“…como estuve con él en su apogeo,
Manuel Berzunza
consideré justo seguirlo en sus desgracias”
La literatura se ha encargado de ilustrarnos con historias de grandes amistades en donde la lealtad se pone a prueba. A pesar de que los personajes comparten aventuras realmente peligrosas y de la probable conveniencia de traicionar al amigo o simplemente alejarse de él, por lo general sale triunfante el cariño y fidelidad mutua en esas historias.
Esas grandes amistades se ven reflejadas, por ejemplo, en las páginas de Don Quijote de la Mancha, entre la figura de la triste figura y Sancho Panza, entre Athos, Porthos, Aramis y D’Artagnan en Los tres Mosqueteros, o en las aventuras contadas por Arthur Conan Doyle entre Sherlock Holmes y Watson.
La vida real también nos regala casos en donde no están exentas las anécdotas de relaciones profundas entre amigos, aunque no todas terminaron bien como es el caso de Vincent van Gogh y Paul Gauguin, pero son, contrario a lo que podría pensarse, aunque sí entendible, poquísimas las historias (probablemente en casos extremos como en los campos de concentración de los nazis), donde un amigo voluntariamente acompaña a alguien al paredón.
Es por eso que resulta tan interesante la amistad sincera que existió entre Felipe Carrillo Puerto y Manuel Berzunza y Berzunza. Compañeros del mismo proyecto político, estuvieron juntos en el Congreso del Estado, en la Cámara de Diputados o dirigiendo la “Compañía Explotadora de Petróleo”, fundada por Carillo Puerto. Manuel Berzunza siendo gobernador interino de Yucatán, convocó a elecciones en las cuales triunfó Felipe Carrillo Puerto como representante del Partido Socialista del Sureste, entre otras cosas.
Mucho se ha escrito y se escribirá sobre Felipe Carrillo Puerto, el conocido como el apóstol rojo de los mayas, en especial este año en que se recuerdan los cien años de su llorado fusilamiento. Lo cual es justo ya que crimen tan horrendo no debe ser olvidado por las nuevas generaciones.
Hoy gracias al atinado libro escrito por Raúl Vela Sosa, llamado simplemente Berzunza, con justicia nos permite recordar a este joven Presidente Municipal de Mérida, que a los treinta años de edad fue fusilado junto Felipe Carrillo Puerto, tres hermanos de este último, Wilfrido, Benjamín y Edesio y otros colaboradores del gobernador, Marciano Barrientos, Rafael Urquía, Pedro Ruíz, Cecilio Lázaro, Francisco Tejada, Antonio Cortés y Daniel Valerio, la madrugada del tres de enero de 1924, después de un rápido y supuesto “Consejo de Guerra Sumarísimo”, ordenado por el usurpador Juan Ricárdez Broca.

