Investigación de la ONU ha demostrado desde el 7 de octubre de 2023 hasta el 31 de marzo de 2026, de forma premeditada y totalmente inhumana el ejército de ocupación israelí ha desarrollado estrategias de genocidio de madera muy particular contras las infancias palestinas.
El asalto a las embarcaciones de la Flotilla y el secuestro de sus tripulantes al puro estilo de la piratería no puede tolerarse y no puede permitirse a los gobiernos del mundo permanecer callados ante esta nueva atrocidad que acontece mientras el alto al fuego en Palestina es inexistentes, pues el Ejército sionista de ocupación no ha dejado de asesinar palestinos, sin importar si son infantes, mujeres, jóvenes, estudiantes, hombres adultos, trabajadores y de cualquier otro sector poblacional, así como periodistas, personal médico y de salud, profesores y religiosos, entre tantos otros.
En ese silencio, en ese frío que cala, entre escombros y destrucción, ahí, en lo profundo, donde las bombas del sionismo y el imperio no logran penetrar, donde la vida se renueva con la esperanza y las y los palestinos de todas las edades resisten, ahí están las voces que no callan y combaten el silencio genocida, ahí está, a pesar de todo, la Navidad palestina, y esa sí la debemos celebrar.
Lo extraordinario de esta tragedia no es solo la destrucción física. Es cómo la guerra ha invadido hasta los rincones más íntimos: los sueños. Ese refugio donde la mente siempre podía escapar ahora también está en disputa. La violencia intenta colonizar incluso el inconsciente de estas infancias.
El reciente informe de la ONU sobre la hambruna en la Franja de Gaza no debe pasar desapercibido en la comunidad internacional, ya que su difusión y utilización para las denuncias penales en cortes internacionales contra Netanyahu y sus aliados por los crímenes de guerra y lesa humanidad, son una pequeña ventana de luz en esta ya larga noche de crisis de humanidad.
Si el genocidio no es detenido ya y se restituyen los derechos del pueblo y la nación palestina a existir y a vivir en su territorio, estaremos clavando una espina en la devastada esperanza del futuro de la humanidad.
Ambos informes, y su generalidad “Nuestro genocidio”, vienen a sumar voces críticas que deben ser replicadas y apoyadas para el despertar de la conciencia al interior de Israel, los Estados Unidos y la Unión Europea, pues son ellos los cómplices del genocidio.












