Toda expresión humana se puede analizar con perspectiva de género y aunque no soy artista ni mucho menos estudiosa del arte, hace varias décadas que me coloque los lentes violetas. Es imposible que yo deje de mirar el mundo, todos los días y en todos los espacios, con dicha perspectiva.

¿Sobre cuántos golpes de estado no hemos leído o visto? ¿Cuántas marchas pidiendo justicia a los gobernantes ha habido? Las mujeres han sido en innumerables ocasiones los protagonistas de estos reclamos, como sucedió en la obra Fuenteovejuna, mujeres que se hacen una para luchar contra el comendador y deje de violentarlas.

Los territorios, como los cuerpos femeninos, también han sido despojados de decisión y protección, como vemos en la lucha de los pueblos indígenas por la defensa de sus territorios ancestrales y los ecosistemas que han dado vida y salud a sus comunidades por generaciones. Así es como entendemos una de las famosas frases de este movimiento Ni la tierra, ni las mujeres, somos territorio de conquista.

El sufragio femenino comparte tronco común con el movimiento feminista por preocuparse ambos de hacer visible a las mujeres en la sociedad.

La palabra feminismo se asocia a las mujeres, resulta una ideología, un movimiento político, cultural y económico que lucha por la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres. Es una actitud ante la vida que nos permite identificar y comprender las brechas existentes en las sociedades que colocan aun en desventaja social, a una gran parte del sexo femenino respecto al masculino.

OXFAM empleó la perspectiva de género en El virus de la desigualdad[1] para argumentar que la globalización neoliberal creó las condiciones para que la pandemia multiplicara las desigualdades en el planeta.

Para comprender la trascendencia del legado de Rita Cetina (1846-1908) y de sus compañeras, y colegas que participaron en la revista literaria La Siempreviva, hay que considerar dos aspectos de su obra: su participación en el movimiento de “emancipación” de las mujeres y su aportación en la construcción de la Patria.

Me reconozco hija de todas aquellas que labraron el camino a golpe de amor al oficio. Mujeres de teatro. Ese oficio que, a veces, hoy se cotiza caro.