En junio de 1915 ordena al general Salvador Alvarado devolver Noj Kaaj Santa Cruz a los mayas que hasta ese momento no habían dejado trabajar tranquilamente a los dueños de las concesiones forestales ni a sus arrendatarios.

La vorágine, que es nuestra vida, nos lleva y trae al lugar en donde comenzó todo, al momento del estallido, del surgir, del brotar en el mundo, Yóok’ol kaab, a nuestro nacimiento.