Miradas de género a la Covid-19: el Informe de Oxfam

En este número que Lectámbulos dedica a los “Feminismos”, examino cómo OXFAM empleó la perspectiva de género en El virus de la desigualdad[1] para argumentar que la globalización neoliberal creó las condiciones para que la pandemia multiplicara las desigualdades en el planeta. Con la mira puesta en las clases, el género y las razas, a los niveles del mundo, las regiones, los países, las comunidades y las personas, siempre en sus contextos históricos y sociales concretos, OXFAM vivificó las desigualdades que la Covid-19 potenció en los estratos de menores y medianos ingresos, en las personas más discriminadas por ser mujeres, negros, aborígenes, por pertenecer a comunidades oprimidas o por ser migrantes. Usó el concepto de “interseccionalidad” (intersectionality) de Kimberlé Crenshaw, para profundizar en cómo las relaciones de poder crean las injusticias sociales que se superponen y refuerzan entre sí, creando barreras que impiden alcanzar la igualdad en los ingresos, los empleos, el acceso a la educación, la salud y la alimentación.

La impronta del enfoque de género aparece desde el título, El virus de la desigualdad. Uniendo (bringing together) a un mundo despedazado por el coronavirus a través de una economía (fair) justa y sustentable, que está imbuido de un compromiso ético que frisa con un bienvenido “activismo académico”, al investigar las discriminaciones resultantes de la Covid-19 que imponen nuevos obstáculos para construir sociedades justas. OXFAM combinó varios métodos y fuentes en sus análisis: estudió 420 documentos, incluidos los estudios de caso, que dieron “caras” a sus hallazgos; aplicó una encuesta a 295 economistas de 79 países y convocó a decenas de expertos, quienes aseguraron que el Informe tuviera una orientación multidisciplinaria e internacional

Según OXFAM, la pandemia incrementó simultáneamente las desigualdades en todos los países, por primera vez desde que se registran las informaciones, porque visibilizó la fragilidad colectiva y la incapacidad de las economías desiguales para servir a todos, y   mostró la importancia de las acciones gubernamentales para proteger la salud y la vida.  Subraya que ciertas “políticas transformadoras”, inimaginables antes de la crisis, demostraron que pueden implementarse para crear un mundo con más igualdad y sustentabilidad.

Las políticas neoliberales provocaron que la Covid-19 potenciara las desigualdades: las ganancias que obtuvieron los 10 multimillonarios más ricos hubieran bastado para prevenir que cualquier persona en el mundo cayera en la pobreza a causa de la pandemia y para costear que toda la humanidad recibiera las vacunas. 

Globalmente, las mujeres continuaron sobre representadas en los sectores económicos más golpeados por la pandemia, lo que implica que 112 millones de estas trabajadoras podrían perder sus empleos. Más de la mitad de los encuestados por OXFAM considera que las desigualdades de género se incrementarán, mientras que más de las dos terceras partes de ellos estima que lo mismo sucederá con las desigualdades de raza.

En los países de menores ingresos, el 92% de las mujeres trabaja en actividades inseguras, peligrosas y carentes de los beneficios de la seguridad social. Ellas son la mayoría de quienes laboran brindando cuidados, cifra que creció exponencialmente al incrementarse los enfermos.

Según OXFAM, el virus obligó a reflexionar sobre las políticas de empleos e ingresos que generan desigualdades, algo inconcebible anteriormente. Expone las bajas retribuciones de las actividades que son socialmente imprescindibles, como las enfermeras, los transportistas, los empleados de los mercados, en oposición a los astronómicos ingresos de las profesiones que no son esenciales para la vida, como las de los gerentes y los abogados de las corporaciones.

OXFAM aportó un toque de esperanza para el futuro al proponer cinco pasos para lograr un mundo mejor, que despliegue una economía justa y sostenible, que contribuya a eliminar la pobreza.

El primero, aboga para que los gobiernos no retornen a los niveles previos a la crisis, sino que formulen metas que reduzcan sosteniblemente las desigualdades para crear un mundo justo. 

