Ambientes de aprendizaje virtuales y áreas de oportunidad en contextos rurales

…la nueva modalidad a distancia no ocultó el desfase existente entre lo económico, político y lo social, ni tampoco que en México el acceso a internet es menor al de muchos países en vías de desarrollo y que si lejos se está de hacer un uso adecuado de las tecnologías de la información y comunicación, más lejos todavía de contar con plataformas digitales que permitan un aprendizaje de calidad.

Uno de los grandes desafíos que la pandemia de este año 2020 ha traído es sin duda la impartición de clases a distancia. Pensando de manera positiva ha sido el detonante para que por fin el docente se anime a impartir clases más interactivas y menos monólogas asumiendo que desde hace mucho tiempo dejó de ser la única fuente de información y tan sólo debe ser un activo participante de la comunidad de aprendizaje, pero también, el confinamiento en casa tristemente ha puesto en evidencia a muchos de los profesores faltos de competencias docentes, entre ellas el no ser nativos digitales.

Al hablar de clases virtuales, la nueva modalidad a distancia no ocultó el desfase existente entre lo económico, político y lo social, ni tampoco que en México el acceso a internet es menor al de muchos países en vías de desarrollo y que si lejos se está de hacer un uso adecuado de las tecnologías de la información y comunicación, más lejos todavía de contar con plataformas digitales que permitan un aprendizaje de calidad.

De acuerdo a lo anterior, los ambientes de aprendizaje virtuales en países subdesarrollados o en modelos educativos elaborados para zonas rurales con alumnos de escasos recursos no incluyen un sistema o sofware con contenidos para cursos on-line sino aplicaciones digitales como zoom o meet que permiten la cercanía virtual no siempre efectiva por fallas propias de la internet o falta de recursos económicos por parte de los alumnos en cuanto a datos móviles se refiere; conflictos que empujan a que las sesiones virtuales estén designadas sólo para la introducción de un nuevo contenido o la retroalimentación del mismo, problemática que impulsó a elaborar guías didácticas conformadas por actividades de aprendizaje diseñadas por los docentes tomando en cuenta no sólo los aprendizajes esperados propios a desarrollar ni las características del grupo sino además el diagnóstico comunitario, tres puntos importantes que ayudan a mejorar la comprensión y el autoaprendizaje, así como el reforzamiento del trabajo independiente impulsando en los alumnos su función protagónica.

Hablar entonces de ambientes de aprendizaje bajo la nueva normalidad en un contexto rural es replantearse lo que el concepto encierra, porque si bien estos parten de la palabra ambiente que a su vez está ligado al espacio físico y al aprendizaje, entendiéndose que el ambiente o espacio físico va desde las paredes que delimitan un salón de clases y sus materiales educativos, también es el conjunto de acciones pedagógicas que impulsan a la reflexión sobre la propia acción y la de los otros en relación con el ambiente; en otras palabras, los ambientes de aprendizaje son igual concebidos como el conjunto de factores internos (biológicos y químicos) y externos, (físicos y psicosociales) que favorecen o dificultan la interacción social. Bajo esta visión, el ambiente debe entonces superar la noción simplista de espacio físico como contorno natural y abrirse a las diversas relaciones humanas que aportan sentido a su existencia y es ahí cuando surge la siguiente interrogante, ¿qué tanto los docentes rurales han aportado en relación al diseño de ambientes de aprendizaje bajo la nueva impartición a distancia?  Porque en una clase virtual y en una actividad de aprendizaje deben observarse cuerpos teóricos organizados y flexibles, métodos heurísticos, habilidades metacognitivas, aspectos afectivos, actitudes, motivos y emociones en donde la metacognición sea el actor principal sin olvidar el aprendizaje autónomo sinónimo de un proceso constructivo, acumulativo, autorregulado, intencional; producido en un contexto particular, interactivo, cooperativo, activo, progresivo y autodirigido que apunte a encontrar significados y construir conocimientos que surjan, en la medida de lo posible, de las experiencias de los alumnos en auténticas y reales situaciones que les permitan tanto al docente como a los alumnos desenvolver el rol que se les ha asignado y tristemente la mayoría de las clases a distancia observadas y las actividades de aprendizaje diseñadas para alumnos de educación media superior que viven en comunidades lejanas siguen reflejando la manera tradicional en cuyo espacio virtual el docente se la pasa hablando la mayor parte del tiempo sin planeación alguna convirtiéndose la experiencia en algo aburrido, cero estimulante y lejana en cuanto a propiciar la retroalimentación; lo mismo pasa con las actividades de aprendizaje intelectualmente nada funcionales para la definición y solución de problemas, carentes de preguntas desafiantes que sirvan de guía para investigar o saber más por cuenta del alumno.

