Queridos lectámbulos:
Esta décima edición la denominamos Elecciones y más, puesto que durante este año las elecciones están marcando el futuro de América Latina, así como otras consultas importantes en materia de reformas constitucionales como en el caso de Cuba, y porque la elección desde su más simple acepción está inmersa en nuestras vidas y, ahora, más que nunca, se ha hecho presente en la decisión de salir de casa, de usar cubre bocas, de viajar y de vacunarnos.
Una de las características y virtudes del ser humano es el libre albedrío, nuestro derecho a elegir y tomar decisiones. Es el punto de partida para la libertad que tanto añoramos y defendemos. Sin embargo, esta capacidad de elección muchas veces se ve limitada por las opciones que tenemos al alcance y está determinada por nuestro entorno, pero aun así tenemos un margen de decisión.
Hoy, en México, estamos rumbo a las elecciones intermedias el 6 de junio, las más grandes de la historia del país, en las que se juegan 120, 292 cargos de elección popular, entre los que se encuentran 500 puestos en la Cámara de Diputados y 15 gubernaturas, además de alcaldías y diputaciones locales, en un clima verdaderamente violento.
En cinco meses de campaña han ejecutado a 88 políticos, entre estos 34 candidatos, a plena luz del día y con total impunidad. Vimos, la aparición de nuevos partidos, algunos relacionados con el poder en turno, pero que diversificó la oferta electoral; esto dio pie a candidaturas ciudadanas y también al oportunismo. Actores, cantantes, deportistas, youtubers y reinas de belleza se postularon como candidatos, que si bien, tienen todo el derecho de ser votados por el electorado, sabemos que, aun sin tener experiencia política o formación legislativa alguna, recibieron la invitación de los partidos por ser figuras públicas, como una muestra más de la falta de respeto al pueblo, a quien consideran ingenuo y pasivo.
Hoy, más que nunca, vimos a las mujeres como un requisito para cumplir la cuota de género que impone la ley de paridad a los partidos políticos, pero a quienes mandaron a los distritos más difíciles, sin presupuesto, y a las que sólo utilizaron, en algunos casos, para mantener el registro del partido y, al final, sean otros —en muchos casos, los mismos dirigentes que las invitaron—, quienes ocupen los cargos, a través de candidaturas plurinominales.
Sin duda, es un momento difícil para México, en donde peligra la democracia, pues existe una insistencia por la reelección, una presión silenciada desde las instituciones de Estado en contra de la participación política, sobre todo para sus empleados; en donde el dinero es el factor fundamental para poner y quitar candidatos, para comprar medios de comunicación y la decisión de los votantes, y no es que antes no lo haya sido, sino que ahora es más evidente. Sin recato alguno, se ha visto el interés personal por encima de cualquier bienestar común, el famoso “chapulinazo” que no es más que ponerse en venta al mejor postor.
Sin embargo, los ciudadanos seguimos teniendo la oportunidad de elegir. Hasta el momento, el voto es un derecho y un poder que debemos ejercer, y el cual debemos defender.
Las elecciones, en general, nos ponen a prueba como seres humanos, van conformando nuestra identidad y constituyen la base sobre la que se edifica nuestra vida como individuos y como sociedad.
| Verónica García Rodríguez Junio, 2021 |










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