como interacción social con la naturaleza y la comunidad en la que estructura su identidad, a distinguir también claramente su trabajo-aprendizaje de un trabajo-rutina destinado únicamente a su sostenimiento económico que a la larga puede ser cada vez más pobre al tener sólo en cuenta sus fines propios y no los ajenos, trabajo que le impide el poder construirse como ser.

El kanul como protector de todo lo logrado y como conciencia de todo lo faltante fue el primer actor que hizo pensar a los alumnos en el fortalecimiento del sector rural; en ese campo económico que garantice ocupación productiva y remunerada a fin de lograr un mejoramiento en los índices de bienestar familiar de las comunidades y núcleos de población rural, por eso, los kanules forjados de plastilina, papel, cartón, marcadores, sueños, ilusiones y realidades fueron importantes porque una vez creados y nombrados cobraron vida y se quedaron para acompañar a los alumnos en los grandes desafíos que se tienen por delante, como la seguridad alimentaria, la reducción de la pobreza y la gestión sostenible de los recursos naturales, así como otro muy grande que es el de la educación y la formación.

Agradecidos con la Mtra. Verónica García por esa gran aportación que enriqueció el mapa curricular del modelo educativo de Telebachillerato, sirva también este texto como un llamado a las autoridades educativas a trabajar en equipo con las demás dependencias y no de forma aislada, siempre, para el bien del planeta entero.

Ivonne Bouillé Araluce
Nació en Torreón Coahuila, en 1968. Licenciada en Historia con un posgrado en Educación. Docente de asignaturas del área de Ciencias Sociales. Trabajó del 2016 al 2020 como Responsable Académica del Bachillerato Intercultural de Popolá en Valladolid, Yucatán y del 2016 al 2018 supervisando de manera académica a los 198 planteles del Telebachillerato Comunitario (TBC) en el mismo estado, actividades que la conectaron con las costumbres, tradiciones, formas de vida y el aprendizaje servicio propio de las comunidades rurales. Ha colaborado con la Dirección General de Bachillerato de la SEP en la creación del programa modular de primer semestre del TBC “Matemáticas, fuerzas y movimiento”, con la Universidad del Valle de México campus Mérida en la elaboración del programa de la asignatura Comparative History, así como en la revisión del programa de estudios del Bachillerato Intercultural de Yucatán bajo la supervisión de la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe CGEIB.