¿Cómo nuestras hijas e hijos podrían reconocer la opresión sino la señalamos desde el principio?

Larga y accidentada es la historia de la relación de las mujeres y la masonería que considero es muy importante conocer por la trascendencia que tuvo y que aún podría tener en la lucha por una sociedad más justa e igualitaria.

En su gran mayoría las mujeres latinoamericanas vivimos bajo regímenes patriarcales capitalistas que han originado profundos niveles de desigualdad social, explotación, e injusticia social, donde somos nosotras quienes más sufrimos pobreza, discriminación y violencia.

Toda expresión humana se puede analizar con perspectiva de género y aunque no soy artista ni mucho menos estudiosa del arte, hace varias décadas que me coloque los lentes violetas. Es imposible que yo deje de mirar el mundo, todos los días y en todos los espacios, con dicha perspectiva.

¿Sobre cuántos golpes de estado no hemos leído o visto? ¿Cuántas marchas pidiendo justicia a los gobernantes ha habido? Las mujeres han sido en innumerables ocasiones los protagonistas de estos reclamos, como sucedió en la obra Fuenteovejuna, mujeres que se hacen una para luchar contra el comendador y deje de violentarlas.

Los territorios, como los cuerpos femeninos, también han sido despojados de decisión y protección, como vemos en la lucha de los pueblos indígenas por la defensa de sus territorios ancestrales y los ecosistemas que han dado vida y salud a sus comunidades por generaciones. Así es como entendemos una de las famosas frases de este movimiento Ni la tierra, ni las mujeres, somos territorio de conquista.