Ayer pensé en que mi mamá no sabe hacer llamada internacional. Sólo sabe grabar mensajes de audio por WhatsApp. No sabe llamar, pero sabe grabar audios. Esa herramienta tan nueva pero tan habitual y cotidiana, sustituto de la voz en tiempo real, nunca efímera como la llamada.
Por medio de un mensaje de audio me dio la peor noticia de mi vida. La muerte de mi padre. No supo llamar. Grabó un mensaje de audio. Hizo lo que este mundo obliga a hacer. Informar más no comunicar.
Soy hija del mundo y huérfana de la pandemia.
Un audio es un audio y dura el tiempo que tardas en volverlo a escuchar.








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