Aun cuando muchos registros sobre su nacimiento y primeros años son confusos y escasos en cuando documentación, la mayoría acepta de que nació en Mérida y desde pequeño su madre Guadalupe Berzunza Castillo se trasladó con él a la ciudad de Campeche donde realizó sus estudios básicos y el bachillerato. Siendo un joven inquieto se involucró en activades anti porfiristas lo que le costó su admisión al Instituto Campechano para proseguir sus estudios de Leyes, por lo que concluye y se gradúa como abogado en la ciudad de México en el año de 1915. Viviendo nuevamente en Mérida, algunos lo ubican trabajando como Defensor de Oficio del estado de Yucatán y otros como trabajador del Poder Judicial en el Distrito con sede en Mérida.
Se incorpora al Partido Socialista Obrero, que había surgido en el año 1916, partido que se convertiría en el Partido Socialista del Sureste y donde se inicia una sincera amistad entre él y Felipe Carrillo Puerto.
Diputado Local por el distrito decimocuarto de la XXV Legislatura que se instaló en 1918 y que aprobó la Constitución Política del Estado de Yucatán, la cual sería la única del país que tendría un capítulo sobre el bienestar social, entre otras importantes aportaciones.
En 1920 fue electo como Diputado federal presentando junto con sus compañeros diputados yucatecos un proyecto de decreto para la creación de un puerto de abrigo en Yucatán. Se separó de este cargo el 4 de febrero de 1921 al ser designado por el congreso local, gobernador interino de Yucatán.
Durante un año ejerció como gobernador, distinguiéndose por su carisma y la gran aceptación a su gestión de los yucatecos, así como el gran número de leyes y decretos expedidos, tales como: Ley y Reglamento sobre la liquidación y la reorganización de la Comisión Reguladora del Mercado de Henequén y el surgimiento de la Comisión Exportadora, la que concedía indulto y amnistía a reos y encausados, la de alcoholes y bebidas embriagantes, la que eximía del pago del impuesto de 8 centavos oro por cada kilogramo de henequén, la que restringía la producción de henequén, la que elevaba a la categoría de Municipios Libres al poblado de Suma y el puerto y pueblo de Dzilam de Bravo, así como la Ley Orgánica de los Municipios de los Estado. En su administración se comenzó a conmemorar el 21 de abril como el “Día del Estudiante”. Desarrollo una intensa y extensa política de reparto de tierras y realizó un esfuerzo en las finanzas estatales para dar recursos para la repavimentación del Paseo de Montejo. (Vela Raúl, 2023, Berzunza, pág. 8).
En el mencionado libro Berzunza se reproduce el informe rendido por el C. Manuel Berzunza, como Gobernador Interino Constitucional de Yucatán ante el Congreso del Estado, donde se pueden leer todos los proyectos que en tan corto tiempo impulsó para el progreso del estado, concluyendo dicho informe, como en una especie de premonición, con las siguientes palabras: “…quiero hacer constar como párrafo final de mi informe, que aspiro a que cuando llegue ese día, (la entrega de la gobernatura a Carrillo Puerto), pueda yo esperar, sereno ante el futuro, que todos y cada uno de mis procedimientos y gestiones constituyan, por si solos, la justificación más evidente de que no escatimé nunca esfuerzo, ni empeño, ni entusiasmo alguno en pro del ideal de desenvolvimiento y progreso de esta amada región de la Patria Mexicana, que se llama Yucatán”. enero de 1922.
Como una muestra de la confianza que Carrillo Puerto le tenía a Berzunza, lo nombra secretario general de su Gobierno, cargo que deja al aceptar la candidatura para presidente Municipal de Mérida. Dentro de la planilla ganadora, se encuentra Rosa Torres González, como concejal, la primera mujer electa a un cargo público en México.
En aproximadamente un año, tiempo que duró su gestión promovió diversas reformas legales y construcciones en la ciudad, entre las que destacan la inauguración de dos importantes avenidas, la “Calzada de los Cupules” que va del Paseo de Montejo a la hacienda Tanlum, y la “Avenida de los Itzáes”, que inicia en la avenida Colón y termina en la de “La Paz”, hoy conocidas coloquialmente únicamente como Cupules e Itzáes.

Cuando las tropas de Carrillo Puerto fueron traicionadas en Campeche y se entera del intento golpista a su gobierno, decide escapar por el oriente del estado tratando de lograr embarcarse hacia el extranjero. Evitó involucrar a los campesinos que se reunían a su paso, indicándoles que se refugiaran en sus casas y esperaran su retorno, consiente del peligro que corrían si se levantaban en armas.
Encomienda a su amigo Manuel Berzunza, quien se había unido al grupo, que regresara para conseguir a alguien que los pudiera trasladar a Santa Cruz o Guatemala, lo que muchos interpretan como un deseo de alejarlo y salvarle la vida. Sin embargo, en la finca Chiquilá es reconocido y apresado. Cuando se le interrogó en la Penitenciaría meridana, se le preguntó: “¿Por qué siguió usted al señor Carrillo Puerto en su fuga?” Lo que demuestra que el eligió ese destino, contestó: “…porque me figuré que podía ocurrir algo anormal, y, además, como estuve con él en su apogeo consideré justo seguirlo es su desgracia…”. Se consumó el crimen, a las 4.45 de la madrugada del 3 de enero de 1924.







Me encanta toda la historia que narra Laura
Interesante y muy amena
Gracias a su hermana Marita que nos lo mandó
Me encantaria tener el libro «Berzunza», ya esta a la venta? Donde? Soy nieta de Dn. Felipe
Buenas tardes,
¿Sabe donde se puede conseguir el libro si vivo en la CDMX?