En segundo lugar, insta a que los gobiernos rechacen las brutales medidas de austeridad que generan desigualdades en los ingresos, el género y la raza, e inviertan en programas de salud, educación, cuidados y servicios públicos universales y gratuitos, que son los fundamentos para reducir las discriminaciones.

El tercer paso reclama que los negocios prioricen el bienestar de todos, en vez de perseguir ganancias para unos pocos. La pandemia enseñó que, para liquidar la pobreza, hay que garantizar ingresos convincentes para todos, seguridad en el empleo, derechos laborales, así como licencias por enfermedad y para cuidar a los niños y a los ancianos. El encierro disparó las labores de cuidados no retribuidas desempeñadas por mujeres, quienes incrementaron sus ansiedades, depresiones y enfermedades. Cuando los gobiernos dejen de considerar que el trabajo retribuido es sólo el que pertenece al mercado, y reconozcan el valor de las labores hogareñas, tendrán la obligación de otorgarles apoyo institucional para reducir estas jornadas y redistribuirlas.

La cuarta medida propone instaurar impuestos progresivos a los más ricos para recuperarse de la crisis con equidad. Si se implantare un impuesto a las corporaciones por las ganancias que lograron en exceso durante la pandemia, se generaría sumas que pudieren proveer protección por desempleo, así como apoyar financieramente a los infantes y a los ancianos en los países más pobres.

El quinto paso insta a que los gobiernos apliquen acciones mancomunadas para crear un medio ambiente seguro, ya que la pandemia mostró que los daños al clima afectaron a las comunidades más pobres, y, dentro de ellas, a las mujeres.

OXFAM demostró la valía de la perspectiva de género para estudiar los múltiples efectos de la Covid-19 en todos los ámbitos de la vida, con especial énfasis para comprender su alcance en las clases, el género y la raza. Constituye, por tanto, una invitación a emplearlo en todas las ciencias, y no sólo las sociales.


[1] “The Inequality Virus”, Bringing together a world torn apart by corona virus through a fair, just and sustainable economy. Oxfam Briefing Paper, January, 2021.  https://assets.oxfamamerica.org/media/documents/The-Inequality-Virus-English.pdf

Marta Núñez Sarmiento (Cuba, 1946) Es socióloga y profesora titular y consultante de la Universidad de La Habana, de donde se retiró recientemente. Investiga cómo influye el empleo femenino en las relaciones de género en Cuba, así como las relaciones Cuba-EEUU. Es Máster en Sociología (Facultad de Ciencias sociales –FLACSO-, Santiago de Chile, 1971) y Doctora en Ciencias Económicas (Academia de Ciencias de la URSS, Moscú, 1983). Fue profesora invitada en universidades de República Dominicana, Suiza, Suecia, Estados Unidos, Canadá, España y Argentina. Imparte la asignatura “Género, raza y desigualdades” a estudiantes norteamericanos matriculados en el Programa Cuba del Consorcio de estudios avanzados en el exterior (C.A.S.A.) en La Habana. Imparte conferencias sobre “Relaciones de género en Cuba” a estudiantes universitarios norteamericanos durante sus estancias en Cuba. Ha sido consultora de género para agencias de Naciones Unidas (1988-2015), para la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional (CIDA) (2007-2009), para la Asociación de Estados del Caribe (1999) y para ONGs. Es fundadora de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana (1991) y del Casablanca Dream Group integrado por académicas feministas de países del Sur (2007). Fue experta del Consejo de Ayuda Económica (CAME) (Moscú 1978-1983) y consejera en la Embajada de Cuba en la Federación Rusa (1993-1997). Fue profesora invitada del David Rockefeller Center for Latin American Studies de Harvard (2010). Ha publicado en libros y revistas científicas de EEUU, Cuba, Canadá y otros países. Escribió la columna “Metodología de los por qué” en Unicornio de POR ESTO! (2018-junio 2020) Publicó el libro Yo sola me represento (2011). Ostenta la Orden por el Conjunto de su Obra Científica otorgada por el Rector de la Universidad de La Habana. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Agosto de 2020