El magisterio yucateco tiene una amplia historia vinculada a la edición y publicación de textos para la divulgación del pensamiento pedagógico. Desde el siglo XIX encontramos revistas, folletos y libros que conforman el cuerpo crítico del quehacer docente en nuestra región. La modernidad, el resquebrajamiento del modelo cultural porfiriano y la renovación social de la Revolución permearon de manera evidente toda la producción escrita de la región peninsular, no quedando fuera la producción escrita de los profesores y profesoras.
En ese amplio universo de publicaciones podemos distinguir, por su origen, dos tipos. El primero de ellos corresponde al emprendimiento personal de profesores y profesoras por divulgar sus reflexiones, métodos y experiencias, ejemplos clásicos son La Siempreviva (1870), publicación fue editada por las maestras Rita Cetina, Cristina Farfán y Gertrudis Tenorio y dirigida exclusivamente por mujeres en México; y La Escuela Primaria (1886-1907), editada por Rodolfo Menéndez de la Peña. A esas emblemáticas revistas podemos sumar al El Paladín Escolar (números entre 1913 y 1918) de Albino J. Lope, La Educación Integral (1910) de Manuel Alcalá Martín y Lux, órgano del profesorado colectivizado; estas publicaciones tienen como denominador común su independencia institucional, la libertad editorial, elementos solo posibles por ser iniciativas personales de profesionales de la educación. Un segundo tipo se vincula a las instituciones de la educación, entre ellas podemos contar a La Educación (1912), revista del Instituto Literario del Estado o Yucatán Escolar (1918 y 1919), boletín del Departamento de Instrucción Pública; con el paso del tiempo, las revistas vinculadas a las instituciones estatales transitaron de ser espacios de reflexión a boletines de avisos, aunque en los últimos años salieron de la imprenta El Mensajero Escolar (2010-2019), Miradas a la Educación (2021-2024) y Renacimiento Pedagógico (2024-), proyectos editoriales que van a contracorriente de la tendencia editorial de virtualizar todo.
La revista más reciente publicada por algún área de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán fue la Revista Digital de la Casa de la Historia de la Educación, obra de carácter divulgativo que prolongó su vida hasta hace un par de años con la publicación de su número 4, esperemos que pueda tener una nueva época.
No obstante, las revistas académicas especializadas son las grandes ausentes en la historia reciente del magisterio yucateco y sus instituciones. Esta deuda queda saldada con la presentación del primer número de Utopía y Letras, una obra editorial preocupada por colaborar desde el análisis crítico con uno de los aspectos más apremiantes de la realidad educativa de nuestro país: la implementación de la Nueva Escuela Mexicana. En el panorama de publicaciones nacionales el proyecto editorial de Utopía y Letras es, posiblemente, junto a Asalto al Cielo las dos únicas revistas que tienen como eje articulador de sus contenidos a la Nueva Escuela Mexicana.
La función de esta publicación es doble. Su primera tarea, crear un campo académico para el análisis crítico de los apartados teóricos y metodológicos en los que se fundamenta la nueva política educativa nacional, dando posibilidad de mejora continua y otorgando voz a quienes ejecutan el nuevo modelo de educación: las maestras y los maestros. Segunda tarea, brindar un espacio de empoderamiento para el profesorado reconociendo su papel como generadores de conocimiento sobre su propia labor, así como su recepción e implementación de las políticas educativas que inciden en ella. El horizonte de la Nueva Escuela Mexicana solo podrá ser vislumbrado con claridad desde espacios que fomenten su discusión, como es el caso de esta revista.
Considero destacable un elemento fundamental en toda publicación, su condición de objeto editorial. Desde esta perspectiva Utopía y Letras resalta con una composición editorial plenamente identificable, nace dotada de una identidad gráfica que la diferencia claramente de la oferta editorial académica yucateca que, por lo general, es simple, sobria, casi homogénea, como dicta la tradición académica. Este apartado no es meramente estético, sino que habla del nivel de profesionalización que deben alcanzar las instituciones públicas en sus tareas de producción de materiales destinados a la lectura, mucho más si consideramos que la administración estatal anterior renunció a la tradición libresca y cultural que ha distinguido a Yucatán en el concierto de la república.
Utopía y Letras llega por partida doble: el nacimiento de la primera revista académica de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán y un producto editorial digno de la cultura regional. Con el ánimo de participar de su mejora me permito realizar unos comentarios sobre sus posibilidades.
La intención académica de la revista debe ser respaldada por una paulatina incorporación de elementos que ayudarán a configurar su identidad como tal. Pensando en su visibilidad es recomendable solicitar a los autores y a las autoras sus identificadores ORCID, así como realizar las gestiones para la obtención del DOi de la publicación. Estos dos números permiten aumentar las posibilidades de encontrar a la revista, ya sea por el vínculo con las personas que escriben en ella o por poseer un identificador digital único en el vasto mundo de las publicaciones alojadas en internet. Estas ideas se podrán desarrollar de manera paulatina, abonando cada una de ellas a un objetivo común a toda la hemerografía académica, su indexación.
La calidad de maquetación de la revista debe corresponderse con un ejemplar impreso, no por la nostalgia de las publicaciones impresas, más que ello, se debe pensar en su preservación, tanto digital como física. De no poder imprimirse un número considerable para su distribución, por lo menos, debe realizarse la impresión de algunos ejemplares para su preservación en los archivos y bibliotecas de mayor significación en Yucatán.
El alcance de Utopía y Letras dependerá del equipo de trabajo que se reúna alrededor de ella que, en este primer número, ha demostrado su compromiso con proporcionarnos un producto de calidad. Por otra parte, el respaldo institucional jugará un papel determinante en el camino a seguir, esto también debe estar garantizado en aras del cumplimiento de las renovadas políticas educativas en el país.
Deseamos larga vida a esta Utopía y Letras. Revista de Investigación Educativa. Al Dr. Hilario Vélez Merino, Director General de Desarrollo Educativo y Gestión Regional; a la Mtra. Arline Bojórquez, Directora de la Revista; al historiador Cristóbal León Campos, Editor, y a todas las personas que conforman el Comité Editorial, les deseamos éxito en este eslabón del Renacimiento Pedagógico de Yucatán.







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