Ante tales áreas de oportunidad es preciso no olvidar que la pandemia trajo consigo modificar los ambientes de aprendizaje y cuanto antes mejor. El diseño exige una nueva visión, un cambio de mentalidad en todos los involucrados en la enseñanza, especialmente en directores y docentes, pero ¿se cuenta con ese capital humano competente? Porque si los pilares fundamentales no saben lo que se requiere difícil es que se pueda poner en práctica lo anteriormente mencionado.

La nueva modalidad a distancia no sólo impulsa a visualizar nuevas alternativas pedagógicas, curriculares, administrativas, culturales y sociales tomando en cuenta la gran diversidad cultural, fortalezas, y debilidades que conforman los estados en cuestión educativa sino también a contar con docentes capaces de enfrentar y asumir el reto.  

La pandemia está obligando a generar desafíos significativos que fortalezcan la autonomía de los estudiantes y propicien el desarrollo de valores; en otras palabras, en desafíos sustentables. La comunicación a distancia y las actividades de aprendizaje deben impulsar retos, provocaciones que generen en los estudiantes iniciativas propias por buscar, encontrar, saber, ignorar, pero que les hagan conscientes de sus acciones y sus efectos, responsabilizándose por cada una de ellas; así mismo deben generar identidades pues la gestión de ellas propicia la creación de relaciones de solidaridad, comprensión y apoyo mutuo e interacción social entre sus próximos, en este caso entre los miembros de la familia a la que pertenecen, de ahí la importancia de planear y diseñar con responsabilidad para que las clases virtuales y las actividades de aprendizaje además de originales cumplan con lo estipulado y no seguir con el mismo método caduco porque todo ha cambiado, incluso se ha dicho que ya nada volverá a ser igual cuando la pandemia desaparezca, entonces, o se renueva o se perece, así que, ¿cuál de las dos opciones conviene más cuando de educación se trata?

Referencias:

  1. Durán Diana, (2004) “Escuela, ambiente y comunidad”, en: Revista Geográfica, Número 136, julio-diciembre.
  2. Espinosa Gómez Patricia, (2008) “Ambientes de aprendizaje fundamentados en la cognición en la práctica”, en: DIDAC, nueva época, número 52, Universidad Iberoamericana.
  3. Henríquez de Villalta Cristelina, (2008) “La Transversalidad un reto para la educación primaria y secundaria”, Coordinación educativa y cultural centroamericana, volumen 7.
  4. SAUVE, Lucié. (1994): “Exploración de la diversidad de conceptos y de prácticas en la educación relativa al ambiente”, en: Memorias Seminario Internacional. La Dimensión Ambiental y la Escuela. Serie Documentos Especiales. Bogotá, Ministerio.
  5. BACHILLERATO INTERCULTURAL:   http://www.sems.gob.mx/es_mx/sems/bachillerato_intercultural
  6. Viveros Acosta Patricia, (2002) “Ambientes de aprendizaje: una opción para mejorar la educación” Universidad Euro Hispanoamericana.
Ivonne Bouillé Araluce
Nació en Torreón Coahuila, en 1968. Licenciada en Historia con un posgrado en Educación. Docente de asignaturas del área de Ciencias Sociales. Trabajó del 2016 al 2020 como Responsable Académica del Bachillerato Intercultural de Popolá en Valladolid, Yucatán y del 2016 al 2018 supervisando de manera académica a los 198 planteles del Telebachillerato Comunitario (TBC) en el mismo estado, actividades que la conectaron con las costumbres, tradiciones, formas de vida y el aprendizaje servicio propio de las comunidades rurales. Ha colaborado con la Dirección General de Bachillerato de la SEP en la creación del programa modular de primer semestre del TBC “Matemáticas, fuerzas y movimiento”, con la Universidad del Valle de México campus Mérida en la elaboración del programa de la asignatura Comparative History, así como en la revisión del programa de estudios del Bachillerato Intercultural de Yucatán bajo la supervisión de la Coordinación General de Educación Intercultural y Bilingüe CGEIB.