La vinculación comunitaria, uno de los grandes retos de la interculturalidad, es ejemplificada mediante los proyectos diseñados y realizados en Popolá.

Ser kanul a nivel adolescente no sólo conectó a los alumnos con su entorno natural recordando que somos selvas secas semihúmedas o manglares y tulares; ellos no nada más hicieron volver a escuchar al colibrí, el cardenal, al venado a la zarigüeya, al pulpo o al murciélago, sino también la escritura y la lectura que el kanul impulsó tuvo el poder de conectar con los misterios de la vida inconsciente de los pueblos o las comunidades indígenas que están al margen del pensamiento occidental, construyendo, a pesar de las dificultades impuestas, su conocimiento a través de los sueños.