La historia dice que para los ancianos y los chamanes de las culturas indígenas, que viven a lo largo y ancho del continente americano, el Dios del Tiempo creó el sol y la luna, y con ellos nacieron el águila y el cóndor, su unión se celebró de tal forma por los dioses que les dieron a la América por hogar
Abya Yala
Recuerdo mi casa de niña siempre llena de música. Todos, tanto mis Tatas como mis padres, eran fanáticos de la buena música, variados estilos, pero siempre se escuchaba algo bueno. Conchita era fan de los tangos, entre otras melodías que ponía sin cesar, escogía especialmente a Carlos Gardel y se la podía ver, a veces, bailando tango entre los quehaceres de la casa. Mi Mamayita cantaba —con muy buena voz, por cierto, y con su canario parado en la cabeza—, algunas áreas de opereta o alguna porción de ópera en italiano que le encantaba; y no se diga mi apá, quien era fan desde Glenn Miller y George Gershwin, hasta Beethoven y Bach. O sea, en casa no había ninguna diferencia, entre escuchar música en diferentes idiomas o en hablar español e inglés. Mi papá había decidido sólo hablarme en inglés, convencido de que ese idioma me iba ayudar a ser alguien de éxito en la vida —Sí, en verdad, era bastante pro gringo—, en fin, yo jugaba de arriba para abajo, en el idioma que fuera.
Ustedes, mis queridos lectores, no lo saben, pero yo nací en una vecindad de quinto patio de la Ciudad de México y crecí al lado del bosque de Chapultepec, viví una linda infancia, sin saber que había otros países por ahí. En casa no había ni coche ni tele, pero cada fin de semana íbamos en camión a museos —de los que eran gratuitos—, o subíamos a las montañas con mis padres alpinistas y llegábamos hasta arriba para poder tocar el cielo en los volcanes. Nada detenía a mis padres en su deseo de estar cerquita de Dios. Era sensacional, aunque extremadamente cansado, pero papá Raúl decía que el espíritu se fortalece fortaleciendo las piernas, la mente y el corazón, y eso significaba caminar hasta desfallecer y dar ese paso de más para legitimar la fortaleza de nuestro espíritu.
Eran tiempos muy difíciles de nuestro México; la revolución, la segunda guerra mundial, la Gran Depresión gringa, lo convertía en un México angustiante, difícil, de arduas realidades, y con espacios de paz tan reducidos que parecía que nunca iba a lograrse un bienestar y sin embargo, era un México pujante en el que manteníamos una fuerte esperanza de que, si lo luchabas, verías que había algo bueno adelante. Yo era tan chica que ni imaginaba que tan grande era el mundo. Para mí era simplemente bello, estudiaba, jugaba, hacia las tareas de la casa y los fines de semana, veía a Dios de cerquita. Y entonces, llegó la Geografía y la Historia y empecé a entender que mi pedacito de mundo era realmente muy chiquito, que había mucho más alrededor mío. Después vinieron la secundaria, la prepa, y en mis “quince”, pudimos viajar. Mi papá había logrado, con un gran esfuerzo personal, ascender en sus empleos, para nuestro bien, esto sucedía ya, en una época en que, en México se reconocía el trabajo arduo y se otorgaban merecimientos al esfuerzo que traían de la mano logros y mejores finanzas. Sí, nos pudimos ir, en vez de fiesta, a Nueva York
Ya arriba de ese avión, me di cuenta clara que había otros estados y otros países, que había fronteras y que había que sacar un pasaporte si querías seguir conociendo el mundo, visas, y en aquellas épocas aprendí que te tenían que vacunar para veinte cosas, si querías cambiar de pedacito de tierra, y fue en Detroit —donde se quedó para trabajar un tiempo—, que don Raúl, me repitió Recuerda: No hay limitaciones para la mente, excepto las que nosotros le permitamos. O sea, las fronteras para él, y luego para mí, eran una raya en un mapamundi, que hacían que aprendieras muchos nuevos nombres y mucha historia, pero nada más. No había limites, si podías caminar hacia el cielo de una montaña.
