La trata de personas es un delito que atenta contra los derechos humanos de las personas, violentando además, a la sombra de la justicia, principalmente a mujeres, niñas y niños en condición migrante, que por la falta de elementos para poder tipificarla ha causado mucho daño y ha destruido miles de vidas.

Lograr la incorporación de la perspectiva de género requiere de cambios estructurales y nuevas formas de pensamiento que se reflejen en los objetivos, en la definición de las agendas de trabajo, en el diseño, la instrumentación, el seguimiento y la evaluación de los proyectos y programas, así como también en la asignación de recursos y prácticas presupuestarias y en los mecanismos de reclutamiento y capacitación del personal de las instituciones.

En México, la situación actual de las mujeres se caracteriza por la desigualdad en todos los ámbitos: ingresos, laboral, educativo, salud, familiar y político, padecen las condiciones más desfavorables y asumen los mayores costos, algunos de ellos considerados como “normales”, sumando a que se necesitaron 200 años de lucha para que se reconocieran sus derechos como derechos universales.