Aprendizaje del Arte: limitaciones y futuridad

Aproximadamente cada cien años la humanidad padece una pandemia, un mal que se extiende por todos los territorios habitados, por todas las ciudades, por todos los países, con un considerable índice de letalidad. En la medida en que se ha incrementado la población mundial, la cantidad de fallecidos y afectados también irá en aumento, en la medida en que la sociedad se complejiza las estrategias de control serán más intensas.

El presente 2020, marcado por un virus no conocido y con una vertiginosa propagación, se ha visto detenido. La vida interrumpe su decursar habitual y ante la imposibilidad de mantener la cercanía entre las personas, uno de los procesos más necesitados de la comunicación o el contacto directo, el proceso de enseñanza-aprendizaje, ha debido reinventarse.

La enseñanza del arte ha sido sensiblemente afectada. Aunque es bien conocido que las artes plásticas de manera general se ejecutan en solitario, su aprendizaje requiere de la guía y orientación de profesores, de talleres de enseñanza, de materiales específicos, de información, de asesoramiento y confrontación.

Para lograr todo esto en medio del cierre de instalaciones adecuadas, el recurso más expedito pasa por realizar el trabajo a distancia, lo cual implica el uso de tecnología, la internación al mundo de la informatización, al que no todos los estudiantes tienen acceso y menos desde sus casas, porque esta crisis es general y afecta tanto la salud como la economía y por tanto la vida cotidiana de todos los ciudadanos, en especial los que están en desventaja social.  

En medio de una situación sociopolítica tan crítica en el mundo, cuando se hace necesario proteger tanto a las personas como al hábitat, cuando preservar los valores humanos se impone, se hace necesario el arte como un apoyo a la vida que se distorsiona.

En países europeos, por ejemplo, España, cuando se habla del aula en casa, hay que contar con que: “el 99% de los hogares españoles dispone de un aparato de televisión, como mínimo, frente al 78.4% que cuenta con ordenador aunque un 83% dispone de internet y un 97% de teléfono móvil (España en Cifras, 2018, INE). Es decir, casi un 20% de la población se queda fuera del aprendizaje online.

Pero las instituciones, escuelas y academias no sólo son espacios de aprendizaje, sino también de socialización, el joven está con la familia durante meses, alejado de su grupo, su tribu, y esto también puede limitar sus posibilidades de asimilación: el aislamiento constituye una situación traumática para jóvenes y adolescentes.

En medio de una situación sociopolítica tan crítica en el mundo, cuando se hace necesario proteger tanto a las personas como al hábitat, cuando preservar los valores humanos se impone, se hace necesario el arte como un apoyo a la vida que se distorsiona. Hay que proteger la vida, la salud, pero hay que formar personas sensibles, hay que educar generaciones que se preocupen por el arte y que lleven esa preocupación a quienes les rodean. El educador, el formador, el guía es necesario, la tecnología no debe reemplazar al formador. Ha sido útil para sortear este confinamiento, pero no se debe renunciar a la necesidad de mantener el calor humano en la formación artística.

El estudio a distancia es un paliativo, una solución ante un acontecimiento terrible como esta pandemia que azota la humanidad, pero no todos los educandos tienen acceso a las tecnologías  

Compartiré la experiencia cubana, que me es más cercana. En Cuba existen diversos centros para el estudio de las artes visuales, entre ellos, la Academia de Artes San Alejandro como Escuela Nacional, otras seis Academias de Artes Visuales en el país y en el nivel superior la Universidad de las Artes. Tomaré como referente la Academia de Artes Plásticas San Alejandro, institución cubana bicentenaria, fundada en 1818, una de las más prestigiosas y reconocidas como formadora de artistas. Por sus aulas y talleres han pasado importantes personalidades de la cultura y el arte cubano. Desde el pasado día 23 de marzo esa institución debió cerrar sus espacios en virtud de la pandemia y afrontar un cambio en el trabajo hasta entonces realizado, de manera muy especial porque esta enseñanza requiere de la orientación del profesor para la ejecución de los ejercicios a realizar, el continuo control de la técnica y su empleo en cada una de las manifestaciones en que se desarrolle.

El aprendizaje a distancia requirió de un instrumental diferente, resultó obligatorio el empleo de los soportes digitales y televisivos para mantener la comunicación profesores-estudiantes. La creatividad se impuso, y con la colaboración de la familia se logró asimilar la nueva realidad, se crearon grupos de WhatsApp por años de estudio y especialidades que permitieron que los estudiantes intercambiasen tanto con los profesores como con otros estudiantes.

Los profesores situaron links con la bibliografía a consultar en los casos requeridos, además de guías de estudios para que los estudiantes se auxiliaran de ellas y pudiesen estudiar desde sus casas. A su vez, los resultados fueron revisados por igual vía. De esta manera, se reemplazó el contacto directo en las aulas y talleres, y fue posible mantener el desarrollo de los programas de aprendizaje durante este año 2020.

Resultó de gran importancia la colaboración la televisión nacional en estos menesteres, pues se situó un canal abierto en función del proceso enseñanza-aprendizaje, y así cada día la enseñanza artística se podía recibir en todo el país, con una frecuencia diaria de lunes a domingo desde las 8.00 am hasta las 9.00 am. Para esto se contó con la activa participación de un grupo de profesores. Incluso, a los niños que están matriculados en Talleres Vocacionales donde reciben clases preparatorias para su presentación a venideras captaciones en la Academia, los profesores se ocuparon de atenderlos mediante  grupos de WhatsApp y redes sociales.

Como resultado de todos estos reajustes, el próximo curso 2020-2021 será de más corta duración, lo que ha implicado un concienzudo análisis de los contenidos a impartir en cada caso, y se ha previsto el aprovisionamiento de materiales para extremar las medidas sanitarias que garanticen la higienización adecuada de locales y medios relacionados con la enseñanza.

De acuerdo con el director de la Academia San Alejandro, el escultor Lesmes Larroza, la experiencia acumulada no caerá en el vacío cuando se normalicen los procesos educativos. Habrá que valorar y decantar cuidadosamente cuántas ganancias deberán incorporarse de modo permanente a las prácticas docentes, aunque el aula, el taller, el diálogo entre docentes y artistas en formación sigan siendo premisas indiscutibles.

Virginia Alberdi Benítez
Nació en La Habana el16 de septiembre de 1947. Es crítica de Arte y Curadora. Dirige la Galería de Arte Villa Manuela de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba. Formó parte del equipo de la Editorial ARTECUBANO, del Consejo Nacional de las Artes Plásticas de Cuba. Ha colaborado con varias publicaciones especializadas de Europa y América Latina, y ha impartido conferencias en Beirut, Barcelona y Mérida (Yucatán). Ha sido curadora invitada de la galería Artemorfosis, de Zurich. Más de una veintena de artistas le han solicitado sus contribuciones en sus catálogos personales.