La profecía reitera que un día ya pronto, el águila del norte, y el cóndor del sur volarán juntos nuevamente
Tiempo después, estudiando medicina, llegó a mis manos La profecía del águila y el cóndor. Por si no la conocen, me voy a permitir compartirles una de las historias más bellas que he leído en mi vida, y que me impactó hasta el tope de mis emociones cuando la vi tallada en las piedras de la pirámide principal de Mayapán, 20 años después. Aquí va…

“Se dice que, en el principio, el Dios del Tiempo creó el sol y la luna, y con ellos nacieron el águila y el cóndor, y con tal fuerza se unieron que dieron origen al quetzal”
La profecía relata, que «al principio de la vida humana todos los seres humanos formaban un sólo grupo, que con el paso del tiempo se fue dividiendo en dos. Cada grupo siguió un camino muy diferente en su desarrollo. La gente del Águila era sumamente intelectual y se orientó hacia las ciencias y caminó hacia el norte. La gente del Cóndor era fuertemente intuitiva y enfocó su vida en armonizarse con la naturaleza y se fue hacia el sur. Y después de la división, aparecieron las profecías, que buscaron enseñar a las naciones los caminos para su liberación y unificación. Una de estas, habla del día en que la unión de las lágrimas que broten desde los corazones del águila y del cóndor sanarán las heridas y fortificarán los espíritus, los cuerpos y las mentes de los pueblos originales y entonces los guerreros de la luz repelerán las espadas de los enemigos y darán término a la opresión, la explotación y la injusticia en nombre de la libertad y será cuando el águila y el cóndor volarán juntos nuevamente en el centro del mundo, y se les unirá el quetzal como lazo de unión indisoluble y se convertirán en la senda de paz, de sanación y de equilibrio de la América toda”[1]
Para los ancianos y los chamanes, estamos entrando en el ciclo del quinto Pachakuti —un Pachakuti es un ciclo de 500 años—, y es ahora que ocurrirá la gran reunión entre la gente que es del Águila y la gente que es del Cóndor, la gente del Águila, ya habrá desarrollado un alto sentido de la estética y de sus habilidades cognitivas. Su capacidad para diseñar y construir será sorprendente. Alcanzará el cenit en los conocimientos científicos y tecnológicos, y el enorme despliegue de sus habilidades creará milagros tecnológicos tan asombrosos, que expandirán sus mentes y generarán una inmensa riqueza material para los líderes de su grupo. Sin embargo, un vacío espiritual cercará sus vidas y su existencia peligrará.
Los j-menes saben que la gente del Cóndor, será la gente del corazón, del espíritu, de los sentidos y de una profunda conexión con el mundo natural, desarrollará sus habilidades intuitivas, y alcanzará un cenit poderoso en la sabiduría de sus antepasados. Conocerá con claridad los ciclos de la tierra y será capaz de relacionarse con los espíritus del reino animal y vegetal. Sin embargo, no sabrá cómo desenvolverse satisfactoriamente en el mundo material del águila con quien se sentirá en franca desventaja. Ese será su mayor riesgo. La incapacidad de interactuar con el mundo material y esto pondrá en peligro su existencia.
Sin embargo, la profecía recuerda que ambos grupos proceden de un origen común y deben integrar sus conocimientos para enriquecerse mutuamente. Si el águila y el cóndor vuelan juntos otra vez, ala con ala, el mundo encontrará de nuevo su equilibrio. De esta reunión emergerá una nueva conciencia en el ser humano, que honrará a la gente del Águila por sus admirables logros en el campo racional, y honrará a la gente del Cóndor por su profunda sabiduría del corazón. Deberán según la profecía desaparecer las fronteras y las divisiones.
Por eso, escuchemos atentamente en el norte al abuelo lakota Wallace Blake Elk, desde la tierra de las águilas quien nos ha anunciado que: La purificación vendrá. La Gran Madre nos acunará en sus brazos y secará nuestras lágrimas, y el Gran Padre caminará entre nosotros. Será esta generación de todos vosotros, la que lo hará posible, y el círculo roto de nuestros pueblos se formará de nuevo.
