Verdades inobjetables

He leído, complacido, el comentario “Derechos y Manifestaciones”, que nos hace nuestra Directora con un acertado juicio de la situación actual que vivimos, consecuencia del problema base de los grandes y peligrosísimos momentos que vivimos todos al borde de un holocausto, fenómenos que, de solo pensarlo, se activan nuestras neuronas en empeño baldío por frenar tanta posible desgracia. Ella afirma “…algo se está acabando, y no lo vamos a entender del todo hasta dentro de un par de décadas. Pero se siente, se percibe claramente: como si el mundo –o al menos un tipo de mundo-estuviera dando sus últimos respiros”. Soy convencido que no lo afirmó dejada llevar por un momento de ofuscación, sino por su íntimo convencimiento.

Cuando terminé de leer el comentario referido una fuerza interior me obligó casi instantáneamente a sentarme ante el teclado y, con el permiso de la compañera Verónica, agregar algunos elementos que me parecen necesarios: el monstruo fue un parto anómalo de la humanidad. Si usted se detiene a buscar en su historia clínica, comprobará casi inmediatamente, que el monstruo, al dar sus primeros pasos, lo hizo con total seguridad y no de forma insegura como es habitual en seres normales. Muy pronto se dedicó a exterminar a sus padres fundadores, matando y robándoles territorios; siempre, decía, que era para hacer grande y poderosa a su madre.

En su trayecto criminal fue culpable de grandes desgracias causadas a los pueblos, sobre todo a aquellos llamados del tercer mundo, por ser los más débiles. Así las cosas llegó a extremos insospechados: robo de enormes territorios, como los del hermano México; guerras por doquier “para salvar los derechos humanos y la democracia”; injerencia en asuntos internos de otros países; apropiación forzosa  de recursos naturales como oro y minerales preciosos; implantar a su antojo gobiernos dóciles mediante golpes de Estado; rodear al mundo de bases militares; detonar dos bombas atómicas sobre Japón –Hiroshima y Nagasaki- con el tenebroso saldo de mil 200 y 40 mil muertos respectivamente. Fue como un anuncio al mundo de lo que era capaz para lograr su supremacía.

Y ahora el imperio se despoja de su ropaje definitivamente, para dejar ver, sin sonrojo alguno, todo su pecaminoso cuerpo manchado de sangre ajena ya putrefacta: detrás de bambalinas dirigiendo todas y cada una de las acciones que Israel cometió, y comete, contra el humilde pueblo palestino e, insólitamente, el monstruo actual y emperador de turno, le dice al mundo su aspiración de crear un centro de esparcimiento y lujo sobre las ruinas de Gaza. ¡No se concibe tamaño cinismo! u otro calificativo que no logro encontrar, porque todos me parecen débiles para definir tanta villanía.

Y ahora, este animal quiere echar leña a la candela en el conflicto Israel-Irán que nos puede traer consecuencias nefastas para la humanidad. ¿Cómo? Pues bombardeando a Irán  para salvaguardar al asesino presidente de Israel que, como todo el mundo sabe, es su cancerbero predilecto y gendarme de los grandes intereses yanquis en medio oriente. Y todo ello guiados por el más repugnante egoísmo. Sí, repito, egoísmo, que en mi modesta opinión fue, y sigue siendo, la causa fundamental de tanto sufrimiento humano.  

Quien no lo crea piense que usted, en nombre de todo el mundo pobre, le solicita a Elon Musk su cooperación con unos cuantos millones de dólares para paliar un poco el hambre en el mundo. Recibirá un NO rotundo, aunque si acaso, le entregará unas cuantas monedas para su regreso a casa en taxi. Claro, respeto su inteligencia, porque usted llegará a la misma conclusión que yo: es que Musk representa el egoísmo humano y su fortuna la ha hecho, precisamente, sobre la espalda del mundo pobre y ahora no está dispuesto a donar lo que el mismo le robó.

Ya voy terminando. Usted me dirá con toda la razón: bueno Blanco, ¿y ahora que hacemos para impedir la gran desgracia? La respuesta se la dejo a nuestro Maestro Mayor, José Martí, porque siempre será mucho más atinada que la mía: Los pueblos, como las bestias, no son bellos cuando, bien trajeados y rollizos, sirven de cabalgadura al amo burlón, sino cuando de un vuelco altivo desensillan al amo.

Es originario de la La Habana, Cuba, con 48 años de experiencia en los medios de comunicación, fundamentalmente en la radio. Periodista, escritor, analista de programación, asesor de primer nivel, director de programas, entre otros. Es colaborador habitual del Portal de la Radio Cubana, y antes del periódico Tribuna de La Habana. Ha recibido diversas distinciones, entre ellas, la Medalla “Félix Elmuza” de la UPEC (Unión de Periodistas de Cuba); Medalla “Raúl Gómez García” del Ministerio de Cultura de Cuba; Premio Ramal de Periodismo Radial por la Obra de la Vida en la Radio “Juan Emilio Friguls”; Reconocimiento al Mérito Periodístico por sus aportes al Periodismo radial y la Excelencia del Trabajo Realizado; Sellos conmemorativos de 60 Aniversario de la UPEC y 85 Aniversario de la Radio Cubana. Por otra parte, a solicitud del ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión), ejerció funciones de Jurado Nacional del Festival Nacional de la Radio, a cargo de las actividades de propaganda y programas informativos, durante ocho años consecutivos. De manera autodidacta y con el apoyo de prestigiosas figuras logrado un considerable conocimiento de la Comunicación Social. Igualmente, diseñó metodologías que han sido implantadas en el Sistema Nacional de la Radio cubana. Por otra parte, es autor de tres libros: “Los programas informativos en la Radio”; “La Radio, Arte, Técnica y Magia” y “Una Mirada a las Tinieblas”; este último aprobado y en proceso para su publicación. Además, ha impartido cursos y talleres a periodistas del Sistema Nacional de la Radio en Cuba.