Derechos políticos con perspectiva de género

La incorporación de la perspectiva de género de forma transversal en la corriente principal del trabajo que se realiza en las instituciones, implica tanto un proceso técnico como político que demanda cambios en los distintos niveles de acción y de decisión. 

Lograr la incorporación de la perspectiva de género requiere de cambios estructurales y  nuevas formas de pensamiento que se reflejen en los objetivos, en la definición de las agendas de trabajo, en el  diseño, la instrumentación, el seguimiento y la evaluación de los proyectos y programas, así como también en la asignación de recursos y  prácticas presupuestarias y en  los mecanismos de reclutamiento y  capacitación del personal de las instituciones.

En los últimos años, la preocupación por incrementar los niveles de la igualdad de género entre hombres y mujeres en la planificación y ejecución de las políticas globales y sectoriales ha aumentado, pero el trabajo se ha desarrollado y  centrado generalmente en incorporarla únicamente en  el ámbito de las políticas públicas, siendo un punto focal  ausente el  reconocer una conexión entre la Perspectiva de Género y los programas de modernización a nivel de los  tres Ordenes de Gobierno.

En la definición del nuevo rol y funciones del Estado Mexicano, la Perspectiva de Género trata de encontrar de qué forma se puede responder mejor a las necesidades de la sociedad, así como al tipo y nivel de las desigualdades existentes, económicas, condiciones, necesidades y potencialidades reales de las mujeres, más de la mitad de su población.

Las desigualdades de género social y culturalmente construidas se expresan en la asignación de identidades y actividades, así como en la separación de ámbitos de acción a los que corresponde una designación distinta para mujeres y hombres, de lo que se deriva un acceso desigual al poder, a los cargos de toma de decisiones, a los recursos materiales, sociales y simbólicos que existen en la sociedad.

 “Las decisiones asumidas al elaborar políticas, planes y programas, serán acertadas en la medida que evalúen los roles reales de mujeres y hombres como actores sociales y no olvidar que género no tiene sólo que ver con las mujeres”.

Elaborar políticas, planes o programas que incluyan a las mujeres no significa automáticamente que se estén cuestionando los roles femeninos tradicionales, por el contrario, si estas políticas, planes o programas refuerzan estos roles e ignoran las relaciones de poder existentes entre mujeres y hombres, pueden ser contraproducentes en  la búsqueda de la  equidad y la igualdad  y por consiguiente con ausencia de Perspectiva de Género 

En la sociedad uno de los roles o papeles que desempeña cada sexo, tiene más valor que otros; estas diferencias en el valor de los papeles desempeñados por mujeres y hombres se reproducen en las políticas, los programas, y la asignación de recursos, así, lo personal de cada género es político e implica la necesidad de lograr la transformación  de la sociedad y la cultura para construir la convivencia de mujeres y hombres sin supremacía  y sin opresión.

La ciudadanía plena, la ciudadanía democrática es emblemática del poderío de las mujeres, su contenido se da en el derecho a tener derechos, entrelazados con las responsabilidades individuales y sociales.

La declaración universal de los Derechos Humanos establece que toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, sin embargo las mujeres mexicanas no ocupan ni siquiera el 30% de los puestos directivos. La habilitación y autonomía de las mujeres, el mejoramiento de su condición social, económica y política son fundamentales para el logro de un gobierno y una administración transparente y responsable del desarrollo sostenible en todas las esferas de la vida.

“La participación paritaria de las mujeres en la vida política del país, desempeña un papel fundamental en el proceso general de adelanto de las mujeres, siempre y cuando sea con  Perspectiva de Género”.

Sin la participación activa de las mujeres  en todos los niveles del proceso de toma de decisiones, no se podrán conseguir los objetivos de igualdad, desarrollo y paz.

Las mujeres han demostrado liderazgo en los diferentes ámbitos de participación a pesar de los estereotipos difundidos y fomentados por los medios de comunicación de información tendenciosa en beneficio de un sistema patriarcal y androcéntrico, sin embargo la participación de las mujeres en la esfera oficial es reducida y la miopía de Perspectiva de Género subyace.

 De de ahí la necesidad de la crítica y la reconceptualización  de la teoría de género, para trabajar en pos de la participación política de las mujeres, no solo posibilitarla, sino también facilitarla y  revisar las formas y los estilos de hacer política según el modelo de la masculinidad hegemónica así como las temáticas abordadas y los espacios donde se lleva a cabo.

“La teoría política debe reconceptualizarse y expulsar los prejuicios del género, la democracia, por su parte, debe repensarse con ambos sexos incluidos, y con Perspectiva de género”.

La creciente participación política de las mujeres debe verse fortalecida, promovida y asumida en los hechos, por consiguiente, reafirmar la vocación democrática de las instituciones políticas garantizando la representación paritaria en todos los sectores sociales que conforman el país, es un imperativo

 Las mujeres, con la participación paritaria electoral en procesos electorales, fijaran el rumbo político de nuestro país,  por  ello se es prioritario:

  1. La firme decisión de impulsar la participación de las mujeres en todos los espacios de la toma de decisiones.

2. Construir una sociedad que tenga como base la libertad, la inclusión, la tolerancia, el respeto y el derecho a lo diverso, lo cual  no será posible sin la participación  de las mujeres 

3. Como protagonistas de la vida nacional, desde hace más de medio siglo, las mujeres tienen y asumen el reto de ganar  presencia en los espacios de toma de decisiones en los niveles   nacional, estatal y municipal  e impulsar los temas prioritarios para la democracia y  la justicia, como el de poder garantizar  un  sistema democrático con  la  participación igualitaria para hombres y mujeres dentro de la vida pública y política

María Doris Ybone Candila Echeverría
Maestra en Desarrollo Organizacional, Licenciada en Química, Diplomada en Género y Políticas Públicas y Agentes de Desarrollo Local. Académica de la UADY, Diputada de la LVIII Legislatura donde presidió la comisión de Equidad de Género, iniciativas aprobadas, la Ley de Igualdad entre Mujeres y Hombres y la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de Violencia . Directora fundadora del el Instituto Municipal de la Mujer en Mérida Yucatán, 2010-2012, Consejera del Instituto Nacional de las mujeres, 2013-.2018 y Consejera del Instituto Estatal de Acceso a la información y Protección de datos personales 2018-2020.