Entonces hagamos círculo con los j-menes mayas, quienes han orado a Balam Quitzé y a los guardianes del fuego, que son los cuatros jaguares de la raza roja o raza indígena. Ellos también han respetado a Balam Akab, y a los guardianes de la tierra y de la raza negra, a Majakutaj Balam, guardián del viento y de la raza blanca y a Iqui Balam, guardián del agua y de la raza amarilla, y durante la noche, reunamos a los Hopis, Mayas, Lakotas y Toltecas, e intercambiemos pensamientos y elementos rituales con los Mamas, Tewala, Jaibanas, Arhuacos, Tules, Nasas, Emberas, Desanos, Incas, Arzarios, Kofanes y sentémonos con los miembros de los otros 77 pueblos en la tierra de los Muiscas, y usemos hojas de coca sagrada, de yagé y de ambil para hacer rituales y para mantener la energía, pues el mensaje emitido hace cinco siglos por nuestro abuelo Ataw-Allipak, el último Inca, es un mandato para estos tiempos, y en él nos dice: Que todos ustedes los águilas del Norte, y todos nosotros, los cóndores del Sur, que somos los llamados, nos reunamos, para hacer que este gran tiempo anunciado sea de sanación, paz y reconciliación.
Esta historia más que leyenda —entre otras cosas en mi cuerpo energético—, me ha permitido acercarme a la gente, desde los de hasta arriba, hasta los de hasta abajo, sin límites, sin reservas y con una gran sensación de igualdad, sensación que hace que se unan mi águila intelectual y mi cóndor espiritual, que habiéndome vuelto rebelde y contestataria, me permiten tratar con el mismo respeto a todas y todos, aunque estén encumbrados, y entonces me siento a gusto con quien sea, en la lengua que sea, sin que vea las fronteras.
Para despedirme y tornear lo que la palabra Fronteras implica en mi vida, quiero citar a Eduardo Galeano:
“En 1492, los nativos descubrieron que eran indios, descubrieron que vivían en América, descubrieron que estaban desnudos, descubrieron que existía el pecado, descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo, y que ese dios había inventado la culpa y el vestido y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja.”
Me deja claro, que cuando se establecieron las primeras fronteras históricas, y se empezaron a marcar las divisiones geográficas, éstas separaron a “los unos” de “los otros” y convirtieron a los fuertes y poderosos en “amos” de los que en algún momento perdieron las batallas y fueron sometidos, y así ha seguido por los siglos de los siglos. Mucho tiempo de reflexión en mi adolescencia me llevó a tratar de entender todo el dolor que han vivido los pueblos de todo el mundo, y muchos años más, 57 más o menos, me ha llevado luchar desde mi trinchera, para hacer, hasta donde yo pueda, un esfuerzo para eliminar las fronteras físicas y mentales que la gente pone para abusar de “el otro”. Entender que luchar contra la Otredad es luchar contra la causa de cientos de miles de desgracias, ha sido y es el faro que me guía en mis acciones y donde pongo mi mejor esfuerzo. Cierro de la mano de la Santa Teresa de Calcuta, quien dijo sabiamente No esperes a los dirigentes; hazlo solo, de persona a persona, sin limites, sin fronteras. Empieza ya, es tu país, es tu familia, Eres tú. Si quieres opinar, te espero en el WhatsApp 9992 71 38 92 o en chivizenteno@hotmail.com
[1] http://losguardianesdelatierra.webgarden.es//chamanismo-in… *Diversidad Cultural Indígena Latinoamericana








Hola, amigas y amigos Lectambulos ha, Estado batallando por reparar el espacio de opiniones y parece que ahora, si ya funciona…
Les agradezco su paciencia y más les agradeceré sus comentarios…
Somos un grupo que con gran alegría comparte su visión de la vida y en este caso de él tema Fronteras… Espero con gusto sus opiniones
Hermosa y transportadora reflexión sobre las fronteras de la vida y no menos inquietante conclusión de que todos los paraísos e infiernos están en nuestra mente.
Delicioso relato sobre la niña que fué la autora y que sigue siendo.
