Oberto Airaudi (1950-2013) fue quien concibió los nueve templos hermosamente tallados en roca sólida a 30 metros bajo tierra y los denominó Damanhur, que significa Ciudad de Luz en egipcio antiguo, así lo publicó José Flores Muñoz.
Realizó este magnífico subterráneo, profusamente decorado, basándose en visiones que tuvo desde su niñez. El sitio es un gran laberinto con imágenes y esculturas. Su objetivo fue crear un espacio sagrado dentro del ajetreado mundo moderno que pudiera recordar a la gente sobre su pasado y darles esperanza para el futuro.
Desde agosto de 1978, Airaudi, quien fue pintor y curandero, junto con un grupo de voluntarios, conocidos como los miembros de la Federación de Damanhur, trabajaron arduamente en turnos de cuatro horas para crear lo que él consideró como los Templos de la Humanidad. Airaudi cambió su nombre por el de Falco Tarasscose.

Estos recintos, que ellos consideraban sagrados, están ubicados bajo la superficie de los Alpes del norte de Italia, en la región de Piamonte, a unos 48 kilómetros de Turín, y se han convertido en el centro de meditación de varios grupos espirituales.
Sobre las paredes de los numerosos túneles y salas hay hermosos murales pintados que describen la historia de la humanidad. Recientemente, las autoridades italianas que visitaron los nueve templos los nombraron la Octava Maravilla del Mundo.
En una de las muchas salas circulares hay una columna tallada, representando a un hombre y una mujer desnudos, y que soporta el techo de vidrio pintado; mide 8 metros de diámetro y 8 metros de alto, concluye Flores Muñoz.
Otras fuentes digitales señalan que, en 1978, una comunidad incipiente de 28 personas comenzó a excavar clandestinamente en los Alpes italianos y su propósito fue construir el templo subterráneo más grande del mundo.

Efectivamente, para cuando terminaron años después, lo que habían hecho era monumental e impactante. Nueve templos ornamentados, en cinco niveles diferentes, unidos por cientos de metros de conductos construidos como un libro tridimensional que narra la historia de la humanidad a través de todo tipo de manifestaciones artísticas.
En 2010 el Guinness World Record lo registró como el templo subterráneo más grande del mundo. Barys Elleboro dijo que el centro histórico de Damanhur es como una fantasía convertida en una realidad y también es la capital de la federación internacional con cinco comunidades con mil 500 personas en todo el planeta. Elleboro nació en Damanhur y hoy día es su embajador.
En la actualidad, los damanhurianos, como se conoce a sus miembros, se distinguen por sus innovadoras prácticas en campos como la agricultura y la gestión ambiental con una economía propia que les permite vivir de manera autónoma y sostenible. Además, practican la exploración espiritual mientras trabajan por un cambio positivo en el mundo, guiados por principios de solidaridad, innovación y respeto a la naturaleza.









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