El verano me enseñó que la felicidad está en el aquí y el ahora, cuando no tenía dinero y me comía un bocadillo mojada en la playa.

Hoy decidí ordenar mis papeles. No tenía en cuenta que también ellos habían sufrido la pandemia...

Como el movimiento de las configuraciones astrales, el ritmo de las estaciones, de los ciclones, la revolución es un movimiento cíclico que se produce con un ritmo conocido y reconocido.

La revolución maya permitió medio siglo de independencia y autodeterminación, estableciendo gobierno en un territorio con ejército y religión propios, con relaciones diplomáticas y de comercio con la colonia británica.

Ante las circunstancias opresivas de la realidad social, de carácter estamental y corporativo que fueron las colonias americanas del imperio español, los criollos por una parte y los indígenas y mestizos por otra, desarrollaron un pensamiento propio, americano, cuyos tópicos acusan en modo acorde a sus visiones del mundo, la necesidad de hallar motivos de dignidad y significados para fundamentar sus identidades sociales.

La paz no se consigue con una actitud pasiva, sino por el contrario, requieren de muchísimo esfuerzo y trabajo para, por una parte, se generen espacios de paz y, por otra, para que estos espacios de paz tejan redes, vínculos entre sí.

Se me escapa de las manos el discurso, se derrama, se evapora. He de obviar la coherencia, mirarla de soslayo, si pretendo tocar el hueso.

Es interesante la paradoja que esta situación implica: el encierro resultado de un privilegio y la esclavitud laboral que nos obliga a salir, lo que nos lleva a reflexionar sobre los diferentes muros físicos y sociales que nos aprisionan.

Cada palabra que alienta este escrito es sólo para dejar constancia de dónde estamos, dejar entrever en el sueño de las noches largas que avecinan las tristezas, significa también el acto de desamor con el origen, con la tierra y con la energía de nuestro universo.