Como les comente… Este espacio ha estado medio enfermito, así que me voy a permitir agregar comentarios que recibí en el WhatsApp ante la circunstancia.. Y que anhelo compartir con los lectores de este blog
Nancy Ayora
Me encantó tu artículo para lectambulos, entiendo q estamos en espera del quetzal q somos nosotros.
Ansió ese equilibrio en el mundo, está en mí, desde q recuerdo.
Te dejé 5 estrellas y sabes q me gusta mucho esa mezcla de tu vida personal, q escoges muy bien para la ocasión. Por cierto, ambas especies el cóndor andino y el águila calva se encuentran en peligro de extinción.?
Leí tu artículo en Lectambulos. Realmente vives la vida que estás describiendo: tratas a todos con el mismo respeto y te sientes cómodo independientemente del idioma y sin ver diferencias. He sido testigo de eso siempre que estoy contigo.
Pedro Muñoz
Uuufff casi me haces llorar mi querida Chivis, todo ese amor al que haces referencia es recíproco. Te cuento que e leído 3 veces tu artículo y es tan completo y complejo que aún no tengo claro cuál debe ser mi comentario. Pero te lo voy a dar, cuando lo digiera plenamente. Te amo con todo mi corazón. El amor siempre es bueno
Leí tu artículo en Lectambulos. Realmente vives la vida que estás describiendo: tratas a todos con el mismo respeto y te sientes cómodo independientemente del idioma y sin ver diferencias. He sido testigo de eso siempre que estoy contigo.
Les he dado lectura a todos !!!Y estoy emocionado !!!Porqué cada que le doy lectura te conozco mas !!!Ya no recordaba que en lugar de fiesta de quince años te fuiste a New York !!!Y así más anécdotas que las redactas muy bien y amena la lectura !!!!Con una excelente dicccion e impecable ortografía y con consignaciones perfectas de palabras !!!
Sylvia ojalá ésta historia permaneciera grabada en nuestras mentes para tratar de igual forma al que está en lo más alto como al que está abajo (en todos los aspectos) y que las profecías se cumplan para que nuevamente se junten el águila y el cóndor para lograr un equilibrio.A propósito gracias por revivir el recuerdo de cuando me invitabas a comer con tus TATAS por Chapultepec era para mi tan grato ver la ejemplar pareja, nunca lo olvidaré, felicidades amiga,te quiero mucho.
Interesante sinergia entre la realidad y la ficción. La realidad del relato de los tiempos vividos en la región más transparente y la ficción de los mitos de los tiempos. Tu relato revela esa personalidad siempre la misma y siempre cambiante. Es un gusto leerte. Abrazos cariñosos.
“Estupendo Dra. Otra lección de historia, mitología y sabiduría de nuestros pueblos originarios. Quizás esta pandemia es parte de la profecía y logremos borrar fronteras y ser un solo corazón “
Hermanita querida, tu artículo como siempre bello completo e interesante.
Me encantó como describes tu infancia y el aprendizaje que tus papis y abus te dejaron
La leyenda del Cóndor y el Águila interesante y muy didáctica, en espera de su unión para el bien de la humanidad, que bueno que tu has logrado encontrar esa equidad y me consta el apoyo que das
Como siempre FELICIDADES
Tu artículo tiene magia, lleva al lector por pasos que me ubicaron en etapas de mi vida y luego sin saber cómo, transmites un mensaje actual. Escribes con pasión, amor y utilizas buena técnica de comunicación. Te felicito, eres buena escritora, ojalá pudieras mostrar un libro completo de tus sueños y tus vivencias, tal vez mezclándola con fantasia y tu magia. Tus lectores deben seguirte con mucho gusto. Espero volver a leer el pròximo.
Querida Sylvia como siempre es un deleite leer lo que escribes. Me gusta que nos compartas esos momentos felices de tu infancia que conectas con la realidad actual. En el fondo muchos conservamos ese espíritu infantil que no reconoce fronteras. Te felicito, nunca decepcionas a tus lectores.
Chivis que narrativa, me encantó y pude imaginarte en todo momento.
Realmente cautivas y haces muy placentera la publicación.
Gracias, por todo lo que transmites y me haces sentir.
#FelizDiaDelAmorYLaAmistad